Sin educación no hay paz

0
349
Ómar Gómez, vocero de la MANE

Redacción Juvenil

VOZ habló con Omar Gómez, estudiante de Sociología de la Universidad Nacional, sede Bogotá, miembro de la ACEU y vocero de la MANE, candidato de los estudiantes al Consejo Superior Universitario, en el marco de la Campaña Unitaria por la defensa de Universidad Pública entre la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU y la Federación de Estudiantes Universitarios, FEU. La lista al Consejo Académico la encabeza Yidish Gaona estudiante de Administración de Empresas de la UN, sede Manizales, con la Plancha Numero 1.

Ómar Gómez, vocero de la MANE
Ómar Gómez, vocero de la MANE

–¿Cuál es la situación actual de la Universidad Nacional?

–La UN no es ajena al estado de crisis generalizada de la educación superior en el país. La dirección actual representa el continuismo de una idea de universidad que se ha venido implantando desde hace varios lustros, y que responde de manera obediente a las políticas trazadas desde el Ministerio de Educación, que en lo fundamental se basan en la idea de concebir a la educación como una mercancía y a la universidad como la empresa que debe administrarla.

Eso significa que la educación entendida como un derecho de toda la sociedad tiende a desaparecer. Bajo esta lógica unos cuantos se lucran a partir del jugoso negocio de la educación, y son los estudiantes y sus familias quienes tienen que pagar para poder hacer uso del derecho que supuestamente les pertenece.

La U sin presupuesto

–¿Eso es llevar a la quiebra la educación?

Hoy como consecuencia de la implantación de este modelo tenemos un agudo déficit presupuestal. La dirección de la universidad ha asumido la apuesta por generar una serie de estrategias que apunten a “gestionar” por su propia cuenta los recursos necesarios para su funcionamiento, y con ello, seguir desligando al Estado de su responsabilidad social con la educación. Esto se ha manifestado, entre otras medidas, en el endeudamiento efectuado con poderosos órganos multilaterales de crédito que ponen en riesgo la existencia misma de la universidad y la alarmante venta de servicios de docencia e investigación, entre otros.

–¿Ante ese panorama los muros de la U se caen?

Esto aunado a un estado de cuestionamiento profundo al régimen antidemocrático que impera en la universidad, un profundo debilitamiento académico, graves problemas de infraestructura donde por lo menos en la sede Bogotá cerca del 60 por ciento de los edificios, se encuentran con graves fallas estructurales, teniendo algunos al borde del colapso, y a cientos de estudiantes desarrollando sus actividades académicas en condiciones precarias, con el agravante, además, de encontrarse en riesgo de pérdida varios predios de la universidad producto del Plan de Renovación Urbana del CAN. Además, la inexistencia de políticas efectivas de bienestar universitario (alojamiento, transporte, alimentación, etc.) que respondan realmente a las necesidades básicas del estudiantado para el desarrollo óptimo de su vida académica y su permanencia en la universidad.

En defensa de la universidad

–¿Cuál es el papel de los representantes estudiantiles, ante estas las dificultades actuales de la Universidad?

–Partimos de la idea de que la representación estudiantil no es la forma idónea de participación de los estudiantes en el gobierno universitario, pues consideramos que es imperativo trascender los gobiernos de tipo “representativo”, en donde existe baja deliberación y participación de estudiantes y profesores, a formas de gobierno altamente democráticos. Sobre la base de esto, consideramos que el representante estudiantil, tiene la función, por un lado, de impulsar y abrir la dinámica de acción colectiva estudiantil, es decir, abrir la participación: buscar que se gesten espacios de construcción colectiva de los estudiantes desde el seno de los programas y facultades. Por otro lado, oponerse de forma decidida a todos los mecanismos mediante los cuales se impulsa la injusticia social, en nuestro caso particular, denunciar de forma vehemente los procesos de privatización de la educación.

–¿En resumen?

En últimas, se trata de construir una universidad para la democracia, la cual es una universidad para la imaginación, la creatividad, la inteligencia y la justicia social, mientras que en una universidad donde impera el autoritarismo, con una comunidad sumisa e inmóvil, tiende a proliferar la mediocridad y la indolencia.

–¿Cuál debe ser la relación de la Universidad Nacional con la sociedad?

–La UN, como la institución de educación superior más importante del país, está llamada a ser la conciencia crítica de la nación. En ese sentido, debe construir un compromiso social contra la desigualdad, el autoritarismo, el despojo, la pérdida de la soberanía. Reiterar su papel e incidencia en contribuir y llamar a la solución política al conflicto social, político y armado. Es fundamental construir una universidad para la paz con justicia social. Como comunidad debemos exigir y consolidar a la UN como pivote moral de la sociedad, una UN que opine y construya opinión ante las problemáticas de la sociedad, que entre al debate público con soluciones, perspectivas y reflexiones, contribuyendo así a construir una sociedad consciente de su momento, sus retos y decisiones.

La paz: nueva educación

–¿En la actual coyuntura, cuál considera debe ser el aporte a la paz, por parte del estudiantado?

–En primer lugar, tiene que ver con la respuesta anterior. En segundo lugar, el estudiantado está llamado a pronunciarse a favor de la paz, eso quiere decir, rechazar cualquier apuesta que pretenda seguir prolongando la guerra en el país. Esto pasa por exigir la garantía efectiva de derechos sociales, políticos, económicos y culturales para toda la población. No puede haber paz si no existe educación, salud, vivienda, trabajo, etc., para todos los colombianos. De ahí que, promover procesos de organización y movilización social alrededor de estos aspectos resulta fundamental. Actualmente la MANE está impulsando una nueva educación para un país con soberanía, democracia y paz, allí está una posibilidad enorme para que el estudiantado haga un aporte significativo a la construcción de un país sin guerra y con justicia social.

Objetivos comunes

–¿Cómo fortalecer la unidad, con trabajadores y profesores de la UN?

–Partimos de una lectura común y es la profunda crisis de la educación superior y de la UN. La solución a esta no vendrá del Gobierno Nacional y mucho menos de la actual dirección en cabeza de Ignacio Mantilla. Por ello, es preciso avanzar en una agenda común multiestamentaria. Es en la concreción de objetivos de lucha comunes donde reside la posibilidad real de la unidad de estudiantes, profesores y trabajadores. Solo la movilización conjunta en las calles, organizada y decidida podrá sacar a la UN de su profunda crisis. En consecuencia, la tarea es avanzar en darle fuerza a las reivindicaciones multiestamentarias de la UN y lograr articularlas con el proceso de movilización que ha venido impulsando la Mesa Amplia Nacional Estudiantil MANE alrededor de la Ley Alternativa de Educación Superior.