jueves, abril 3, 2025
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Continúa la humillación a los pacientes

Las demoras en citas, autorizaciones, procedimientos y medicamentos han dejado miles de muertos

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

A sus 69 años, la señora Yolanda Fonseca nunca imaginó tener que soportar el maltrato del sistema de salud. Desde hace seis años, que fue diagnosticada con Artritis Reumatoidea y Osteoporosis, inició un calvario que consiste en aguantar los insoportables dolores de su enfermedad; la falta de citas con especialistas; largas colas para trámites como autorizaciones de exámenes y horas de filas para que le entreguen parte de su medicina.

Como si fuera poco, hace dos años y medio el reumatólogo dio orden prioritaria para un trasplante de cadera. Ahí comenzó una pelea con la EPS Compensar en Bogotá, porque no autorizó la cirugía hasta que se recurrió a la Supersalud, no sin antes tomar del pelo durante meses.

La clínica Los Cobos dio la orden de operar y el documento volvió a la EPS para programar el procedimiento. Cuando se preguntaba por la fecha, las instituciones se tiraban la pelota mutuamente.

Los hijos de la señora Yolanda volvieron a recurrir a la Superintendencia, quien ordenó solucionar el problema a brevedad, pero solo seis meses después respondieron que hasta en agosto de 2025 programarían. Ante la insistencia con el organismo de vigilancia, la agendaron para mayo.

Un intento de alivio

Por la demora para la cirugía y consientes del sufrimiento, los médicos generales y los especialistas coincidieron en enviarla a clínica del dolor. Luego de demorados exámenes, le programaron un bloqueo o neurólisis de raíces espinales, procedimiento realizado para aliviar el dolor radicular. Por este debió esperar varios meses, pero no le hizo efecto.

La anestesióloga le dejó claro que la intervención tendría resultados mes y medio después y que debía volver a control a los 60 días. A los tres meses y medio la técnica no ha surtido efecto y no hay citas para control.

Por su dolencia, la señora Yolanda debe tomar Acetaminofén, Ácido Fólico, Calcio Citrato y Metotrexato; medicamentos que reclama los 28 de cada mes en Audifarma de la Avenida Boyacá con 49, en Bogotá. No obstante, muy pocas veces le han entregado una fórmula completa.

Lo primero en negarle fue el calcio, por lo que debía recurrir a sus hijos para que le dieran 60 mil pesos y comprarlo. La farmacéutica le decía que quedaba pendiente, con esfero rojo le ponía una P en la fórmula, le hacía diligenciar un formulario y le prometía enviárselo a casa. Solo dos veces llegó. Esto sin contar las horas de filas para que le autoricen las órdenes de los medicamentos.

De pendiente a desabastecido

Hace cuatro meses le empezaron a negar el Metotrexato, medicamento fundamental para su tratamiento. Inicialmente lo dejaban en pendiente, nunca lo enviaron y ahora le dicen que está desabastecido. Debe comprarlo por $80.000.

Lo que más molesta a la paciente es que los medicamentos que Audifarma le dice que están desabastecidos, los encuentra con facilidad en las pequeñas droguerías de su barrio.

Sobre el particular, el 30 de marzo la defensora del Pueblo Iris Marín dijo a El Espectador: “…aunque no haya escasez en el mercado o no sea ese el obstáculo esencial, los medicamentos no están disponibles para quienes los requieren. (…)

“En la actualidad, se evidencia un problema de disponibilidad cuando lo requieren los usuarios; es decir, la mayoría de los medicamentos se encuentran en el mercado pero el sistema no los está suministrando”.

Hace dos semanas, la Supersalud realizó una auditoría en una bodega de una farmacéutica con resultados como, “de una lista de 22 medicamentos de mayor demanda por los usuarios, ocho de estos tenían suficientes existencias».

El procedimiento se realizó luego de que los medios de comunicación del Establecimiento hicieran escándalo por las largas filas para la entrega de medicamentos y el “desabastecimiento”. Esto hizo que la indignación de la paciente aumentara.

Necesaria intervención

Ante los hechos, Petro complementó: “Dije que estaban acaparando la insulina. Dicho y hecho. Descubrimos 113.000 unidades de insulina acaparadas». Además, manifestó: “debe proceder la acción penal” y solicitó que “los fiscales actúen con sentido de justicia”.

Hay que tener en cuenta que el Artículo 297 del Código Penal dice que quien acapare o sustraiga del comercio productos de primera necesidad, incurrirá en prisión de 48 a 108 meses y multa de 26.66 a 300 salarios mínimos.

Y, es que, según el informe del Instituto Nacional de Salud, INS, intitulado Cuando la muerte es evitable: “del total de las 2’160.686 muertes ocurridas durante 2010-2019 en Colombia, el 16,8% (364 mil) se debieron a dificultades en el acceso o la calidad del sistema de salud”. Hechos por los que no hay responsables condenados.

Carlos Castañeda Orjuela, director del Observatorio Nacional de Salud del INS, explicó: “de haber contado con un sistema de salud que garantizara el acceso universal, oportuno y de calidad a la atención en salud basado, por ejemplo, en estrategias de prevención y atención primaria y con un enfoque territorial, el país hubiera evitado la muerte de 364 mil colombianos”.

Gastos innecesarios

La afección de doña Yolanda le ha corroído casi todas las articulaciones. Para una mejor movilidad por el desgaste de la cadera, debió usar un bordón que le obliga a recargar su peso en el brazo derecho.

Caminar así durante años, por la espera de las citas con especialistas y la cirugía, le provocó una ruptura masiva del tendón del supraespinoso en su hombro derecho, por lo que a mediados de marzo pasado le volvieron a remitir a clínica del dolor y medicina física y rehabilitación. Más gastos para el sistema. Además, un injusto sufrimiento para una mujer de la tercera edad.

Afortunadamente, doña Yolanda cuenta con una red de apoyo familiar que le facilita los trámites en línea y la auxilia con dinero. Pero ella misma pregunta: “¿Cómo será esa gente que no tiene quién le ayude?, ¿quién le mire el correo electrónico?, ¿quién le dé plata por si no tiene medicamentos?, ¿quién se queje en la Superintendencia?, ¿cómo será los que viven en el campo?, ¿o a los que les toca viajar horas para ir a hacer colas?”.

Estos y otros problemas del sistema solo cambiarán mediante reformas de fondo, vía Congreso o convocando al constituyente primario a una consulta; consulta que desde ya doña Yolanda está en disposición de votar.

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