Elecciones en Panamá: Cambio de maquillaje

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Las posibilidades de un cambio democrático en el istmo no parece que vengan fácil con la elección de nuevo presidente. Las diferencias con el anterior gobernante son más de forma que de fondo

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La inesperada victoria electoral del candidato del Partido Panameñista, Juan Carlos Varela, representa un alivio para algunos sectores políticos de Panamá, que bajo el razonamiento simplista de que “entre dos males el menor”, optaron por una fórmula menos comprometida con la gestión corrupta y hegemónica del actual mandatario, Ricardo Martinelli, que impulsó con fuerza al candidato de su grupo político, José Domingo Arias, ampliamente derrotado en los comicios del pasado 4 de mayo.

Varela, que en las encuestas aparecía en un modesto tercer lugar, se alzó con la mayoría de los votos, prometiendo luchar contra la corrupción, aliviar la pobreza, solucionar la falta de servicios públicos adecuados para la población, y mejorar las relaciones con sus vecinos latinoamericanos.

Varela, que obtuvo el 39.15 por ciento de los votos, es un líder político muy parecido a Martinelli, sometido a la política de los Estados Unidos, que se ha alineado en las filas de los enemigos del proceso revolucionario venezolano y que en el pasado reciente se desempeñó como vicepresidente y canciller del actual gobierno.

Y a pesar de que el Partido Panameñista ganó también la alcaldía de Ciudad de Panamá, tiene una bancada minoritaria en el parlamento, con 12 curules, de 71 que integran el órgano legislativo, y es minoría en los concejos municipales. De esta manera se enfrenta a la disyuntiva de aliarse con el Partido de la Revolución Democrática, PRD, fundado por el ex presidente Torrijos, o hacerlo con el grupo político del actual gobernante, señalado por crecientes hechos de corrupción.

Con este panorama, se da por descontada una exacerbación de los conflictos sociales, en que los sectores populares van a demandar mayores espacios democráticos de participación, mejora en los servicios públicos y un salario digno para los trabajadores.