Destituyen a gobernador de Caquetá, tras denuncias de Anthoc

0
296
Víctor Isidro Ramírez, gobernador destituido de Caquetá

La organización sindical hizo la demanda de control político por irregularidades en la contratación de un convenio con una ONG internacional. Esta no era idónea ni contaba con la infraestructura para el manejo de 7.804 millones de pesos, que le correspondían a la red pública hospitalaria del Caquetá.

Víctor Isidro Ramírez, gobernador destituido de Caquetá
Víctor Isidro Ramírez, gobernador destituido de Caquetá

La Sala Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación destituyó al gobernador del Caquetá Víctor Isidro Ramírez, por acciones de seguimiento y control que la subdirectiva Anthoc viene desarrollando con pruebas sobre violación de normas y leyes.

La organización sindical hizo la demanda de control político por irregularidades en la contratación de un convenio con una ONG internacional. Esta no era idónea ni contaba con la infraestructura para el manejo de 7.804 millones de pesos, que le correspondían a la red pública hospitalaria del Caquetá.

Wilson Pérez, directivo de Anthoc Caquetá, informó que en fallo de segunda instancia, la Procuraduría sancionó y destituyó con inhabilidad de 11 años para ejercer cargos públicos a Ramírez, además del secretario de Gobierno, Luis Eduardo Campos, y el secretario de Salud, William Montoya, con la misma sanción.

La ONG desarrollaría labores de atención primaria, administrando recursos del sistema de salud. Lo curioso es que el convenio incluye una donación de ambulancias, medicamentos y hasta carros para bomberos, aspectos que no tienen nada que ver con la naturaleza del contrato. Se comprobó que en varios departamentos ofreció regalos parecidos por acuerdos similares.

Además, estatutariamente tenía su accionar en Los Ángeles (Estados Unidos), con experiencia para manejar odontología y medicina general, pero en el país no tenía trayectoria en ningún campo. Todo indica que era la ONG tenía una fachada ilegal para lavado de dineros.

Más allá de eso, la persistencia de Anthoc Caquetá, cuyos directivos fueron amenazados, comprobó que se firmó un contrato a dedo sin cumplir ninguna de las normas legales.