29 de mayo: Las cartas están echadas

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En la recta final las distintas candidaturas disputan la franja indecisa de la población

Llegó el momento para que el pueblo colombiano acuda a las urnas y vote en las elecciones que pueden cambiar la historia del país. Está claro que las simpatías de la mayoría están con los anhelos de transformación, pero también existe una considerable franja de la población que siente temor al cambio

Simón Palacio
@Simonhablando

Con las campañas presidenciales cerradas para manifestaciones en plaza pública, la última y definitiva semana se desarrolla con las tradicionales reuniones políticas, adhesiones finales, entrevistas en grandes medios y enfocada en atender los debates. Una recta final donde las distintas candidaturas disputan la franja indecisa de la población que será definitiva en el resultado del próximo 29 de mayo.

A pesar de los más recientes sondeos que vienen marcado una tendencia, aún no hay certezas del resultado electoral, lo cual permite formular las últimas preguntas: ¿Podrán Gustavo Petro y Francia Márquez ganar en primera vuelta? ¿A Federico Gutiérrez le alcanzará la maquinaria electoral para llegar a segunda? O, por el contrario, ¿será el ingeniero Rodolfo Hernández la sorpresa de la jornada? Finalmente, ¿Cuál será el futuro del debilitado Sergio Fajardo?

Cambio por la vida

Las últimas encuestas permiten inferir tres conclusiones. La primera es que habrá segunda vuelta porque ninguno alcanza más del 50 por ciento. En segunda instancia, la única candidatura segura para participar ante esa probabilidad es la que lideran Francia Márquez y Gustavo Petro. Y finalmente, ante un posible balotaje el próximo 19 de junio y midiendo todos los escenarios posibles, la victoria final sería para el Pacto Histórico.

Sin embargo, la campaña de Petro y Francia no quiere correr riesgos. El objetivo es ganar en primera vuelta con la propuesta del cambio por la vida. Por lo tanto, las decisiones de último momento serán determinantes para persuadir el voto informado o indeciso. Y para ello han puesto en marcha una estrategia audaz en la semana definitiva.

En primera medida, la campaña posiciona el liderazgo de Gustavo Petro en el convulsionado momento. Petro no solo lidera las encuestas, sino la agenda política. Así quedó planteado con la denuncia hecha en su cierre de campaña en Barranquilla, donde se advirtió la probabilidad de una “jugadita” del gobierno Duque en suspender las elecciones.

En segundo lugar, son fundamentales las últimas adhesiones. La llegada a la campaña del exsecretario de Gobierno en Bogotá Luis Ernesto Gómez, de la representante electa en la capital por la Alianza Verde, Catherine Juvinao, y del representante electo en el Valle del Cauca por el mismo partido, Duvalier Sánchez, son un ejemplo de ello.

Independientemente de las diferencias políticas que se tengan con los personajes citados, es claro que la estrategia de Petro y Francia es arrasar electoralmente en Bogotá, marcando una diferencia que podrá ser decisiva si se quiere ganar en primera vuelta.

Y un tercer aspecto estratégico es disputar con argumentos programáticos los últimos espacios que proporcionen tanto los debates en medios de comunicación, como las distintas polémicas en redes sociales. Es el mejor escenario para Petro, un político con mucho kilometraje en la confrontación de ideas. La principal ventaja que tiene es que proyecta con autoridad un diagnóstico acertado de los principales problemas que tiene la sociedad y al mismo tiempo presenta con contundencia el proyecto de país que quiere liderar. 

El candidato del Establecimiento

Por otro lado, el candidato presidencial Federico Gutiérrez tiene la doble obligación de mantener su acumulado y crecer en los últimos días para forzar una segunda vuelta. A pesar que todas las encuestas lo dan como el candidato con más probabilidades ante un posible balotaje, el repunte del outsider Rodolfo Hernández en los últimos sondeos tiene nerviosa a la campaña del Equipo por Colombia.

