1840-1850 (II): Alemania, la cuestión económica

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Carlos Marx y F. Engels analizan un texto.

José Ramón Llanos

Alemania, país donde nacieron Carlos Marx y Federico Engels, el primero el 5 de mayo de 1818 y el segundo el 24 de noviembre de 1820, es el objeto de este artículo, en el cual describimos la situación económico-social del país en el siglo XIX, en el período en que se construye el acervo ideológico, que fundamenta en los años cuarenta, el surgimiento del materialismo histórico y la propuesta comunista.

Carlos Marx y F. Engels analizan un texto.
Carlos Marx y F. Engels analizan un texto.

La situación económica social de Alemania

Si hay un país de Europa donde se pueda ilustrar la relación entre procesos políticos y desarrollo económico es Alemania, a lo largo del siglo XIX. El hecho de que la región carecía de unidad política, estaba constituida por 39 estados; sus gobernantes debido a los celos políticos y sus intereses familiares impedían las acciones conjuntas que condujeran a la unificación, la cual sólo se logra en 1871. Tenían pocas vías que comunicaran las distintas regiones; todas estas carencias limitaban el mercado interno. La falta de colonias condicionaron la inexistencia de un mercado externo. Además, las guerras napoleónicas dejaron depauperizada la región. Por tanto, se adolecía del capital necesario para financiar el desarrollo de la industria.

En los primeros años del siglo XIX todavía se encontraban en los estados germanos instituciones feudales que impedían el desarrollo de la industria y del comercio. La mayor parte de la población vivía de una agricultura técnicamente atrasada u ocupada en labores artesanales. Fue a partir de 1811 cuando debido a la influencia francesa se inició un movimiento contra algunas instituciones feudales, entonces empezaron las desapariciones de las guildas, sin embargo este proceso fue lento y terminó definitivamente después de 1850. También se observó cierta liberación de las actividades económicas en Prusia.

El despegue económico

Las condiciones para que el país teutón iniciara el despegue económico que le permitiera acceder a la llamada Revolución Industrial, se dieron a partir de 1834 cuando se creó La Unión Aduanera de los distintos estados germanos. Este hecho político provee a los industriales alemanes de un mercado interno protegido de la desigual competencia de las mercancías inglesas.

La revolución tecnológica llega primeramente a la textilería, el hilado de algodón aumenta 700 por ciento entre 1815 y 1645; en ese lapso la importación de algodón pasa de 107 mil a 446 mil toneladas. En 1835 apenas empleaban 600 telares y en 1844 funcionaban 12 mil. El incremento de vías férreas cuya cobertura entre 1840 y 1850 aumenta de 949 a 6044 kilómetros, jalona la industria metalúrgica; entre 1820 y 1840 la fabricación del hierro se eleva de 90 mil toneladas a 190 mil. Se ve duplicada la fundición entre 1818 y 1847. Todo el sector fabril crece en las mismas proporciones.

La gran dinámica de los sectores industrial y comercial, a su vez exige un crecimiento del capital financiero y de las instituciones accionarias. El capital acumulado por las empresas de acciones se incrementa de 34 millones a 638 millones de marcos entre 1825 y 1850.

Las clases sociales y sus luchas

A pesar de la eclosión económica y técnica descrita anteriormente, el país seguía siendo predominantemente agrícola, aún más que Bélgica. Las estadísticas de la composición de clases evidencian este atraso de Alemania en relación con los otros países de Europa occidental. En 1850 el 50 % de los trabajadores laboraban en el campo; el 18% eran artesanos y el 15% se desempeñaban en las manufacturas y en las fábricas.

El proletariado agrícola aumenta debido a las pérdidas de las tierras de los pequeños propietarios. En las urbes industriales la tecnificación permite que los obreros sean desplazados por las mujeres y los niños, ya que a ellas les pagan la mitad del salario de los hombres y a los niños sólo les remuneran con un 25%. Marx en El capital anotaba: “El trabajo de la mujer y del niño fue, por tanto, el primer grito de la aplicación capitalista de la maquinaria.”[1. MARX.C. El Capital. Fondo de Cultura Económica. Bogotá.1977. Vol.I.pp.23.] Las barriadas de los trabajadores se destacan por la inhumana miseria de sus habitantes y por los altos niveles de enfermedades causadas por la deficiente alimentación de los asalariados y sus extenuantes jornadas de trabajo y por la alta contaminación al interior de las fábricas.

La clase media se empobrece, sobre todo en Prusia, en cambio la burguesía aumenta su riqueza y se aleja cada vez más de la clase media y de sus luchas. Simultáneamente, debido a su necesidad de lograr un marco jurídico-político que permita su crecimiento y su acceso al poder, se enfrenta más resueltamente al gobierno reaccionario de Prusia. La rebelión de los tejedores de Silesia entre el 4 y 6 de junio de 1844, marca el inicio de los combates de los explotados germanos contra sus explotadores. La gran solidaridad dada por la población en general, produjo pánico a la nobleza y trató a través de la caridad de mejorar la deplorable situación de los trabajadores. La Revolución de 1848, cambia este panorama social.

En el último artículo analizaremos la evolución ideológica.