Un fallo del Tribunal Administrativo de Bolívar obliga a la alcaldía de Cartagena a reubicar todas las familias que viven en Villa Gloria por presunto riesgo ambiental, pero estas no se consideran invasoras y dicen que lo que se encuentra detrás de esa orden es un megaproyecto de hoteles para millonarios.
Libardo Muñoz
Un fallo del Tribunal Administrativo de Bolívar obliga a la alcaldía de Cartagena a reubicar todas las familias que viven en Villa Gloria por presunto riesgo ambiental, pero estas no se consideran invasoras y dicen que lo que se encuentra detrás de esa orden es un megaproyecto de hoteles para millonarios. Villa Gloria es un asentamiento de unas 300 familias que se radicaron allí hace unos 25 años, sin más vecinos al frente que el mar Caribe, que en gran medida les proporciona el recurso de la pesca, como sucede con los poblados cercanos de La Boquilla, Punta Canoa y Manzanillo del Mar.
Los tres están situados en un cinturón costero de no más de diez kilómetros, muy cercanos al llamado Anillo Vial, que más adelante se convierte en la Carretera al Mar que une a Cartagena con Barranquilla hacia el norte.
Todas las fincas, lotes y construcciones a medio terminar, que hoy están en una u otra forma influidas por el Anillo Vial, adquirieron una valorización agigantada y se encuentran en la mira de los constructores de grandes condominios y chalets que, sin duda, no son para pescadores pobres que más bien son mirados como estorbos para sus proyectos y ese parece ser el caso de Villa Gloria.
“No vamos a entregar esta franja porque no es para proteger nada, si lo hacemos vendrán los elefantes blancos, lo que quieren es privatizar las playas”, afirma Gloria Sánchez, una de las fundadoras del poblado y representante legal del Consejo Comunitario de Villa Gloria, residente ella misma del lugar, donde han nacido hijos y nietos suyos. En más de una ocasión ha sido víctima de represión policial, detenciones y malos tratos. Gloria Sánchez tiene unos estudios de campo en Villa Gloria y los terrenos adyacentes, con la ayuda de colaboradores y vecinos, y su conclusión varias veces expuesta es que si hay megaproyectos, “que los hagan estando nosotros aquí, no vamos a irnos, no vamos a abandonar esto, lo hemos cuidado y protegido”.
En Villa Gloria el esfuerzo colectivo levantó una escuela, un preescolar con comedor. Tienen un trasmallo comunitario, lograron unas redes de electricidad, habilitaron albercas para cría de pescado, pero su enemigo parece ser la deslumbrante geografía que crean el mar, las palmeras y una brisa que aunque en ocasiones sea amenazante, despierta la codicia de las mafias de las construcciones inmobiliarias. No hay agua potable, “no hay nada, la comunidad debe vivir en condiciones dignas”, afirma Gloria Sánchez.
De acuerdo con el Tribunal Administrativo de Bolívar el alcalde dispone de 18 meses para hacer los estudios y la contratación para sacar a Villa Gloria de la zona costera donde se encuentra.