Congreso de Paz: Tejidos para un país

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La presencia de indígenas y sectores populares colmó el escenario.

Redacción política

¿Hasta cuándo vamos a permitir que el mundo sea gobernado por la codicia y la arrogancia? ¿Hasta cuándo seguiremos adoctrinados en la ideología del mercado y en que su dios el capital salvará a la humanidad de inevitables desastres? Estas son las preguntas que encabezan el preámbulo a la Agenda de País para la Paz que los 20 mil participantes del Congreso de Paz, convocado en Bogotá el pasado 18, 19, 20 y 21 de abril, le proponen al país.

Los indígenas, afrodescendientes, jóvenes, mujeres venidos de todo el país, a pesar de la incansable lluvia, debatieron en las instalaciones de la Universidad Nacional sus realidades y construyeron una agenda política, consistente en velar por la solución real a los problemas más sentidos de la población.

Un nuevo ejercicio de política nacional que integre las regiones de manera real, una política educativa profundamente democrática, un ejercicio constituyente para reformar el Congreso de la República, donde las mayorías del país se encuentren realmente representadas y la movilización permanente con el fin de defender la vida y la permanencia en el territorio frente al saqueo extractivista de la locomotora minera, el despojo y la concentración de la tierra en manos de unos pocos que mantienen el monopolio económico de los medios de producción y el gobierno por medio de una legislación tributaria, judicial, militar, que junto al paramilitarismo niegan las garantías de vida digna, fueron algunas de las iniciativas discutidas en las siete comisiones en las que sesionó el congreso.

Una de las mesas que mayor atención marcó fue la de economía para la vida digna. Allí los participantes coincidieron en la necesidad de detener la locomotora minero-energética que está saqueando el suelo patrio.

Su llamado ciudadano fue “al empoderamiento y la defensa de los recursos naturales, minero-energéticos, por parte de los pueblos; el rechazo enfático al modelo de explotación extractivista; la defensa del territorio, la economía campesina y en general del sector agrícola en el marco de una reforma agraria que también vaya de la mano con un tránsito hacia un nuevo modelo económico que esté ligado a la tecnificación del agro, el desarrollo de la industria, la construcción de una reforma urbana”.

El representante a la Cámara Iván Cepeda saludó la realización del Congreso como legítima forma de hacer política del pueblo colombiano. Cepeda en su intervención dijo estar complacido por ser participante de esa gran movilización e invitó a construir una paz sin violencia paramilitar; con tierra para los campesinos; con derechos. Vamos a construir una paz sin la imposición de tratados de libre comercio, vamos a construir un nuevo poder desde los pueblos.

El Congreso de Paz declaró un respaldo absoluto a la solución política al conflicto y reclamó al gobierno Santos la presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en una mesa de conversaciones. En la mesa de la paz sigue faltando la voz de las insurgencias que han reclamado al Ejecutivo ser partícipes de la paz.

Para el día lunes convocó el gran Diálogo Nacional por la Paz, espacio en el cual participarán las insurgencias, el Estado y el Congreso para la Paz. Igualmente se llevaron a cabo, como en el primer día, plantones y movilizaciones para protestar ante los ministerios de Ambiente, Agricultura y de Salud; el Banco de la República; y la Plaza de Bolívar donde se leyó la declaración general del congreso y se dio a conocer una carta abierta al país.

El Partido Comunista Colombiano hizo presencia y señaló frente a la realización del Congreso de Paz: “La participación popular ha mostrado que la intervención del pueblo reclama avanzar en la identidad programática que refleja la necesidad de los cambios necesarios para que un país sin guerra pueda empezar a construir la justicia social, única garantía de que la paz sea real y duradera”.

La Ruta Social Común, plataforma de unidad de todas las iniciativas de paz, es un propósito fundamental para la construcción de la paz con justicia social: “Ese propósito de paz y unidad de los colombianos resulta ser la tarea que salió avante en el Congreso por la Paz” reiteraron los comunistas.

Entre tanto el último día del congreso las guerrillas de las FARC, desde La Habana, celebraron la realización del Congreso de Paz. La guerrilla dijo en un comunicado: “Estamos en la hora de la paz democrática como la que reclama el pueblo, de una paz con justicia social que ponga fin a la guerra y a la inequidad. En pos de la efectiva consecución de ella, debemos unificar todos los esfuerzos que desde el campo popular surjan. De la suma de todos ellos definitivamente se cosecharán frutos de inmensa importancia para el bienestar de nuestro pueblo”.