Puerto Rico, asfixiado por una deuda impagable

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En su condición de estado asociado de los Estados Unidos, el país no puede declararse en bancarrota, por lo que el impago de la deuda crea una situación especial y compleja, que podría demorar años en resolverse.

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Tras ocho años de crecimiento económico negativo, Puerto Rico, que tiene la condición de estado libre asociado de los Estados Unidos, reconoció oficialmente que la enorme deuda externa de 73 mil millones de dólares no podrá ser cancelada.

El pasado 29 de julio, en declaraciones al New York Times, el gobernador de la isla, Alejandro García Padilla, declaró tajantemente que “la deuda es impagable”. “No hay otra opción. Quisiera tener otra opción más fácil, pero esto no es política, es matemática”, puntualizó el administrador de la isla.

García Padilla reconoció que Puerto Rico, asfixiado por la falta de liquidez, busca diferir pagos mientras negocia con sus acreedores para evitar caer el default, como prefieren llamarlo los economistas. En su condición de estado asociado de los Estados Unidos, el país no puede declararse en bancarrota, por lo que el impago de la deuda crea una situación especial y compleja, que podría demorar años en resolverse.

Recetario de sufrimientos

Entre tanto, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo el mismo día en que se conocieron las declaraciones del gobernador García que “nadie en el gobierno federal ni en Washington contempla un rescate de Puerto Rico”. Sugirió que la isla caribeña se acoja a la ley de quiebras norteamericana, pero si lo solicitara, debería expedirse una norma legal por el Congreso de los Estados Unidos.

Un informe de ex funcionarios del Fondo Monetario Internacional, divulgado por estos días, admite que la carga de la deuda en Puerto Rico es insostenible. Pero al igual que en Grecia, que afronta una situación parecida, el documento propone una serie de reformas en el gasto social, despido masivo de funcionarios públicos, aumento en las tarifas de transporte de pasajeros y electricidad, en últimas el recetario de ajuste del FMI.

Por su parte, la dirección nacional del Partido Comunista de Puerto Rico hizo una declaración analizando la situación: “El momento de la verdad ha llegado: la quiebra del aparato colonial es ya un hecho. Hecho advertido, negado y hasta hoy reconocido por la burocracia colonial que nos gobierna. No quepa duda que al pueblo, a las masas trabajadoras y desposeídas de nuestro país nos esperan momentos muy difíciles por delante.

“Los comunistas de Puerto Rico tenemos que denunciar, condenar, la conducta deshonesta de los que han manejado la conducción del país. No ha habido ni la sensibilidad de dirigirse al país a dar la cara por el desmadre. Despilfarran nuestro dinero contratando publicistas para que nos dijeran, por la prensa oficial del capital financiero en Wall Street, lo que ya todo el país sabía. Se nos ‘informa’ de manera remota, sin estar disponibles para ser cuestionados por la prensa, cobarde e irresponsablemente.

“Si algo ha demostrado la administración de García Padilla, de forma más acelerada, es que todas las ‘medicinas amargas’ que se aplicaron o aprobaron, como el próximo aumento al IVA hasta 11,5%, no estaban realmente destinadas a resolver nada. Al contrario. Estaban destinadas a continuar utilizando el aparato colonial para reciclar deuda a intereses cada vez más elevados y, mediante las privatizaciones, canalizar hacia Wall Street cada vez mayores porciones del excedente social que creamos las masas trabajadoras en Puerto Rico. El costo medioambiental y social de este modelo colonial de superexplotación representa una de las más grandes expropiaciones, es decir: robo sistemático, de toda nuestra historia”, dice la declaración de los comunistas puertorriqueños.