Las consecuencias del referéndum en Escocia

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Manifestantes por el sí en Edimburgo.

El pánico que produjo la elevación del “sí” a la independencia en las encuestas, obligó al gobierno británico y a los partidos unionistas a prometer más atribuciones al parlamento de Escocia

José Ramón Llanos

Para que el lector tenga más elementos y pueda asimilar mejor la importancia del referéndum del miércoles 18 de septiembre, es necesario referenciar el ámbito geográfico de Escocia.

Escocia tiene una superficie total de 78.772 kilómetros cuadrados, lo cual representa un 30 por ciento del área del Reino Unido. En el censo de abril del año 2001 tuvo una población de 5.062.011 habitantes, hoy se calcula que tiene 5.116.950 habitantes. Su capital es Edimburgo, con una población estimada en 600 mil habitantes; sin embargo es Glasgow la ciudad de mayor población, algo más de 800 mil habitantes. Aberdeen y Dundee son ciudades con población de más de 150 mil habitantes. Administrativamente Escocia está divida en 32 distritos. Ocho grandes islas hacen parte de su territorio, el cual está situado entre Océano Atlántico y el Mar del Norte.

Resultados del referéndum

El referéndum de Escocia, que tensionó a toda Europa, especialmente a España y Bélgica, incluso a los Estados Unidos, les dio el triunfo a los partidarios de mantener esa región en el Reino Unido. El resultado es contundente: 55 por ciento, dos millones a favor del no; y 45 por ciento, 1’600.000 votaron por el sí a la independencia. La legitimidad del resultado estuvo respaldada por la alta participación, más del 85 por ciento, en algunas regiones llegó al 90 por ciento del censo electoral. En Edimburgo, la capital, el 60 por ciento de los electores apoyaron la continuidad del statu quo.

Comentaristas han destacado el hecho que las regiones de mayor bienestar ciudadano han apoyado masivamente el no y en cambio el sí contó con gran votación en las regiones de mayor pobreza; con fundamento en esa particularidad, afirman que la cuestión social, la relativa inequidad, estimula el descontento e inclina a los ciudadanos a buscar en la independencia una posibilidad de mejoramiento en sus condiciones de vida.

Llama la atención que los electores de las islas votaran de manera masiva a favor de la unidad: en las islas Orcadas el 67 por ciento apoyó el no y en las islas Shetland el 64 por ciento votó por la continuidad de la pertenencia escocesa al Reino Unido. Por otra parte, Dundee, el conglomerado urbano que ocupa el cuarto lugar por el número de habitantes, la ciudad del sí, como la bautizó Alex Salmond, depositó 57.3 por ciento por la independencia.

Consecuencias del referéndum

La primera secuela del referéndum fue el anuncio de la dimisión del primer ministro de Escocia, Alex Salmond, miembro del Partido Nacional Escocés (Scottish National Party). Sin embargo, sus seguidores reconocen que, a pesar de la derrota, gracias a su acción política audaz y firmeza para sacar adelante el referéndum, ahora David Cameron tiene el compromiso de cumplir con todas las promesas que hizo a los escoceses para convencerlos de que siguieran unidos al Reino. El pánico que produjo la elevación del sí a la independencia en las encuestas obligó al gobierno británico y a los partidos unionistas a prometer más atribuciones al parlamento de Escocia para aprobar normas fiscales, laborales y sobre políticas sociales, si rechazaban la propuesta de independencia.

Por lo menos, las declaraciones posteriores a los resultados indican que el primer ministro Cameron piensa cumplir lo prometido a los escoceses por todas las facciones unionistas, ya que dijo: “han hecho -todos los partidos unionistas- promesas, promesas claras, sobre más poderes para el parlamento de Escocia… Vamos a asegurarnos que se cumplan en su integridad”. Además planteó algo que ha tenido muy disímiles interpretaciones: “De la misma forma que los escoceses tendrán más poder sobre sus asuntos, también la gente de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte ha de tener más que decir sobre los suyos”.

Algunos comentaristas ya se preguntan: ¿Va el Reino Unido hacia el Reino Unido Federal? ¿O estamos ad portas del Reino Unido de Gran Bretaña?