Clavos calientes

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Lozano en Londres

Al final, después de que en Colombia no recibió la visa antes de partir para Europa y de las protestas en Londres y en Bogotá, el director de VOZ, Carlos Lozano, pudo viajar a la capital británica a cumplir la invitación de diputados, sindicalistas y la ONG Justice for Colombia.

Carlos Lozano Guillén

El Gobierno británico no explicó por qué no concedió el visado en Bogotá y lo hizo en París, después que los diputados laboristas y de otros partidos le reclamaron a la cancillería y que el diario El Espectador divulgó la declaración del periodista y dirigente comunista desde Pau (Pirineos, Francia). En la Universidad de Pau, el pasado jueves 4 de abril, el auditorio totalmente colmado de asistentes a su conferencia irrumpió en un sonoro aplauso cuando el director de VOZ anunció que acababan de comunicarle desde Londres que le darían la visa.

Ripley en Colombia

Una juez colombiana acaba de condenar a prisión a Irma Franco, torturada, desaparecida y asesinada por los militares después de retoma del Palacio de Justicia, cuando el holocausto de la Justicia. ¿Quién irá a parar a prisión para cumplir el absurdo fallo judicial? Irma fue asesinada y algunos de los militares responsables están en prisión. Ni siquiera el cadáver podrá ser llevado tras las rejas porque nunca apareció. ¡Definitivamente estamos en Locombia!

El dolor presidencial

Antes de la muerte del zar de las esmeraldas Víctor Carranza, a causa de un cáncer terminal, desfilaron por su finca de recreo en lo profundo del departamento del Meta personalidades de la política colombiana, todas de dudosa reputación. Desde autoridades eclesiásticas hasta mandos militares, pasando por notables empresarios visitaron al moribundo. Lo que llamó la atención fue la visita de un ex presidente que, según cuentan testigos de la visita, se le notaba visiblemente adolorido. Pues sí, quién más sino es el mismo que trina y trina contra la paz, es viudo del poder y cada vez más afanado por la soledad que le acecha.

El porro del procurador

Entre círculos de periodistas cayeron muy mal las palabras utilizadas por el procurador general de la nación, Alejandro Ordóñez, en acto convocado por el senador cristiano Edgar Espíndola sobre la oposición al matrimonio LGBTI, en el Congreso de la República, calificando a los periodistas críticos a su gestión como hombres de porro.

Parece que Ordóñez entró en el síndrome Francisco Santos: quienes no estén conmigo están contra mí y son sujetos de estigmatización. Uribe lo hizo con los periodistas críticos cuando los señalaba de cajas de resonancia del terrorismo. Los comunicadores recordaron la frase de otro conservador, Fernando Londoño, cuando fue ministro: “Qué clase de cigarrillo se fuman los congresistas”.