El pueblo en la calle exige paz con democracia y justicia social

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Mensaje del movimiento político y social Marcha Patriótica a los participantes en la jornada del 9 de abril.

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El movimiento social y político Marcha Patriótica saluda a los participantes en las movilizaciones a lo largo y ancho del territorio patrio el 9 de abril, en un esfuerzo gigante de voluntades del país nacional, cuya finalidad altruista es la defensa de los diálogos de La Habana, el comienzo del proceso con el ELN y el EPL, la exigencia de cese de fuegos bilateral e indefinido, y la paz con democracia y justicia social.

Es la expresión dinámica del supremo, del poder constituyente, convertido en manifestación de masas, para exigir los cambios que conduzcan a la paz auténtica, la que nace del pueblo ávido de necesidades y reformas de fondo en la vida nacional.

El 9 de abril no solo significa la fecha histórica del magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, quien buscó la unidad del pueblo con la premisa de que el hambre no tiene color político, precisamente en días aciagos durante las dictaduras reaccionarias y derechistas que liquidaban las libertades y los derechos ciudadanos, sino también el comienzo de la violencia de la clase dominante, opuesta a la reforma agraria y a la mejor distribución de la propiedad sobre la tierra, que rechazó a sangre y fuego las demandas de los campesinos. Fue la reacción criminal de los latifundistas, apoyados por el Estado, que desataron una feroz cacería de los dirigentes agrarios y de quienes promovían el apoyo popular urbano a los cambios en la vida nacional.

Sesenta y siete años después la situación, aunque ha cambiado en el panorama económico y social por la dinámica del capital, el statu quo es el mismo, porque la clase dominante, respaldada por las fuerzas políticas tradicionales que representan los intereses del capital, de los latifundistas, los ganaderos, las transnacionales y de los intereses imperialistas, continúan cerrados a los cambios de fondo en la vida nacional y obstruyen el camino a la paz estable y duradera.

El país atraviesa por una aguda crisis nacional que sobrepasa la situación de corrupción y degradación de la justicia. Es la crisis de las instituciones, de los poderes públicos al servicio de los intereses plutocráticos y de mafias incrustadas en el sector público, pero en contubernio y estimuladas por el interés privado. Es la crisis del capital, del régimen imperante y de la política neoliberal. Es la crisis del sistema tradicional. La clase dominante ya no puede gobernar como antes, aunque falta la unidad popular y la conciencia de las masas para emprender con decisión la conquista del poder para los cambios y las transformaciones sociales, políticas, económicas y populares.

Es la razón para que la unidad sea la prioridad en las tareas de las organizaciones de izquierda, sociales y populares. Es el principal desafío del momento actual. En esta dirección cobra importancia el Frente Amplio por la Paz que se proyecta con cobertura nacional, en el entendido de que es para respaldar los diálogos con las insurgencias, pero también motor de la lucha popular y de masas y factor de convergencia en la perspectiva del poder. El logro de los acuerdos de paz con las guerrillas es incompleto si no hay un movimiento que en los postacuerdos irrumpa en el escenario nacional con opción de poder.

La jornada el 9 de abril se realiza en el marco de intensas luchas populares en distintos puntos geográficos del territorio nacional, que involucran a los campesinos, indígenas y afrodescendientes en Catatumbo, Putumayo, Cauca; a comunidades que resisten a la voracidad de las transnacionales, apoyadas en los TLC, que saquean los recursos naturales y deterioran el medio ambiente; a movilizaciones de los trabajadores en campos y ciudades, los educadores, las comunidades LGBTI, a los estudiantes, todos azotados por la política neoliberal del gobierno de Juan Manuel Santos.

Santos debe responderle al pueblo que le ordenó hacer la paz con una política coherente. No puede suscribir unos acuerdos en La Habana mientras en Bogotá se compromete con los dictados neoliberales del FMI y otras entidades internacionales. El pueblo en la calle exige la paz pero con democracia y justicia social; esto es, no puede pretender someter a las guerrillas mediante imposiciones unilaterales, pero tampoco al pueblo con represión y mayor sojuzgamiento social.

El 9 de abril Marcha Patriótica estará en las calles y en las regiones del país, movilizándose al lado de las masas populares. Millones de gargantas clamarán por la paz, el cese de fuegos bilateral y definitivo, la asamblea nacional constituyente y el fortalecimiento de la democracia y la justicia social. Es la manifestación patriótica y democrática que cuenta con el respaldo nacional e internacional. Colombia está llamada a ser protagonista de primera línea de los cambios en América Latina en favor de la emancipación y de un nuevo poder constituyente y popular.