Unión Patriótica: En la palestra política

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Aída Avella con delegados del V Congreso de la UP, la acompaña Carlos Lozano, director de VOZ. Foto Lara

Redacción política

¿Quién iba a imaginárselo? La Unión Patriótica, víctima del más atroz genocidio político de que se tenga noticia, está de nuevo en la palestra política, de cara a una campaña electoral y a la lucha social y popular en Colombia.

Aída Avella con delegados del V Congreso de la UP, la acompaña Carlos Lozano, director de VOZ. Foto Lara
Aída Avella con delegados del V Congreso de la UP, la acompaña Carlos Lozano, director de VOZ. Foto Lara

Después de más de dos décadas sometida a un exterminio sistemático en que más de cinco mil de sus dirigentes y militantes fueron asesinados, perpetrado por un entramado criminal de agentes del Estado, en particular integrantes de la Fuerza Pública y organismos de seguridad, paramilitares, narcotraficantes, empresarios y dirigentes políticos nacionales y regionales de los partidos tradicionales, era difícil creer que retornaría al escenario de la política y de la lucha popular.

Miles de sus militantes fueron obligados al desplazamiento interno y al exilio para salvaguardar su vida e integridad. Se les calificaba, con cierto dejo peyorativo, de “sobrevivientes”.

Sin embargo, está de nuevo en la arena política con candidata presidencial a bordo y candidatos al Congreso de la República. Aída Avella retornó al país, tras 17 años de exilio, para presidir el V Congreso de la Unión Patriótica, después de haber recuperado la personería jurídica de la que nunca debió ser despojada, como lo reconoció el Consejo de Estado en fallo histórico y de elemental justicia, aprobado en el primer semestre del presente año.

Para el Consejo de Estado fue una decisión arbitraria del Consejo Nacional Electoral en 2002, porque no tuvo en cuenta que perdió la representación parlamentaria porque fue víctima de la guerra sucia y no solo no recibió la protección y las garantías del Estado, sino que varios de sus agentes participaron en el genocidio de sus militantes. La mayoría de los senadores, representantes a la Cámara, diputados, concejales y alcaldes fueron asesinados u obligados al destierro. Un holocausto que desdice de la “democracia” colombiana y de su clase dominante.

El regreso de la UP

Sin embargo, regresó en el marco de un proceso de paz de la guerrilla de las FARC-EP con el gobierno de Juan Manuel Santos, que se adelanta en La Habana, al igual que surgió cuando la misma organización guerrillera participó en diálogos de paz con el gobierno de Belisario Betancur en 1984. Lo que no quiere decir que la UP sea brazo político de la insurgencia sino que se fundamenta en el objetivo de lograr la paz con democracia y justicia social en Colombia, que le ponga fin a un conflicto armado de casi seis décadas.

“La Unión Patriótica está vivita y coleando”, dijo un delegado de la región de Urabá, donde se creía no quedaba ningún upeísta ni comunista, la mayoría eliminados por la triada Ejército-paramilitares y esperanzados (reinsertados del EPL). De Urabá llegaron varios buses, hasta con mala suerte, en el caso de la reunión regional de Medellín, hace un mes, porque un bus, proveniente de Apartadó, se fue a un abismo dejando tres muertos y varios heridos.

La presencia en el V Congreso superó todos los cálculos. Llegaron 1.359 delegados de todos los puntos cardinales del país. No arribaron más porque no hubo los recursos. Por lo menos otro tanto estaba preparado para el largo viaje hasta la capital desde puntos lejanos de la geografía nacional. La reunión se realizó con las uñas. Gente humilde, hombres y mujeres del pueblo con todo tipo de sacrificios llegaron a Bogotá a cumplir esta cita con la historia y con el retorno de la Unión Patriótica.

“Reverdece la UP” fue el titular del semanario VOZ. Grata compañía la de los delegados del Partido Comunista de Francia, Partido Comunista de Cuba, Frente Sandinista de Liberación Nacional, Partido Comunista de Venezuela y Justice for Colombia de Londres.

La participación fue amplia. Antiguos militantes de la Unión Patriótica, entre estos los miembros de la Coordinadora Nacional de Víctimas, integrantes de Marcha Patriótica, Poder Ciudadano de Piedad Córdoba, representantes de la cultura como Patricia Ariza y Carlos Zatizábal, Lilia Solano, Francisco Caraballo, Hijos e Hijas de las Víctimas, dirigentes sindicales y agrarios, activistas populares y comunales y, por supuesto, los dirigentes y militantes del Partido Comunista Colombiano y la JUCO, columna vertebral ayer y hoy de la UP.

No fue casual el retorno de la UP. Los “sobrevivientes”, la Coordinadora Nacional de Víctimas, la Corporación Reiniciar y el Partido Comunista Colombiano mantuvieron siempre viva la memoria de lo que ella significó y la planteó como un referente histórico en la brega por la paz y la unidad de la izquierda y los sectores democráticos. Al lado de la lucha por la verdad, la justicia y la reparación integral, se demandó la protección estatal a los dirigentes del Partido Comunista y de la Unión Patriótica que sobrevivieron al genocidio, para que la UP estuviera en la memoria del país, Así, no fue extraño que su reaparición haya sido recibida con interés y expectativa.

Los temas del Congreso

El V Congreso de la Unión Patriótica debatió temas de palpitante actualidad. Como si fuera ayer, cuando surgió con fuerza y apoyo popular. El interés fundamental no fue solo la reparación integral, sino también cómo estar presente en el escenario político nacional. Aída Avella, con los mismos bríos de siempre, anunció la disposición para asumir la candidatura presidencial, propuesta por otra extraordinaria mujer: Piedad Córdoba, quien con humildad le expresó la decisión de acompañarla y “cargarle las maletas” en la campaña nacional.

La paz con democracia y con justicia social, así como la demanda de la asamblea nacional constituyente, son parte de las decisiones políticas adoptadas. La lucha social y popular será otro de los objetivos medulares. No hay temas vedados, la Unión Patriótica estará en el centro de la movilización de masas, decidieron los más de mil delegados.

El internacionalismo del V Congreso se expresó no solo en la presencia de los delegados fraternales, sino en la esencia ideológica de la decisión de luchar porque el proceso colombiano vaya en dirección de la Celac, de Unasur y de los nuevos vientos que corren por América Latina. Una Colombia antiimperialista, en confrontación con el neoliberalismo y las corrientes derechistas que protegen los intereses capitalistas y de los más poderosos.

En la perspectiva de la salida política de la crisis nacional la clave está en la unidad popular y democrática, explicó Aída Avella. Llamó a Clara López y a Antonio Navarro a dialogar sobre la unidad de la izquierda y de los sectores democráticos. “Así seremos opción de poder popular”, señaló la candidata de la UP. Las listas al Senado y a la Cámara de Representantes tendrán la misma esencia de unidad y amplitud. Es la estirpe de la Unión Patriótica, es su fundamento fundacional.

La UP está en la palestra política. Llegó para quedarse.