Hernando Hernández Tapasco: A proceso de paz le hace falta la participación ciudadana

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Pedro Nolasco Présiga

Cuando participaba en la mesa de paz con los inmigrantes y exiliados políticos colombianos que sobre los diálogos de La Habana se realizó el 21 de mayo en la Universidad Libre de Bruselas, hemos entrevistado al parlamentario Hernando Hernández Tapasco sobre algunos temas de la agenda, la participación del movimiento popular y de la izquierda colombiana.

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—Usted participa en una delegación del Congreso colombiano en las mesas de paz que se desarrollan en varios países de Europa, entiendo que ya hicieron una de estas en Londres.

¿Cómo se desarrolló, cuáles fueron las conclusiones, y qué perspectivas le ve usted a la mesa que se realiza en estos momentos en Bruselas (Bélgica)?

—Bueno, como bien lo saben ustedes, en este proceso de diálogo hasta el momento solo están sentadas las dos partes de nuestro conflicto político, social y armado, acompañados por los países garantes de Cuba, Venezuela, de Chile y de Noruega. Desde la oposición política, y de los sectores que yo represento, y como miembro de la comisión de paz del Congreso he reclamado continuamente que a este proceso le hace falta la participación ciudadana, le hace falta la presencia de la sociedad civil, pero sobre todo del movimiento social y popular organizado de Colombia.

Entonces desde lo institucional nos hemos dado a la tarea de acercar a la sociedad y a todos estos procesos populares a la negociación a través de las mesas regionales por la paz. El año anterior hicimos en Colombia nueve mesas para discutir sobre el primer tema de la agenda, el desarrollo rural integral y la reforma agraria.

Fue muy exitoso en el sentido de que participaron más de tres mil personas, y más de 1.500 organizaciones a lo largo y ancho de nuestra geografía nacional, con propuestas muy sesudas, muy serias, para contribuir al final del conflicto, sobre la redistribución democrática de la tierra, sobre la reforma agraria, el apoyo al desarrollo en el campo y a la producción agropecuaria nacional; frenar la importación de alimentos, apoyar la soberanía y la seguridad alimentaria, la recuperación de semillas, la defensa del agua y la defensa de los recursos naturales es, entre otros, el resultado de esa primera ronda.

Estas propuestas se hicieron llegar, a través de 10 tomos, 10 libros, a los negociadores en La Habana; este gesto de apoyo, tanto las FARC, como el gobierno lo reconocieron y lo felicitaron, teniendo en cuenta que sirven de referentes para los documentos finales en las conclusiones a las que puedan llegar las partes sobre el problema agrario del país.

Además, porque los connacionales en condición de inmigrantes no se pueden quedar por fuera de este proceso, es importante que hagan sus aportes, pues los migrantes de nuestro país son más de seis millones, en Estados Unidos, Canadá, los países europeos y América Latina, por razones políticas, económicas, de estudio, de trabajo, porque en Colombia no han tenido oportunidades, entonces esperamos que esa situación difícil que ustedes pasan en otros países sean tenidas en cuenta por las partes en los acuerdos, en las negociaciones, para que a ustedes tampoco se les excluya de lo que debe ser la participación política, democrática, tanto para elegir como para ser elegidos.

Ya comenzamos a hacer la segunda ronda, que es sobre el tema de las víctimas, los derechos humanos y la crisis humanitaria de Colombia; donde vamos a hacer 11 jornadas regionales.

Esperamos que participe mucha gente: las víctimas del conflicto, las víctimas de la guerra del Estado, también las víctimas por parte de la insurgencia, y que se construyan propuestas muy serias, sobre verdad, sobre justicia, sobre reparación integral a las víctimas, y bueno, a la par, también vamos a hacer aquí las jornadas de las mesas internacionales por la paz, buscamos que todos los colombianos y colombianas se enteren de lo que es este proceso de conversaciones sobre la paz en La Habana, que participen muy democráticamente de las deliberaciones y de las discusiones.

Es necesario que se les tenga en cuenta para todas las decisiones en el sentido político en Colombia, que se mire lo que tiene que ver con los derechos de ustedes como inmigrantes, como compatriotas nuestros, para que contribuyan con la discusión de los seis temas que hay puestos sobre la agenda.

