viernes, junio 14, 2024
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“Somos un país que no ha sido escuchado”: Aída Avella

La presidenta de la Unión Patriótica y senadora del Pacto Histórico habló con VOZ sobre los recientes montajes contra la izquierda, la agenda legislativa de reformas sociales, la difícil realidad en los territorios y la Paz Total

Redacción política

Es probable que la senadora Aída Avella sea una de las personas que más conoce los territorios apartados del país. Dando cumplimiento a su rol como parlamentaria, la también presidenta de la Unión Patriótica, viaja permanentemente para conocer de primera mano la realidad que viven las comunidades.

“Me encuentro muy bien. Me gusta lo que hago”, contesta cuando se le pregunta por su labor infatigable no solo en las regiones, sino también en el Congreso.

En recientes días, la revista Semana y el periódico El Colombiano reprodujeron versiones de dos desmovilizados de las Farc que la acusan a ella y al partido político que representa de ser victimarios en el conflicto armado.

Con esa pregunta arranca está conversación con VOZ que también explora su opinión sobre la agenda legislativa de reformas sociales, la difícil realidad en los territorios y la política de Paz Total.

Revictimización

¿Cuál es la respuesta a las recientes declaraciones de dos desmovilizados de las Farc que acusan a la Unión Patriótica, el Partido Comunista y a usted de ser determinadores de asesinatos de dirigentes del EPL en Urabá?

-Es una revictimización. Sentimos mucho dolor porque son falsedades. Por lo tanto, tenemos derecho a defendernos jurídicamente y lo vamos a hacer.

El Gobierno nacional ya está preparando el decreto de reparación en cumplimiento a la sentencia condenatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado por el caso Unión Patriótica. ¿Cuáles son las expectativas frente a esto?

-La gente, sobre todo los hijos de las víctimas y sus descendencias, están esperando verdad, justicia, reparación y no repetición. No solo se trata del tema económico, sino también de las reparaciones simbólicas que se ordenan. Es muy importante que se conozca la verdad. Nosotros estamos absolutamente convencidos que este Gobierno será muy respetuoso con la sentencia de la Corte Interamericana, última instancia del litigio internacional.

Reformas sociales

Hay mucha expectativa con los proyectos de reformas sociales. ¿Cómo van los cambios en el Congreso de la República?

-En el ambiente general, incluyendo en sectores empresariales, hay consenso en que son necesarios los cambios. Lo que se discute es qué y cómo lograrlos. Sobre la reforma a la salud vimos en días pasados como en una actitud de chantaje, las grandes EPS decían que les faltaba dinero. Estamos hablando de dinero para la vida de la gente. Esa es la discusión de fondo. Por otro lado, está la reforma pensional, una de las cosas más sentidas para la población, porque en la actualidad los fondos privados no jubilan a la gente sino que devuelven un ahorro con intereses. Y finalmente, la presentación de la laboral con nuevos ajustes. Entonces, creemos que son proyectos justos y acordes a nuestro programa de Gobierno.

¿En cuál reforma hay más consenso?, ¿en cuál hay más dificultades?

-No podemos hablar hoy de consensos, porque son difíciles y hay que construirlos. Pero si hay algunas ideas donde todos los actores están de acuerdo, por ejemplo, que la gente tenga salud preventiva. Aparentemente todos quieren que haya más médicos y enfermeras en los territorios. Sin embargo, todo cambio tiene resistencias. Nosotros defendemos la idea que esos cambios son para que nada siga igual, porque la situación es dramática. En un pasado encuentro sobre la problemática del cáncer, nos encontramos que en el Chocó no hay ni un solo mamógrafo lo cual es absurdo e injusto. La excusa de las EPS es que no es negocio rentable, pero la salud es un derecho que tiene la gente. ¿Cuál es el problema? La distribución del dinero, porque ellos quieren seguir manejando la plata que no pudieron administrar. Pero hay una máxima universal: Lo que no funciona se cambia y lo que funciona se fortalece. No funcionaron las EPS, no pudieron dar salud de calidad. La reforma defiende la idea de fortalecer nuevamente al Estado para administrar los 80 billones de pesos que hoy son girados a las EPS.

