Ante este panorama no veo una izquierda organizada, pensando y proponiendo soluciones a los problemas locales y de la región. Es necesaria la construcción de un movimiento ciudadano consciente y propositivo, que haga veeduría a la gestión y la inversión de los presupuestos municipales y departamentales.

Alberto J. Mercado*
En estos días de finales y comienzos de año viajé a Sincelejo, capital del departamento de Sucre. A pesar de que llevo ya varios años viviendo en Bogotá, visito frecuentemente a Sincelejo, lo que me permite estar en contacto con la región. Durante los primeros días de mi estadía en Sincelejo lo primero que hice fue recorrerla, hablar con la gente, con los ciudadanos del común, pues quería conocer qué es lo que pasa, por qué la gente sigue eligiendo como a sus gobernantes a los mismos que hoy tienen en la miseria y pobreza a esta región, saber qué tanto han “cambiado” la ciudad y el departamento.
Un lugar que suele congregar a los sincelejanos es el conocido Parque Santander, epicentro de los juegos de ajedrez (saludos a mi amigo poeta y escritor Ricardo Vergara, asiduo jugador), la venta ambulante de tinto, llamadas a celular, venta de abalorios, emboladores, vendedores de almuerzo, panaderos, y hasta ofrecimiento sexual, etc. En la fuente de agua que existe en este parque me llamó la atención una frase en la que se puede leer “Aquí fluye el desarrollo porque el agua es de todos”. Resulta que ni lo uno ni lo otro. El agua nunca fluyó en la fuente y tampoco fluía permanentemente el precioso líquido en casa de mis padres, en los más de veinte días en que estuve de visita. En Sincelejo y Sucre existe desde años este problema del agua, sin que haya sido resuelto por la clase política que hoy controla la administración pública.
Ciudad de contrastes
Sincelejo, en los últimos años, ha tenido un crecimiento urbanístico, sobretodo en construcciones inmobiliarias. Se han construido centros comerciales, clínicas privadas, varios proyectos de vivienda. En la ciudad se puede ver esa línea divisoria en la que se suelen segregar muchas urbes. Existe una expansión inmobiliaria de la ciudad hacia el oriente, en barrios como Boston, Venecia, que favorece a sectores de clase media y alta, sin embargo, el contraste se observa en otras partes de la ciudad, hacia el sur, en donde el crecimiento subnormal es enorme, acá tenemos barrios como El Edén, El Bololó, entre otros. Aquí se concentra una gran población tanto de la ciudad y de desplazados que llegan de otras poblaciones. La carencia de adecuados servicios públicos y la falta de vías de comunicación en buen estado es la constante, la drogadicción entre los jóvenes es alarmante.
Los desaciertos de la administración saliente son más que los aciertos. Respecto al transporte público y la movilidad, debemos decir que es un caos total. La enorme circulación de motos es impresionante. La semaforización en muchos puntos es urgente, por ejemplo en el cruce de la intersección entre la Avenida Sincelejo (antigua Ocala) y la antigua variante, cerca de los actuales terminales de transporte interdepartamental. Todos sabemos que un número significativo de ciudades y poblaciones de la costa norte padece el fenómeno del mototaxismo, que tiene varias causas como el desempleo. Es necesario que este servicio se regule porque las consecuencias para la movilidad van a ser enormes.
En cuanto al Sistema Integrado de Transporte que prometió la administración saliente, hay que decirlo, que aún no funciona. En horas nocturnas es imposible conseguir buses. Debido a la inseguridad que existe en la ciudad, los taxistas temen ingresar a ciertos barrios en horas nocturnas. Aún siguen las motos sustituyendo este servicio. Por su parte y según informaciones de varios medios nacionales, en cuanto a la construcción del edificio de gobierno de la alcaldía de Sincelejo, este fue edificado sobre un humedal.
Inseguridad
La seguridad en Sincelejo ha cambiado mucho, al punto que existen barrios en los que desde muy temprano la gente tiene que encerrarse en sus hogares. En muchos de ellos aún sigue el microtráfico; son las famosas “ollas” que el presidente de Colombia prometió acabar, pero que no fue tan cierto. Me temo que existe un control territorial de las denominadas Bacrim. El raponeo, el asalto a mano armada, el asesinato por hurto, las riñas, etc., son el pan de cada día en la ciudad. Da temor salir a las calles. La delincuencia se tomó a Sincelejo y las autoridades no hacen nada al respecto. En muchos sectores no existe un adecuado alumbrado público. Es lamentable que esto esté pasando en la “Perla” de la sabana.