No es para menos. El crecimiento que logró “Fico” con los resultados de la consulta presidencial del 13 de marzo, después de dos meses se estancó al no superar el 30% en la intención de voto. De nada sirvió la adhesión total del Centro Democrático y la oficialidad del Partido Liberal, como tampoco aportó en materia de favorabilidad el apoyo de mediáticas figuras de la cultura y el deporte.

La explicación lógica es que la candidatura de Gutiérrez es asociada por la ciudadanía como la propuesta continuista del gobierno de Iván Duque. Por lo tanto, la campaña del Equipo por Colombia y el Centro Democrático ha desarrollado para la última semana una robusta y millonaria estrategia que desea posicionar la idea gaseosa de un “verdadero cambio”, intentando sintonizarse a última hora con los anhelos del pueblo colombiano por un futuro diferente.

El principal activo que tiene la candidatura de Gutiérrez es contar con las maquinarias tradicionales y el apoyo del Gobierno nacional, fenómeno electoral que es imposible de cuantificar vía encuestas. Sin embargo, la derrota que sufrió en el 2018 el exvicepresidente y candidato del Establecimiento, Germán Vargas Lleras, sentó un precedente donde la campaña de “Fico” no se puede confiar.

Rodolfo, ¿la sorpresa?

Las últimas encuestas conocidas por la ciudadanía sorprendieron por el aparente crecimiento del ingeniero Rodolfo Hernández, que se había visto debilitado después del 13 de marzo por no presentarse en ninguna consulta.

Según las mediciones, el candidato del movimiento Liga de Gobernantes Anticorrupción, no solo consolidó su favorabilidad en la región del centro-oriente, sino que repuntó en otros lugares donde el voto de la derecha se encuentra en disputa, como la región del Eje Cafetero y Antioquia.

Con los resultados de las mediciones que colocan a Rodolfo en una posición competitiva en una posible segunda vuelta contra Petro, el voto de la derecha que hasta el momento estaba con “Fico”, puede verse comprometido. Al respecto, la estrategia del outsider santandereano es seguir presentándose ante el electorado como el candidato que representa al empresariado, el sujeto que está por fuera de los partidos tradicionales y como el gerente que combate la corrupción. Es importante enunciar que el posicionamiento de marketing político en redes sociales como Tiktok le ha permitido tener una considerable favorabilidad en estratos 1 y 2, así como en la juventud de 18 a 24 años.

Como la principal deficiencia de Rodolfo es que no tiene un programa político consolidado, más allá del rentable discurso anticorrupción, la táctica en los últimos días será no asistir a los debates donde puede quedar en evidencia y así afectar su crecimiento

El final de Fajardo

Finalmente está la desinflada candidatura de Sergio Fajardo por la Coalición Centro Esperanza. Indudablemente la favorabilidad del antioqueño se ha visto reducida considerablemente desde noviembre del año pasado hasta la fecha, lo cual puede interpretarse como un sentimiento de castigo ante un acumulado de errores políticos, como no fijar posición en las presidenciales del 2018 y no apoyar las movilizaciones sociales de 2019 y 2021.

Además, las peleas internas de su coalición y un discurso ambiguo en el proyecto de país que dice representar, determinan que la votación final será similar a la alcanzada por Humberto de La Calle en 2018. Es decir, poco decisiva y sin rango de maniobra para negociar si existe una posible segunda vuelta presidencial. Un catastrófico epílogo para quien hace apenas cuatro años fue la gran sorpresa electoral.

Así las cosas, llegó el momento para que el pueblo colombiano acuda a las urnas y vote en las elecciones que pueden cambiar la historia del país. Está claro que las simpatías de una importante mayoría social están con los anhelos de transformación, pero también existe una considerable franja de la población que, por convicción o ignorancia, siente temor al cambio.

Las cartas están echadas y la última palabra la tiene el pueblo colombiano.