Cajamarca (Tolima): Cien años pero sin Anglo Gold Ashanti

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Por Nelson Lombana Silva

El municipio de Cajamarca (Tolima), ubicado a 37 kilómetros de Ibagué y 43 de Armenia, que limita al norte y oriente con la ciudad musical de Colombia, al occidente con el departamento de Quindío y al sur con los municipios tolimenses de Roncesvalles y Rovira; se dispone a celebrar los primeros cien años de vida. El mejor regalo que los casi 26 mil habitantes y las autoridades locales y regionales le podrían brindar a esta comarca sería la expulsión de su ubérrimo suelo de la monstruosa transnacional Anglo Gold Ashanti. Se trata de rendir tributo de admiración a los fundadores y de paso salvar la región de los tentáculos de esta transnacional que pretende convertir el bello municipio en un gigantesco desierto.

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Cajamarca se encuentra sobre la hermosa y empinada Cordillera Central; es un verdadero municipio hidrográfico, donde se destacan los ríos Anaime, Bermellón y Toche, lo mismo que las quebradas, entre otras: Capotal, Cucuana, Carrizales, Las Hormas, La Plata, La Cerrajosa, Chorros Blancos, San Antonio, Pajarito, Tochecito, etc. En la zona paramuna hay dos lagunas llamadas las Mellizas, montes de niebla, vegetación exuberante y tierra fértil. Toda esta riqueza natural está en peligro inminente por obra y gracia de dicha transnacional y la política antiambientalista y antinacional del gobierno nacional que lidera Juan Manuel Santos Calderón.

Es territorio pijao. Habitaron la zona los matagaimas o matacaimas, los vilacaimas o villacaimas, chinacataimas y chitanemas, según relatos del cronista Fray Pedro de Aguado. Esta tribu hizo heroica resistencia a los avaros invasores, prefirieron morir antes que rendirse. En ese sentido señala Leovigildo Bernal Andrade: “El principal cronista de los orígenes históricos de Colombia, Fray Pedro Simón, pone de presente, en sus Noticias Historiales, que la última nación indígena que fue conquistada por los españoles en el territorio que actualmente configura dicha República, fue la de los Pijaos”[1. BERNAL ANDRADE, Leovigildo. Los Pijaos, historia e importancia antropológica. Primera edición: Junio de 2008. Número de páginas 264. Impreso por CIMAZ. Bogotá. D.C. Colombia. Página consultada: Introducción.].

Más adelante agrega: “En esa forma cruel culminaron setenta años de resistencia pijao al avance de los hispanos, en una lucha absolutamente desigual, que, por su increíble prolongación y por su dramatismo, siempre ha llamado nuestra atención”[2. Ibíd. Página consultada: Introducción.]. Si nuestros antepasados vendieron cara la derrota, ¿por qué los habitantes cajamarcunos de hoy vamos a ser inferiores al reto de expulsar sin dilación la presencia de Anglo Gold Ashanti de la comarca y de Colombia? Sería una vergüenza histórica claudicar, máxime cuando se tiene la certeza de que de por medio están la vida, el medio ambiente y el futuro de las presentes y venideras generaciones.

Fue tanto el coraje de esta comunidad indígena que no permitió en su terruño la presencia de Andrés López de Galarza. Dicho invasor no pudo fundar la ciudad que quería y tuvo que marcharse y fundar la ciudad de Ibagué donde hoy se encuentra, hacia el año 1550. A partir de 1850 llegaron los primeros colonos antioqueños en busca de una posibilidad de sobrevivir ante la aguda crisis en su departamento, entre ellos Jesús María Ocampo y Anacleto Londoño, quienes dieron los primeros pasos para fundar la población de Anaime en 1867, territorio que fue erigido municipio en 1908.

El 28 de octubre de 1912, el obispo de Ibagué, Monseñor Ismael Perdomo, compró el terreno a don Manuel Gómez para construir edificaciones y el 27 de marzo de 1913, entregó personalmente los solares y los trazos hechos por el ingeniero William Clark; las casas fueron hechas en tapia pisada, de la cual queda como muestra “Café Roma”, a cargo de Gregorio Aranzazu.

Antes de llamarse Cajamarca, gracias a la decisión tomada en 1932 por el gobernador, teniente coronel César Augusto Cuéllar Velandia, esta población tuvo otros nombres. El primero fue San Miguel de Perdomo; en 1930, Quesada; en 1932, Herrera y finalmente Cajamarca. En 1928, se construyó la carretera que une el centro con el occidente del país, lo cual le dio vida a la población arrimando mucha gente de distintas regiones de Colombia como del extranjero, especialmente italianos, libaneses y árabes, quienes le imprimieron dinámica a la población convirtiendo a este municipio en la “Despensa agrícola del Tolima”, despensa agrícola que prácticamente ha desaparecido o está en inminente riesgo de desaparición total, ante la infernal presencia de la transnacional Anglo Gold Ashanti con sus mezquinos y leoninos intereses, de la mano con la complicidad de Santos y los gobernantes regionales y locales, verdaderamente apátridas.

Todo parece indicar que para el 27 de marzo habrá diversos actos culturales y artísticos para conmemorar los cien años de vida del municipio de Cajamarca (Tolima). Pensamos que el acto más importante será la expulsión de la transnacional Anglo Gold Ashanti y salvar el medio ambiente, la vocación agropecuaria de los campesinos, la unidad y la sana convivencia en toda la región. La unión hace la fuerza. Feliz cumpleaños desde ya.