Peligros de la paz
Mientras en los medios de comunicación celebran los próximos y prontos resultados en la mesa de La Habana, hay dos situaciones que ponen en peligro la estabilidad de los diálogos. Primero, el paramilitarismo, negado una y otra vez por el Gobierno Nacional. Le cambian de nombre con frecuencia para no reconocer el legado real que representan. Segundo, uno más silencioso y es el acecho de los militares contra los campamentos de las FARC-EP en donde los combatientes están dedicados a labores de estudio y de pedagogía de la paz. Los operativos de la fuerza pública aumentan en el sur del país y en otras regiones. Lo sectores militaristas quieren provocar la ruptura del cese unilateral de fuegos para responsabilizar a la guerrilla.
Banalidades en los medios
Mientras en el país ocurrían hechos graves como el atentado del paramilitarismo contra Imelda Daza y se agudiza la crisis política y social, los grandes medios de comunicación engolosinan al país con hechos banales como la visita de Sofía Vergara a Colombia a grabar una cuña publicitaria, sus rumbas y peleas en bares; y del abrazo de Ingrid Betancourt y Clara Rojas después de la ruptura de sus relaciones personales. Páginas enteras en medios escritos y espacios de radio y televisión fueron dedicados a estos acontecimientos de farándula que entretienen y distraen a los colombianos de sus verdaderos y graves problemas.
Congresistas ignorantes
Varios congresistas se oponen con vehemencia belicista al “acuerdo especial humanitario” porque según ellos los tratados internacionales se pactan entre Estados solamente. Alguno, haciéndose el chistoso, dijo que las FARC funden el Estado chavista para que firmen el tratado con Santos. La ignorancia de estos padres de la patria es total. No conocen los Convenios de Ginebra, ni el artículo 3 común y menos aún los Protocolos I y II que abordan el derecho internacional humanitario, aplicable a conflictos internos armados. Pobrecitos,como que se ganaron la curul sin mayores méritos, algo común en Colombia donde se compran con votos o con el proselitismo armado de los paramilitares, la famosa parapolítica criolla.
Peñalosa y los bolardos
Al alcalde Enrique Peñalosa se le conoce más por los bolardos y por el falso diploma de doctor que nunca logró. Su nivel de aceptación es mínimo, varios ciudadanos que votaron por él ya extrañan a Gustavo Petro, perseguido y atacado por el procurador Alejandro Ordóñez y la “gran prensa”. Querían retomar para la derecha el control de la administración de Bogotá y la empujaron al desastre de Peñalosa un encantador de serpientes. Como nunca antes la capital había estado tan mal como ahora.
La guerra mediática
Gallup acaba de publicar una encuesta nacional en la que el 66 por ciento de los colombianos dice que los diálogos de La Habana van por mal camino, pero el 32 por ciento votará el referendo y el 60 por ciento por el sí. ¿Cómo leer estas encuestas? Son contradictorias, sin duda tienen que ver con la enorme carga mediática que hace mover a la opinión pública de un lado para otro. La guerra sucia mediática del capital.