—Usted ha tocado dos temas que son fundamentales: uno es la participación de los sectores populares del pueblo colombiano en la mesa de conversaciones, en segundo lugar ha planteado el problema de la tierra, que es medular en la discusión, en el debate, y en la posibilidad de un acuerdo de paz exitoso en la salida política al conflicto social y armado. Lo que uno ve es que la ley de reparación a las víctimas y de restitución de tierras no solamente no avanza sino que además se ha convertido en una carnada para los dirigentes y recuperadores de tierra que han sido asesinados en medio de la aplicación de la ley.

La política minero-energética del estado colombiano, la política de salud, vivienda, empleo, educación, no parece aclimatar las condiciones para una salida al conflicto social y armado.

¿En esas condiciones usted qué futuro le ve a las conversaciones de paz en La Habana?

—Esperamos que las discusiones de paz en La Habana realmente puedan salir adelante, y eso se va a lograr si hay un buen ejercicio de participación de la ciudadanía en el proceso, si todos los colombianos y colombianas y los sectores sociales y populares nos empoderamos del proceso, de acompañarlo, de blindarlo, de defenderlo, y de hacerle aportes considerables a lo que finalmente puedan allá acordar.

Y finalmente nuestro compromiso de refrendar esos acuerdos a través de la participación ciudadana, sea vía referendo, sea vía plebiscito, o sea necesariamente una asamblea nacional constituyente. Digamos que de eso se trata nuestra visita por Europa, nuestra presencia en Alemania, en Londres, en Bruselas, en París y en España.

Buscar entonces que la gente de nuestro país que está en condición de inmigrantes se vincule al proceso, porque yo creo que tienen ustedes mucho que aportar respecto a los seis temas de la agenda.

Por ejemplo, sobre el desarrollo rural y la reforma agraria, independientemente de que ustedes estén en Europa, uno de los primeros temas que se deben solucionar en nuestro país para que haya paz es el agrario: se tiene que democratizar la tierra, se tiene que hacer reforma agraria, y muchos de ustedes son conocedores de ese tema, porque tuvieron que salir del país por persecución de fuerzas de derecha, porque apoyaban procesos de lucha por la tierra para los campesinos e indígenas, por defender los derechos al trabajo digno, a la educación, a la salud, a la vivienda, a desarrollo rural, a la producción de alimentos, a soberanía alimentaria y a la defensa de las semillas tradicionales.

Digamos que fueron obligados a salir de nuestra patria, en ese sentido yo pienso que sus aportes serán muy importantes y muy significativos para los negociadores políticos en La Habana, para que los tengan en cuenta en los acuerdos finales, y para la construcción de la paz con justicia social.

—El movimiento social parece buscar y hacer serios esfuerzos para unificar sus luchas, pero es necesaria la unidad de la izquierda, y aunque no debe tener solamente fines electorales, esa unidad parece ser más necesaria ahora que todas las demás fuerzas políticas hablan de elecciones y están sacando candidatos y precandidatos.

¿Cómo ve usted la perspectiva de la unidad de la izquierda en Colombia?

—Yo pienso que la unidad social, popular, de la izquierda, de lo democrático y progresista en nuestro país se hace más necesario que nunca, mucho más ahora que estamos en esta coyuntura tan importante de los diálogos, de las conversaciones de paz, es el pueblo el que se tiene que empoderar de este asunto, porque los diálogos al interior de nuestro país tienen enemigos, gente que le quiere poner el palo a las ruedas todos los días, gente que le tira piedra al proceso, lógicamente es la derecha, los sectores más retardatarios, más conservadores, que no quieren que en Colombia haya paz, y mucho menos que esa paz sea con justicia social.

Así como estamos trabajando para que los colombianos se reúnan en Europa para contribuir con sus propuestas a estos diálogos, también es importante que sigamos trabajando por la unidad de todos los sectores democráticos, de la oposición y de la izquierda en nuestro país para dar la lucha a través de la protesta social y de la lucha electoral, para defender la democracia en Colombia, para defender este proceso de paz y, sin lugar a dudas, para luchar por el cambio de modelo económico imperante en nuestro país, para luchar por la defensa de la tierra, de los territorios, para luchar por la defensa del agua, de los recursos naturales y de nuestra soberanía nacional.

—Muchas gracias, compañero Hernando Hernández; muchos éxitos en las mesas por la paz, muchos éxitos para la salida política al conflicto social y armado en Colombia, y muchos éxitos para la paz con justicia social.

—Muchas gracias a usted, compañero Nolasco, y a todos los residentes colombianos en estos países de Europa.