Cese al fuego en riesgo por las operaciones del Ejército

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El Frente Amplio por la Paz reitera que las FARC-EP cumplen con su decisión de mantener el alto al fuego. El cese bilateral es un imperativo humanitario

Hernán Camacho

En total, las FARC-EP han cumplido 192 días de cese al fuego unilateral después de cinco declaratorias anteriores en lo corrido del proceso de paz en La Habana. Esa cifra muestra la voluntad de paz de una guerrilla que, a pesar de las dificultades propias de la guerra, se mantiene en su decisión, pero reclama bilateralidad en el cese de las hostilidades militares.

El segundo informe de verificación de cese al fuego unilateral hecho por el Frente Amplio por la Paz fue presentado en Caloto, Cauca, un escenario de conflicto permanente. Allí se exaltó el cumplimiento total por parte de la insurgencia, pero se llamó la atención sobre el peligro que representan las operaciones ofensivas de la Fuerza Pública, que conducen a combates que afectan a las comunidades. Otras formas de ataques del Ejército como el incremento de operaciones psicológicas y mediáticas contra miembros de esa guerrilla, alentándolos a la desmovilización aduciendo que sus comandantes “se encuentran de vacaciones en Cuba”, también se analizaron.

Las preocupaciones

Justamente en el resguardo indígena de Huellas, vereda Carpintero, en Caloto, la comunidad del pueblo nasa denunció cómo el pasado 16 de febrero incursionaron miembros del Ejército que hacen presencia en la zona, disparando a diestra y siniestra contra las viviendas vecinas:

“Los impactos de arma de fuego afectaron fachadas, techos y pisos, baterías sanitarias y enseres de varias viviendas. Posteriormente se presentó un enfrentamiento armado entre militares y una unidad guerrillera de la Compañía Ambrosio González de las FARC-EP, que había instalado un campamento móvil la noche anterior en un apartado lugar de la vereda”, narraron los gobernadores indígenas, mientras reiteraban la imperiosa necesidad de detener los ataques contra sus territorios.

Las organizaciones sociales que confluyen en el Frente Amplio reportaron desde 26 departamentos en el país acciones militares ofensivas similares a las de Caloto, que afectan a la insurgencia al igual que a la población civil: Chocó, Antioquia, Tolima, Norte de Santander y Cundinamarca fueron los departamentos que reportaron mayores hostigamientos oficiales contra la población civil.

Otra de las preocupaciones expresadas por el Frente Amplio es la militarización de los territorios y las operaciones de gran escala que está realizando el Ejército. Lo que desmentiría a quienes aseguran que ya habría un cese al fuego bilateral no reconocido. Para la Fundación defensora de derechos humanos en el oriente del país, DHOC, en departamentos como el Meta y Vichada en los últimos dos meses se han realizado acciones militares iguales o peores que aquellas desplegadas en época del plan militar Espada de Honor, con una secuela de violaciones a los derechos humanos en esas poblaciones.

Las peticiones

David Flórez, vocero de Marcha Patriótica, destaca que existen preocupaciones por hechos particulares ocurridos en el Catatumbo, Norte de Santander, en los límites del Meta, Caquetá y Tolima donde se denuncian falsos positivos. Todo eso pone en riesgo el cese unilateral. “Valoramos la decisión de mantener el cese al fuego y valoramos el beneficio que trae a las comunidades, pero llamamos la atención sobre la continua ofensiva militar en muchas regiones. Necesitamos avanzar hacia el cese bilateral del fuego ya”, enfatizó Flórez.

Por eso considera el Frente Amplio urgente realizar acciones para cesar las hostilidades y los ataques. “En medio de un proceso de paz no se puede responder con bombardeos y hostigamientos; quienes han muerto en medio del cese unilateral son dolorosamente vidas que se arrebataron por no honrar la palabra que el presidente Santos le dio al país de que había compromiso con la paz”, dice el informe.

Verificaciones en territorios

Lo más rescatable son las voces de las comunidades que han vivido bajo el conflicto y se expresan satisfechas con los 65 primeros días del cese unilateral indefinido de fuego de las FARC-EP, pero la tranquilidad no es completa. “Esta situación también ha tenido importantes repercusiones en la percepción y estado anímico de las comunidades. Así lo manifiestan los testimonios recibidos por los habitantes de los territorios en conflicto, quienes afirman que han podido volver a transitar sin verse hostigados o amenazados por este grupo armado, efecto reflejado también en los sectores laboral, turístico y económico de estas poblaciones”, dice el informe del Frente Amplio.

Allí también se recogen testimonios que sustentan los beneficios del cese de fuegos como el descrito por un campesino miembro del Sindicato de Trabajadores Agrarios del Tolima, quien señala: “El cese ha sido muy fructífero, empezando este año y el pasado. Ya era hora, los campesinos estamos cansados de tanta muerte, de tanta guerra, estamos sin tierras y en vez de apoyarnos a nosotros que producimos la comida, vivimos las consecuencias del conflicto. Esperamos que esta tranquilidad que estamos viviendo realmente dure”.

O el de Darío Díaz, campesino de Piñalito, Meta, que indica: “Sí hemos tenido un alivio desde el cese al fuego. Nosotros tuvimos una época en que no podíamos transitar entre Piñal y Vista Hermosa, porque nos sacaban del camino, nos masacraban. Ya podemos movilizarnos, y se ha sentido más calmado”.

Otras visiones

El cumplimiento de la tregua no solo lo certifica el Frente Amplio, también organizaciones como el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, CERAC, quienes en su informe “Seguridad y Análisis” ratifican la disminución a cero de las acciones de la guerrilla: “Hoy se cumplen dos meses calendario del cese al fuego unilateral de las FARC, el cual ha sido cumplido totalmente: las FARC no han realizado ninguna acción ofensiva en contra de la Fuerza Pública, la infraestructura o la población civil en este período. Si bien se han presentado combates, estos han sido fortuitos. El ELN ha aprovechado este espacio para generar acciones ofensivas, pero con impacto limitado”.

En el mismo sentido el investigador de la Fundación Paz y Reconciliación Ariel Ávila reconoce en la presentación del informe anual sobre el conflicto, “Lo que hemos ganado”, que las treguas unilaterales declaradas redujeron significativamente las acciones militares de una guerrilla que ahora enfila baterías al trabajo político, “a reconstruir su base social y en general a preparase para el posconflicto. Incluso se podría decir que las FARC han comenzado a pensar en opinión pública y ahora sus acciones armadas son calculadas no únicamente desde el punto de vista militar”, explica.

En una de las recomendaciones finales el Frente Amplio, desde Caloto, llamó la atención de la situación humanitaria que viven los prisioneros políticos en las cárceles del país y la ausencia de políticas de estado que combatan el aparato paramilitar en las regiones, que actúa contra el proceso de paz.