Fracasó Electricaribe

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José García Sanleandro, Gerente General Electricaribe. Foto Corporación Transparencia por Colombia via photopin cc

Apagones en Cartagena, Bolívar y la Costa

José García Sanleandro, Gerente General Electricaribe. Foto Corporación Transparencia por Colombia via photopin cc
José García Sanleandro, Gerente General Electricaribe. Foto Corporación Transparencia por Colombia via photopin cc

Libardo Muñoz

Apagones todos los días, a cualquier hora, sin previo aviso y por largo tiempo, en Cartagena y otros municipios de Bolívar y de la Costa, demuestran el rotundo fracaso del modelo privatizador que se le impuso al país con el nombre de Electricaribe.

El gobierno nacional no pudo seguir esquivando el desastre de Electricaribe, y el propio ministro de Minas y Energía Amílkar Acosta debió aceptar que la capacidad de generación de esa empresa está muy por debajo de la demanda y que ese es el origen de los apagones que agobian a todos los usuarios. Hogares, empresas grandes, medianas y pequeñas, colegios, universidades, hospitales, clínicas, en general toda la actividad ciudadana de la región Caribe está alterada por la insuficiente operación de Electricaribe.

La semana pasada, en Barranquilla, un apagón afectó a 300 mil suscriptores. Las protestas estallaron en calles y barrios populares, con un saldo de al menos dos muertos por la violenta represión de la fuerza pública. Cuando se creía normalizada la situación, el jueves último, otro corte de energía en Barranquilla dejó sin servicio a 80 mil suscriptores. El ministro Acosta dio a entender que Unión Fenosa y su razón social Electricaribe van a ser conminadas a buscar una solución del problema, a riesgo de tener que apelar a otro operador, lo que no sería un procedimiento que se haga de un día para otro.

En barrios de Cartagena el usuario vive azotado con aumentos de tarifas implacables. Los cortes del servicio son parte del negocio, puesto que se cobra una reconexión que equivale a casi un mes de facturación. De esa manera, Electricaribe lleva a los pueblos de la Costa más hambre y privaciones, pues miles de familias recortan la compra de alimentos para poder pagar la facturación de un mal servicio.

Unión Fenosa, un instrumento multinacional de origen español, compró por sumas insignificantes todo el sistema de generación eléctrica del Caribe colombiano, con la complicidad de una clase política entregada al Consenso de Washington y la desastrosa ola de despidos de trabajadores, tercerización laboral y atropellos contra el sindicalismo colombiano.

Unos años antes, a la Costa Caribe colombiana se le robó impunemente la Corporación Eléctrica de la Costa (Corelca), que marchaba bien, que fue creada por el pueblo y financiada con un aporte a través de la facturación mensual.

Todas las denuncias sobre los males que sobrevendrían con la entrega de un servicio público a manos privadas se confirman ahora.