Conocido en la historia oficial israelí como el “León de Dios”, por sus destrezas y habilidades como jefe militar, Ariel Sharon es considerado por los pueblos árabes como un criminal de guerra. Estando al frente del ejército de su país, libró guerras de agresión contra los pueblos árabes en los años 48, 56, 67 y 73, y siendo jefe de estado ordenó la matanza contra los asentamientos de Sabra y Chatila, en septiembre de 1982, que dejaron más de tres mil refugiados palestinos muertos.
Dirigió operaciones de exterminio en Gaza y Cisjordania y fue uno de los promotores de la colonización judía en tierras palestinas. La organización Human Rights Watch lamentó que Sharon, fallecido el 10 de enero, hubiera muerto sin ser juzgado por sus crímenes.