Paz Total y reforma agraria

Ante la expectativa de los cambios y la puesta en marcha de la política de Paz Total, ¿cómo evalúa los territorios en la actualidad?

-Los territorios son muy diferentes. Hay muchas realidades en este país. Por muy difícil que sea la situación, hay posibilidades. El elemento central es el respeto hacia toda la gente. Vamos a tener que hacer muchos esfuerzos porque la paz la necesitamos todos. Yo creo que la política de Paz Total ha sido bien intencionada. Lo que no se comprende es porque la gente que ha dicho públicamente que quiere hacer la paz, hace cosas que contradicen esa voluntad. Ahí encontramos un cuello de botella. ¿Por qué ponen bombas? Es absurdo.

Acabo de venir del Putumayo, la última zona profunda que he visitado. Estuve entre Mocoa y Puerto Asís reunida con gente de los 13 municipios del departamento. La gente tiene la sensación que podemos salir adelante si logramos materializar la reforma agraria, pero no en abstracto, sino en lo concreto. Me ponían el ejemplo de la pimienta, que se da en el territorio pero que no puede competir con la importada. De igual forma, Putumayo puede aportar a la producción cafetera. En el fondo es darle oportunidades a las comunidades que está empezando a salir de la hoja de cocoa. Lo que necesita la gente es la presencia del Estado. Este es un país que no lo han escuchado.

El Gobierno se la está jugando por la reforma agraria. ¿Cuál es la evaluación que hace de esta iniciativa?

-Empezamos bien por lo de la SAE. Entregarle al campesinado la tierra que fue del narcotráfico y que está en manos del Gobierno, es algo extraordinario. Sobre la SAE, los anteriores gobiernos lo tenían como un fortín, porque ahí hay demasiada tierra, hoteles, casas y edificios. Es maravilloso pensar que una de esas casas ahora será un sitio para la cultura.

Sobre reforma agraria hay un grave problema, que si bien está diagnosticado, se puede confirmar recorriendo el país. El 70% de la tierra no tiene escrituración, no tiene legalización. Entonces, se necesita urgentemente el catastro multipropósito, que debe corregir todo lo hecho sobre este tema, porque lo habían convertido en un negocio. El tema es que en el país no sabemos quién tiene la tierra. Para ello también debemos fortalecer el Instituto Geográfico Agustín Codazzi que quisieron destruir.

La ministra Mojica es una estudiosa del tema. Yo siempre recuerdo la reforma agraria de Arauca, donde nadie podía tener más de 200 hectáreas, en un territorio donde existieron todos los conflictos. De esa experiencia no queda nada, pero valdría la pena recuperarla como un insumo.

Salvar el planeta

¿Cómo ve al presidente Gustavo Petro?

-Al presidente Petro lo considero un hombre muy inteligente. Es un hombre muy estudioso, hasta el punto que le quita horas al sueño. El presidente debe dormir un poquito más. Es una persona muy bien intencionada que siente al país de otra manera. Es un líder con una dimensión internacional, hasta el punto que muchas de las alocuciones en los foros internacionales, son ejemplo para muchos otros países. ¿Por qué? Porque en este momento hay que salvar el planeta, nuestra casa común, nuestros páramos, ríos, ciénagas, el mar. Y Petro interpreta ese momento crucial de la humanidad, donde todos los esfuerzos deben estar encaminados a salvar la naturaleza y la existencia.

Apoyamos la propuesta del Acuerdo Nacional, pero no desde la visión de la repartición de puestos y desdibujar nuestro proyecto. No. La idea es un país que se pone de acuerdo para mejorar la cotidianidad de toda la población en el país. Por eso las reformas sociales se enfocan en las cuestiones más sentidas: salud, trabajo, educación y pensiones. Es un programa de cambios que debemos cumplir.

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