El abandono a la cultura y el deporte es visible. Para sólo colocar un ejemplo, estuve en la famosa cancha Las Tamboras, escenario de sóftbol, es lamentable su estado. Hablé con Manuel Martínez, presidente del Club deportivo Versalle, quien nos comentó la situación con el deporte: “Tenemos 15 años de estar haciendo estos campeonatos deportivos, pero desafortunadamente el de ahora es el de las mentiras de los políticos. Tenemos tres periodos de los señores alcaldes, que vienen a prometernos que nos van a hacer el estadio, que nos van a componer la cancha, y a última hora nada de nada, puras mentiritas, se van y no vuelven más. Este año nosotros mismos le colocamos a la cancha 20 volquetas de balastro para poder jugar.
No existe una dinámica e integración de la cultura, el arte y el deporte que permita a los ciudadanos y visitantes conectarse con las tradiciones propias de la cultura local, nacional y universal. Existen muy pocos escenarios culturales en donde se pueda disfrutar de una programación o agenda cultural de la ciudad. La cultura es un campo importante que no debe tratarse con desdén, pues ella permite también establecer una cohesión social. El único evento al que pude asistir fue a un encuentro de corales, en la tradicional plaza de Majagual, organizado por el Banco de la República.
Herederos del desastre
Estos son algunos de los muchos problemas que hoy tiene Sincelejo. En las elecciones de octubre de 2015 su población eligió como alcalde a Jacobo Quessep Espinosa (Liberal), familiar del alcalde saliente Jairo Fernández Quessep. En esto se ha convertido la política en Sincelejo y Sucre, en donde son familias y verdaderas elites electorales las que controlan la administración pública, sin que existan soluciones a los problemas de la ciudadanía. El tal “desarrollo” no llegará si la ciudad continúa en manos de estas familias.
El panorama departamental sino similar me atrevo a decir que peor. Empezando porque para viajar a Sincelejo vía área tuve que llegar primero a Barranquilla, pues a pesar que existe un aeropuerto en la ciudad de Corozal, a este sólo llega una aerolínea con tiquetes bastante costosos y escasos itinerarios. No existe un adecuado aeropuerto que posibilite la llegada de turistas, gente oriunda de allá que vive por fuera.
La ineptitud de los gobernantes es visible y como en el problema del agua, ningún parlamentario ha asumido con seriedad este asunto, sólo paños de agua tibia.
Tuve la oportunidad de viajar al municipio de El Roble. Salí muy temprano desde Sincelejo junto con un amigo oriundo de este municipio. Llegamos a Corozal y desde aquí cogimos la vía que nos lleva por San Juan de Betulia y Albania (y no es la antigua república socialista con capital Tirana). Hasta esta última población llega la vía asfaltada y pavimentada. Desde aquí una nube de polvo y un sol intenso nos acompañó hasta la entrada de El Roble en el destartalado carro en el que viajábamos. Este paisaje me hizo recordar el título de aquella hermosa novela del escritor sucreño Héctor Rojas Herazo, “Respirando el verano”.
Hermosos paisajes nos encontramos, pero también con otros que no se diferenciaban de los tristes y paupérrimos paisajes de la población San Pedro de los Saguaros, de la película la Ley de Herodes. El abandono, la miseria y la pobreza es visible. En los rostros de los pobladores se ve esa desesperanza y la negación de un futuro mejor.
Como en Sincelejo, en el departamento gobiernan las mismas elites electorales. Vuelve a la gobernación Edgar Martínez Romero de Cambio Radical. Su candidatura surgió como una supuesta alternativa a la candidata y esposa del cuestionado excongresista Yahir Acuña. Se le olvida a esta clase política que Acuña surgió de sus entrañas políticas. Me temo que el “desarrollo” no llegue a Sincelejo y Sucre, si las administraciones públicas siguen en manos de los de siempre. Ante este panorama no veo una izquierda organizada, pensando y proponiendo soluciones a los problemas locales y de la región. Es necesaria la construcción de un movimiento ciudadano consciente y propositivo, que haga veeduría a la gestión y la inversión de los presupuestos municipales y departamentales.
* Docente universitario