¡Basta de amenazas, alcalde de Cajamarca (Tolima)!

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Niños inocentes en busca de vivienda digna. Foto Nelosi
Niños inocentes en busca de vivienda digna. Foto Nelosi

Por Nelson Lombana Silva

A la ubicación de casi mil personas sin vivienda en el lote de invías en el municipio de Cajamarca (Tolima), la única respuesta que hasta el momento se ha obtenido por parte del alcalde municipal, Luis Evelio Gómez, es la amenaza de que tienen que salir o serán retirados por la fuerza bruta de la represión de la policía, el ejército y el Esmad amparado supuestamente en las leyes burguesas. No hay propuesta consecuente con la necesidad urgente que obligó a este puñado de hombres y mujeres, niños y grandes, a tomar semejante decisión.

La manifestación se ha mantenido en el más oceánico ambiente pacífico por parte de las personas que sueñan con construir el barrio Pueblo Nuevo. En orden y tratando siempre de ceñirse a las normas constitucionales. Dice por ejemplo, el artículo 38 de la Constitución nacional vigente: “Se garantiza el derecho de libre asociación para el desarrollo de la distintas actividades que las personas realizan en sociedad”[1. Constitución Política de Colombia 1991. Edición actualizada 2010. Página 12.]. Eso está haciendo esta comunidad: asociándose para exigir al Estado un derecho como es la vivienda.

Por su parte, el artículo 39 de la misma carta de cartas, indica: “Los trabajadores y empleadores tienen derecho a constituir sindicatos o asociaciones, sin intervención del Estado”[2. Ibíd. Página 12.]. Es decir, la decisión de afiliarse al Sindicato de Trabajadores Agrícolas del Tolima (Sintragritol), Fensuagro o la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), es un derecho, el cual para hacerlo efectivo no tiene por qué pedirle permiso al señor alcalde municipal.

Pero, si aún el mandatario municipal cajamarcuno, supuestamente respetuoso y celoso de la ley, no se convence y considera que los campesinos que, acosados por la necesidad de una vivienda digna, tomaron posesión de este lote ocioso, están equivocados, le recordamos el artículo 51 de la carta magna: “Todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna. El Estado fijará las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promoverá planes de vivienda de interés social, sistemas adecuados de financiación a largo plazo y forma asociativa de ejecución de estos programas de vivienda”[3. Ibíd. Página 20.].

Valga decir, señor alcalde Luis Evelio Gómez: Usted es Estado. ¿Qué ha hecho al respecto? ¿Cuántos planes de vivienda viene desarrollando? ¿Qué ha hecho por organizar a los sin techo en el municipio de Cajamarca? ¿Recuerda las promesas que sobre el tema hizo en campaña política? ¿Cree es correcta su posesión de, en vez de solucionar una sentida problemática, sólo atinar a amenazar, atemorizar e intentar aprovechar el desconocimiento de las comunidades sobre sus derechos para obligarlos a salir violentamente? ¿Así paga a quienes ingenuamente votaron por usted? Con razón Carlos Marx dijo que el capitalismo vino al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza. Usted, alcalde, comprueba una tesis dolorosa: “El régimen capitalista no maneja relaciones humanas, maneja relaciones económicas”.

Podría uno seguir preguntando e indagando al mandatario Luis Evelio Gómez: ¿Por qué tan fuerte con sus coterráneos y tan laxo con la transnacional Anglo Gold Ashanti y los demás megaproyectos? ¿Por qué tan hosco con sus hermanos de clase y tan servil a las multinacionales y transnacionales que van a acabar con la despensa agrícola del Tolima? ¿Va a permitir que Anglo Gold Ashanti se robe millones y millones de dinero representado en onzas de oro, oro que es legalmente de los cajamarcunos y no va a haber unas pocas onzas de oro para darles techo a estos humildes habitantes de Cajamarca, sus hermanos, sus amigos, sus vecinos, sus votantes?

Quiera la divina naturaleza que su mano no se ensañe contra este pueblo. Entienda que este puñado de valientes no está solo. La comunidad nacional e internacional estará muy pendiente de sus acciones. Que predomine la sensatez. Que pare tanta amenaza y que se disparen las propuestas coherentes y consecuentes con la realidad y los anhelos de estas humildes familias.