La idea es armonizar las normas y procedimientos de movilidad militar a nivel europeo. Acelerar el movimiento de tropas y equipo, especialmente en situaciones de crisis o de conflicto, y para ello reducir la burocracia y los trámites aduaneros
Ricardo Arenales
Un odio enfermizo hacia Rusia, la idea peregrina de que a estas alturas es posible que en los campos de Ucrania la balanza se incline a favor de las tropas de Kiev y que una alianza global de las potencias europeas haga retroceder a las tropas rusas en el campo de batalla. Además de la vieja idea de que, si no es directamente a través de la OTAN, podrían crearse mecanismos alternativos que cumplan la finalidad de tender un cerco de bases militares y de tropas a lo largo de la frontera con la potencia euroasiática; son los asuntos que transversalizan la propuesta de desarrollar la que hasta ahora se conoce como Doctrina Militar Schengen, que involucra a toda Europa.
La idea central es que a nivel del bloque europeo se creen mecanismos expeditos para que en un plazo máximo de tres días las principales potencias europeas puedan movilizar sus tropas por territorios de sus vecinos. Con las disposiciones legales vigentes, si un país quiere utilizar territorio de otra nación, debe iniciar unos trámites de permiso que pueden tardar meses. Más preciso aún, que ese lapso de tres días funcione en tiempos de paz, y de apenas unas horas para la autorización en caso de conflictúo externo o de defensa de un país al que se considere amenazado por una fuerza externa.
La doctrina militar Schengen busca eliminar barreras burocráticas y aduaneras para permitir un movimiento más rápido y coordinado, similar a como funciona el espacio Schengen para el desplazamiento de los ciudadanos de un país a otro. Es decir, un espacio que facilite la libre circulación de tropas y equipo militar entre sus países, y que esté operativo para el año 2027.
Las carreteras no están para eso
En resumen, la idea es armonizar las normas y procedimientos de movilidad militar a nivel europeo. Acelerar el movimiento de tropas y equipo, especialmente en situaciones de crisis o de conflicto, y para ello reducir la burocracia y los trámites aduaneros, estableciendo un plazo máximo de tres días para la autorización de ese tránsito.
La infraestructura vial europea, desde luego, no fue diseñada para un tipo de desarrollo que privilegia el militarismo y la guerra. Apostolos Tzitzikostas, comisionado europeo para el Transporte, alertó sobre este problema en una entrevista con el Financial Times. “Tenemos puentes antiguos que necesitan ser modernizados. Tenemos puentes estrechos que necesitan ser ensanchados y tenemos puentes que no existen y que deben ser construidos”, continuó, asegurando que con la infraestructura actual “se tardan meses” en hacer llegar los vehículos.
Las carreteras, puentes o trenes están diseñados para favorecer el transporte y conexión ciudadana. Ahora tendrán una nueva finalidad. La Comisión Europea quiere impulsar un proyecto que busca hacer más efectivo el despliegue militar por vía terrestre entre Estados miembros. Con un objetivo claro, que “las tropas y equipos europeos puedan moverse sin barreras”.
Costo social de la aventura

¿A qué precio? Tzitzikostas calcula que se necesitarán 100.000 millones de euros para llevar a cabo esta labor, pero la UE apenas ha destinado hasta ahora 1.700 millones a la movilidad militar, incluidos en el actual presupuesto plurianual, que finaliza en 2027, una cantidad que el comisionado calificó como ‘una gota en el océano’.
La propuesta para el próximo presupuesto septenal, que empieza en 2028, asciende a casi 18.000 millones de euros, una cifra diez veces superior, pero todavía muy lejos del objetivo estimado. No obstante, Tzitzikostas asegura que no es la única fuente de financiación disponible por el bloque.
En la propuesta del Marco Financiero Plurianual para 2028-2034, se proyecta destinar 51.500 millones de euros al transporte, el doble de lo actual. De esta suma, 17.600 millones de euros se reservarían para proyectos de movilidad militar, según anunció la Comisión.
La iniciativa del proyecto de militarización extendida tiene otro costo que sus autores no mencionan. Intentar acomodar semejante presupuesto, sin duda una idea delirante, implica sacrificar todo o casi todo el gasto en inversión social, en un continente donde grandes potencias como Alemania, Francia y el Reino Unido, en su empeño por financiar la guerra en Ucrania, han recortado ya ese rango de inversión, a costa del bolsillo de trabajadores, campesinos, estudiantes y sectores populares. El costo social de la guerra en Ucrania, es ya de por sí una rémora para el pueblo europeo en su conjunto. Y ahora quieren multiplicar ese gasto, en escala geométrica.
Todo para la guerra
Uno de los grandes objetivos -indica una alta fuente de la UE-, es “ampliar los corredores de ayuda hacia Ucrania”, con lo que se busca brindar un apoyo directo y más rápido en caso de necesidad. No obstante, para poder afrontar estas ideas es clave tener las infraestructuras adecuadas.
El informe Niinistô, elaborado por el antiguo presidente de Finlandia, Sauli Niinistô, explica que las carreteras, ferrocarriles, puertos, puentes y aeropuertos de la UE a menudo no están preparados para soportar el peso de grandes vehículos militares.
Como se desprende, la visión es absolutamente militarista, colocar toda la infraestructura y los recursos de la sociedad civil al servicio de la guerra. Del régimen corrupto y descompuesto de Zelenski, para librar una guerra de odio contra Rusia.
Este espíritu lo resume Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad: “El rápido movimiento de los ejércitos es esencial para la defensa de Europa. La preparación para la defensa depende fundamentalmente de si puedes llevar a tus tanques y tropas a donde los necesites, cuando los necesites.
“Hoy, estamos proponiendo un sistema de emergencia para el transporte militar transfronterizo y una iniciativa para poner en común el transporte de los países miembros para facilitar el movimiento de tropas en todo el continente. Europa se enfrenta a amenazas de seguridad sin precedentes. Los argumentos a favor de una mejor movilidad militar no podrían ser más claros”.







