2014 en perspectiva

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Rodrigo López Oviedo

Se nos fue el 2013 dejando muestras de que nuestro pueblo no quiere seguir con las privaciones de siempre, como lo demostraron los campesinos al obligar al Gobierno, mediante combativos paros, a negociar, aunque sin frutos, con los líderes de sus más importantes organizaciones.

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Y cuando hablamos de los campesinos, lo hacemos a manera de ejemplo, ya que también pugnaron por sus derechos, aunque con menor intensidad, los sectores minero-artesanales, estudiantiles, de la salud, del transporte, entre otros, en cuyos pliegos evidenciaron los innumerables derechos que les han sido desconocidos.

Mención especial merece el generalizado rechazo de que fue objeto la mal calculada decisión de Ordóñez, inquisidor general de la Nación, al destituir al alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, e inhabilitarlo por 15 años para ejercer cargos de elección popular. La magnitud de tal rechazo, al igual que el respaldo que han merecido los diálogos por una “paz estable y duradera”, son un reflejo del grado de politización que han adquirido las movilizaciones populares y de la conciencia que se está abriendo paso en torno a la necesidad de cambios que trasciendan el estrecho marco reivindicativo de cada sector.

Puesto en perspectiva, lo anterior nos coloca ante un 2014 que debe ser pródigo en conquistas sociales, económicas y políticas. En primer lugar, porque será un año del que, se espera, nos lleguen de La Habana las mejores noticias en cuanto al fin de un conflicto armado que sirvió para evidenciar que el colombiano no es un pueblo pusilánime que pueda ser puesto de rodillas por oligarquía alguna y menos por ningún imperio; pero también que está dispuesto a cambiar tan radical forma de lucha a cambio de que las oligarquías cambien las suyas, criminales en esencia, por auténticas formas democráticas, con las cuales se pueda competir en igualdad de condiciones.

Así mismo, y básicamente, el 2014 será un año electoral, al menos en su primer semestre. Año electoral con significativas novedades, como el retorno de la Unión Patriótica, el acuerdo de esta organización política con el Partido Verde y el Movimiento Progresistas -que ya en septiembre se habían fusionado en lo que hoy se conoce como Alianza Verde-, y la incorporación a este acuerdo de importantes organizaciones sociales y políticas como Dignidades por Colombia, Coalición Popular, País Común y algunas corrientes socialistas.

Pese a que este acuerdo solo tendrá efectos para la lista al Senado, reviste gran importancia, ya que abre posibilidades de posteriores alianzas con otras fuerzas y con alcances más elevados, como puede ser el de la candidatura única de la izquierda a la Presidencia. Este es nuestro mayor deseo para el 2014.