“No murió, lo mató el Estado”

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Sepelio de Miguel Ángel Barbosa

“No me pregunten quién soy, ni si me habían conocido, los sueños que había querido, crecerán, aunque no estoy. Ya no vivo, pero voy en lo que andaba soñando”. Milonga del fusilado

Carolina Tejada

Así señalaron en redes sociales, en la misma universidad, las voces indignadas de miles de estudiantes de la Universidad Distrital, cuando se enteraron de la muerte de su compañero Miguel Ángel Barbosa.

Este humilde estudiante se encontraba en la universidad cuando el Esmad llegó a las inmediaciones de la facultad Tecnológica para dispersar un pupitrazo artístico que pretendía denunciar las irregularidades de la administración en cabeza del Consejo Superior Universitario, así como la decisión de Peñalosa de disminuir los cupos para los estudiantes que demandan ingresar a la universidad pública.

Se perdieron los videos-pruebas

Esta manifestación culminó con disparos de bombas de dispersión por parte del escuadrón, gases lacrimógenos y perdigones que dejaron varios jóvenes heridos. Sin embargo, Miguel Ángel no contó con la suerte de salir ileso, en medio de la revuelta el impacto de uno de los artefactos manipulados por el Esmad le perforó el cráneo.

Ese 21 de abril en horas de la tarde sus compañeros, afanados lo condujeron al hospital del Tunal donde permaneció en coma por más de una mes y medio, producto de un trauma craneoencefálico. Miguel Ángel, “el parcero”, el que cuidaba las chazas de sus amigos mientras estos iban a clase, el que comprometido con su universidad y su sociedad, asistió a un Foro Nacional de los universitarios frente al conflicto social y armado que se realizara en la ciudad de Medellín semanas antes, allí mismo los estudiantes rechazaban el militarismo, se habló de paz y se oponían a la continuación de la guerra.

En la madrugada del tres de junio murió Miguel Ángel, no aguantó más y su corazón dejó de latir. Sus compañeros afirman que “fue el Esmad, Miguel no murió, lo mató el Estado”. Los mismos estudiantes afirman que venían exigiendo una investigación imparcial, sin embargo se dice que los videos de las cámaras que tenía la universidad y que servían como prueba para evidenciar los responsables de los hechos, desaparecieron. ¿Cómo y porqué desaparecen dichas pruebas? Es la pregunta que se hacen en la universidad.

Al estudiante lo enterraron en su pueblo natal, en Madrid, Cundinamarca. En carros particulares, en buses, profesores y amigos acompañaron a su familia. Pancartas alusivas a la memoria del joven exigían #NoMásEsmad, al tiempo que otros jóvenes con carteles más pequeños dejaban ver sus mensajes de indignación, así como poemas y canciones en su memoria: “No me pregunten quién soy, ni si me habían conocido, los sueños que había querido crecerán, aunque no estoy. Ya no vivo, pero voy en lo que andaba soñando. Y otros, que siguen peleando, harán nacer otras rosas; en memoria de esas cosas que me están nombrando”: Milonga del fusilado, Pepe Guerra.