Poco o nada se habla de Bolívar como un extraordinario anticolonialista, por el momento histórico en que lideró a muchos pueblos americanos para lograr su liberación del imperio español

Hernán A. Ortiz Rivas
El colonialismo proviene de la Edad Antigua, lo mismo que las luchas de los pueblos contra este sistema de opresión; los dos hechos históricos se prolongan hasta nuestros días. Marx y Engels, en sus obras, estudian el colonialismo como una forma de avasallamiento muy cruel en la historia de la humanidad, combatido siempre por los pueblos del mundo entero. En El Capital, Crítica de la Economía Política, Marx describe el cuadro aterrador del pillaje colonialista en el proceso de acumulación primitiva del capitalismo, pillaje de personas (esclavos) y de bienes.
En tierras americanas, desde su descubrimiento, los colonialistas saquearon las riquezas naturales, los nativos fueron sometidos a la esclavitud perversa, unida a la de africanos traídos en condiciones inhumanas. A fines del siglo XVIII y en la centuria siguiente, las tierras americanas ingresaron a las luchas anticoloniales en todo el continente, luchas libradas por los pueblos, dirigidos por grandes líderes de todas partes.
Mariátegui
Eran tiempos de génesis y de cambios hacia un mundo nuevo, que rompían con el pasado colonial e inauguraban, en tierras americanas, los estados nacionales y las sociedades modernas, en medio de la implantación definitiva del capitalismo en todo el planeta, como lo vio con claridad Mariátegui con estas palabras: “Enfocada sobre el plan de la historia mundial, la independencia sudamericana se presenta decidida por las necesidad desde la civilización occidental o, mejor dicho, capitalista”. Este debe ser el contexto para estudiar la vida y la obra del Libertador Simón Bolívar, como un gran líder anticolonialista.
A Bolívar lo presentan sus biógrafos e historiadores como militar, legislador, político, estadista, escritor, gobernante, pedagogo, filósofo, lo elogian al máximo o denigran duramente contra él; pero poco o nada se habla de Bolívar como un extraordinario anticolonialista, por el momento histórico en que lideró a muchos pueblos americanos para lograr su liberación del imperio español. El mismo Bolívar, cuando se refería a su obra, no la calificaba de anticolonialista, en el sentido precisado antes, sino de libertadora para establecer un gran estado-nacional en Sudamérica.
Pensamiento anticolonialista
El pensamiento anticolonialista de Bolívar tenía como referencias la Ilustración europea, la independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa de 1789 y las enseñanzas de su maestro Simón Rodríguez, enemigo de los imperios europeos, en cuyas tierras vivió casi tres décadas.
Bolívar se ufanaba de ser un Quijote de la patria grande en América, que veía a los Estados Unidos como una amenaza porque desde los tiempos en que vivía el Libertador se mostraba como un neocolonialismo que, en nombre de la libertad, pretendía esclavizar las tierras americanas, como en efecto sucedió durante muchas décadas. A partir del triunfo de la Revolución Cubana comenzaron a socavarse las bases del imperio, en la actualidad más agrietadas por los nuevos vientos de las luchas antiimperialistas de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Argentina, que han logrado imponer unos gobiernos de orientación socialista, combatidos por los colosos del Norte: los gobiernos de Estados Unidos.
El espíritu quijotesco de Bolívar constituye la base de su vida y obra anticolonial y antiimperialista, espíritu sustentado por la realidad y la utopía que sigue cabalgando por las tierras de América impulsando la búsqueda de un mundo mejor para sus moradores. El fuego de Bolívar sigue ardiendo en nuestras patrias, dando calor a todas las luchas populares para conquistar nuestra segunda independencia de los imperialismos mundiales.
No olvidemos la sentencia de Bolívar: “La patria exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darlo hasta el último aliento de la vida”. Pocos días antes de su muerte, en su testamento político, dijo: “Mis últimos votos son por la felicidad de la patria”, que el gran Libertador anticolonialista entendía como todo el continente americano.