Los países que invierten en la generación de conocimiento y lo aplican en sus sectores productivos, tienden a alcanzar altos niveles de crecimiento y progreso a lo largo del tiempo. Colombia intenta dar los primeros pasos hacia esta meta
Iván Posada P.
La productividad del trabajo se incrementa considerablemente con la implementación de la automatización y la robotización del proceso productivo. Un ejemplo claro de esto es la línea de ensamblaje en serie de automóviles, en el cual cada operario ejecuta una operación específica y repetitiva. Los robots industriales han ido desplazando a estos operarios. En las grandes fábricas de automóviles en China, Corea, Estados Unidos, son estos robots los encargados de ejecutar todas las operaciones, lo que permite que, cada minuto, un vehículo completamente terminado salga de la línea, listo para las pruebas de control de calidad.
La inteligencia artificial, IA, se está integrando a diversas ramas de la producción. Esto se hace cada vez más evidente que no solo las labores manuales y repetitivas serán realizadas por esta tecnología, sino también trabajos intelectuales, como los de ingenieros y programadores. La IA puede ejecutar estas funciones de manera más rápida y eficiente, lo que incrementa significativamente la productividad. Además, el margen de error humano en los procesos tiende a minimizarse considerablemente.
La Organización Internacional del Trabajo, OIT, en reciente estudio de 2023, concluye que “la IA va a aumentar la productividad, acelerar el crecimiento pero al mismo tiempo va a destruir empleos y aumentar la desigualdad”. Otra investigación del FMI estima que cerca del 40 por ciento del empleo mundial podría estar en riesgo por el empleo de la IA, en los países industrializados se perdería hasta el 60 de los empleos, en tanto que en los países rezagados la pérdida sería del 26 por ciento.
El ChatGPT (pre-trained transformer) es un ejemplo de aplicación, un modelo de IA previamente entrenado para generar respuestas a preguntas o generar contenido en lenguaje natural como un humano. Este entreno consiste en suministrar unos 175 mil millones de datos de entrada para generar la salida de resultados.
La ruta por seguir
Los países del centro, o economías desarrolladas, alcanzaron su nivel de desarrollo gracias a la significativa inversión de recursos económicos y logísticos en la formación y cualificación de profesionales, tecnólogos y trabajadores en las diversas ramas de la ciencia. El objetivo de esta inversión es elevar la productividad del trabajo, es decir, optimizar el tiempo en que el operario ejecuta cierta labor en el proceso productivo. Así mismo, se busca aumentar la parte que se apropia el empresario de la riqueza creada por el trabajador.
En contraste, Colombia ha invertido históricamente menos del 0,5 por ciento del PIB en ciencia y tecnología, lo que explica su rezago industrial y económico. En comparación, el promedio de inversión en la región asciende al 0,65 por ciento. Los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, OCDE ─de la cual Colombia forma parte─, destinan un promedio del 2,39 por ciento (gráfico 1). Es decir, nuestro país es de los que menos invierten en ciencia, tecnología e innovación a lo largo del tiempo (Banco Mundial).
Gráfico 1: Comparativo de la inversión en investigación y desarrollo (como porcentaje del PIB)

Retos en Colombia
Los desafíos que enfrenta Colombia son similares a los de otros países con condiciones económicas y sociales comparables, especialmente en desempleo e informalidad. Según una investigación de Fedesarrollo sobre el impacto de la robotización en el mercado laboral colombiano, “seis de cada diez empleos están en riesgo por la automatización”. Este efecto varía según la actividad económica, siendo mayor en aquellas repetitivas como la industria manufacturera y los servicios generales. Para ilustrar el impacto, si se implementara de inmediato la IA en la fuerza laboral de cerca de 23 millones de trabajadores en el país, se estima que se perderían alrededor de seis millones de empleos en forma inmediata.
Sin embargo, esta tecnología se aplica de forma gradual y sectorizada. Los trabajadores en la producción, así como aquellos en el ámbito administrativo y servicios, desempeñan un papel importante en la adaptación y cualificación para el empleo de esta herramienta en sus labores diarias. De este modo, no saldrían del mercado laboral, evitando un escenario peligroso en lo social dadas las condiciones actuales de desempleo e informalidad a nivel mundial.
Primeros pasos
El Ministerio del Trabajo en Colombia cuenta con una base de datos que contienen aproximadamente nueve millones de hojas de vida para cubrir dos millones de vacantes. La IA procesa la información de los perfiles de los solicitantes de empleo y la compara con las ofertas de puestos por regiones, departamentos, profesiones, etc. En apenas diez segundos, el sistema presenta los resultados óptimos tanto para empleadores como para solicitantes. Además, la creación de la primera facultad de IA en Manizales representa un avance significativo hacia la apropiación de este conocimiento en el país.
Por supuesto, esta herramienta no resuelve el problema del desempleo en Colombia, que oscila entre nueve y diez por ciento en promedio, esto es, dos millones y medio de desocupados, ni la informalidad laboral, que alcanza el 55 por ciento. Sin embargo, sí contribuye a optimizar la oferta y demanda de empleo, en medio de la falta de puestos de trabajo y, en otros casos, de personal capacitado para ocupar los trabajos que requieren alta calificación.
En 2024, la asignación para ciencia, tecnología e innovación asciende a $400 mil millones de pesos, complementada con ingresos provenientes de las regalías y del Sistema General de Participación, lo que suma cerca de $2,5 billones. Aunque la suma destinada el próximo año a este sector será similar, sigue siendo insuficiente en relación con las expectativas y necesidades de estas áreas.