El evento también sirvió para evidenciar cómo la ultraderecha se ha tomado el sindicalismo, incluso yendo contra los intereses de los propios trabajadores
Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino
Con la asistencia de más de mil personas a su instalación, de las cuales 800 eran delegados entre oficiales y fraternales, y con la asistencia de una delegación internacional de países como España, Brasil y Ecuador, entre otros, se realizó en Bogotá el XI Congreso Nacional de la Confederación General del Trabajo, CGT.
El evento, que transcurrió del 27 al 29 de septiembre, discutió en mesas sobre política y geopolítica; reformas sociales, trabajo decente, educación, salud, vivienda, pensiones y recreación; la adopción de estatutos; derechos humanos, reparación individual y colectiva del movimiento sindical; la reforma agraria integral, campesinos, trabajadores rurales sujetos de derecho; transición justa, cambio climático, medio ambiente y empleos verdes; paz, reformas sociales y Plan Nacional de Desarrollo.
Luego de fuertes discusiones y contradicciones fue elegido Percy Oyola como su presidente para los próximos cuatro años. VOZ habló con él.
Temas de discusión
– ¿Qué balance hace del congreso de la CGT?
– El balance del once Congreso de la CGT tiene dos episodios. Es el primero después de la época de Julio Roberto Gómez, cinco años después del realizado en el gobierno de Duque, quien justamente asistió a la instalación. Es un Congreso en el que la participación de los delegados obedece fundamentalmente a su esfuerzo de autofinanciamiento.
Los asistentes trabajaron en el análisis de temas relacionados con las reformas sociales en materia laboral, pensional, salud, educación, la propia reforma a la salud, la reforma agraria, los temas de derechos humanos en los cuales está inmerso este proceso de reparación colectiva al movimiento sindical, la situación social y política, no solamente de Colombia sino de América Latina y el Caribe.
– ¿Cuál es el segundo episodio?
– Es un balance desagradable, desafortunado porque tiene que ver con la situación de la composición del comité ejecutivo nacional de la Confederación. Mi elección y la del Comité Ejecutivo se dio luego de que una delegación conformada por cerca de 160 personas, en su mayoría provenientes del sector “campesino” de la Federación Nacional Agraria, Fanal, encabezada por Jaime Cortés, presidente de Federación General de Trabajadores del Tolima Fegetolima, se retiraran del recinto donde se realizaba la votación, por cuanto no se les aceptó imponer la mayoría de los candidatos al Ejecutivo como condición para mantener la unidad.
Sindicalismo uribista
– Se dice que el uribismo ha querido tomarse la central, ¿qué pasó? ¿qué argumentaban?

– Sabemos que hay una fracción de las CGT que se autoproclamó en un Comité Ejecutivo desde el 15 de abril, luego incluso fueron expulsados en junio en una junta confederal, pero hay un sector donde se encuentra la Federación de Antioquia, una del Valle, y un sector de Bogotá y Cundinamarca, entre otros, que realizaron su congreso a finales de julio.
Este es un sector en el que se acomodan principalmente los sectores de sindicatos que tienen contratos sindicales, tanto en el sector bananero, como en la palma de aceite, el sector textilero en Antioquia, y un promotor de un “nuevo sindicalismo” que es del sector petrolero, que tienen una influencia y el apoyo del uribismo y de los medios de comunicación que hacen oposición al Gobierno. Se han declarado en contra de las reformas sociales.
También comparten ese comportamiento compañeros que militan en el partido Dignidad del exsenador Robledo, y han estado pugnando por controlar a la Confederación. Nosotros confrontamos esas posturas antigobiernistas y apoyamos las reformas sociales.
– ¿Cuáles son los retos de la central para los próximos años?
– Los principales retos y desafíos de la CGT pasan por avanzar en la consolidación de una central, con un movimiento sindical real, activo. Todos sabemos que hay una fuerte crítica al movimiento sindical por la existencia de sindicatos de papel. Contiene la crítica que hace el doctor Jairo Villegas Arbeláez al movimiento sindical. Este es un proceso de transición, pero también tiene que ver con una continuidad del protagonismo en las luchas impulsadas por el Gobierno del cambio en la propia defensa de la democracia.
Apoyamos la búsqueda de la paz total y acompañamos los diálogos con el ELN, la reparación colectiva del movimiento sindical y el proceso de consolidación de toda nuestra estructura a lo largo y ancho del país, en las diferentes federaciones y sindicatos nacionales que representa y que aglutina la Confederación.
Hay un componente de formación sindical y política, para que nuestra gente sea cada vez más protagonista y menos espectadores, de cara a los cambios que demanda la sociedad colombiana.
Contratos sindicales
– ¿Cuál es la posición de la central acerca de los contratos sindicales y los sindicatos patronales?
– Parte de lo que nos ha llevado a la fractura interna en la CGT tiene que ver con el tema de los contratos sindicales. Nosotros hemos acompañado una propuesta de reforma laboral, que en perspectiva de la estabilidad laboral, de incluir sectores de trabajadores como los rurales, los domésticos, los de plataformas, de reparto, hace que tengamos una diferencia frente a este tema. Pues, algunos miembros del Ejecutivo los utilizan como si fuera su propio negocio, y no corresponden a la estructura de una organización sindical en la que los trabajadores son los protagonistas.
El estar de acuerdo con la reforma que prácticamente elimina este tipo de mecanismos de contratación, hace que nos cuestionen. Incluso, es por eso que el sector empresarial y entidades como la Asociación Colombiana de Empresas Temporales invita a sus conversatorios sobre reforma laboral, a la señora Miriam Luz Triana y no a nosotros, que somos críticos de ese tipo de intermediación laboral.
La CGT y Petro
– ¿Cuál es la posición de la central sobre el gobierno de Gustavo Petro?
– Tenemos un compromiso con el Gobierno del cambio. Porque esto se originó en la movilización, el estallido social, el paro nacional, y fuimos partícipes de la conducción de ese movimiento y de los pliegos que surgieron después del paro del 21 de noviembre de 2019, que permitió un pliego extenso de más de cien puntos que ocupaban las inconformidades de toda la gente.
Fuimos luego con el pliego de emergencia, luchamos porque esos puntos se convirtieran en ley de la República y no fue posible. Todo ese protagonismo, esa lucha que vimos con el Comité de paro nacional prepararon las condiciones para que Gustavo Petro se sintonizara con esas demandas sociales y fuera electo como presidente.
Así que hoy, que desde el Gobierno se proponen todos estos cambios por los cuales luchamos, sería incoherente que no continuáramos en la línea de apoyar la reformas y transformaciones que el Gobierno del cambio se propone.