Amenazas contra César Jerez por lucha en el Catatumbo

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Movilización campesina en la que participa César Jerez. Foto Bibiana Ramírez.

Estos son los frutos de la persecución orquestada por los organismos de seguridad del Estado, este es el fruto de las tóxicas campañas difamatorias en los medios masivos, este es el resultado de las vacilaciones del gobierno Santos a la hora de conseguir la paz.

Movilización campesina en la que participa César Jerez. Foto Bibiana Ramírez.
Movilización campesina en la que participa César Jerez. Foto Bibiana Ramírez.

Asociación Campesina del Catatumbo

Desde el año 2013, César Jerez asumió la responsabilidad de llevar la vocería de los campesinos del Catatumbo en las jornadas de movilización y en las sesiones de la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA) del Catatumbo. César ha sido un implacable defensor de los intereses del campesinado catatumbero, su elocuencia serena a la hora de dialogar con las vocerías del gobierno lo ha destacado como un obstáculo para las estrategias dilatorias del ejecutivo. La tranquila firmeza con la que ha reproducido las demandas de las campesinas y campesinos indignados ha puesto coto a las burlas de los tecnócratas que desfilaron por la mesa.

Ésta es sin duda la factura que hoy le está cobrando el régimen de los enemigos de la paz, pues podemos decir sin vacilaciones que es éste el mismo libreto que los poderosos vienen siguiendo desde 1781 con la insurrección comunera. Recordemos, entonces, luego de que el pueblo se alzó en dignidad y rebeldía contra sus opresores, la timorata oligarquía tramó con las capitulaciones de Zipaquirá una talanquera a los rebeldes. Unos meses más tarde, en enero de 1782, el régimen desconoció lo pactado con los comuneros, y así, Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz, Manuel Ortiz y José Antonio Galán fueron ahorcados y sus cuerpos mutilados.

Esta vez las movilizaciones campesinas del año 2013 se sellaron con un Gran Acuerdo Social por la Paz del Catatumbo. Garantes, delegados del gobierno, senadores y hasta el vicepresidente de la República asistieron a La Aduana, un olvidado caserío a la orilla de la vía que de Cúcuta conduce a Tibú. Como con los comuneros, unas semanas más tarde varios sicarios entraron a la casa de una de las voceras del paro y líder campesina de la Asociación Campesina del Catatumbo. Por suerte ella no se hallaba allí. Desde entonces, la criminalización, la persecución, los hostigamientos y los ataques directos contra los inconformes no han cesado.

Además de los cuatro mártires asesinados por el Estado en Ocaña, Duvis Antonio Galvis, líder campesino del municipio de Sardinata, también fue asesinado. En el mismo sentido, otros líderes han sido retenidos ilegalmente y las comunidades campesinas han sido intimidadas con mensajes y panfletos alusivos a los paramilitares. No han bastado los acuerdos de garantías firmados en la MIA, no han sido suficientes las tímidas declaraciones de los gobiernos departamental y nacional; aún la fuerza de los que se benefician con la guerra y la injusticia sigue lanzando andanadas contra los que anhelamos la paz con justicia social.

Estos son los frutos de la persecución orquestada por los organismos de seguridad del Estado, este es el fruto de las tóxicas campañas difamatorias en los medios masivos, este es el resultado de las vacilaciones del gobierno Santos a la hora de conseguir la paz. Hoy estamos sentados en una Mesa de Interlocución y Acuerdo en la que el gobierno no quiere llegar a más acuerdos, ni mucho menos cumplir los que ya ha firmado; seguimos frente a un gobierno que decide impunemente no cumplir la ley 160 de 1994 y que se niega de manera tozuda a declarar la Zona de Reserva Campesina en las áreas donde no hay tensiones territoriales de ningún tipo.

Sin embargo, a diferencia de los comuneros, confiamos en que la unidad de los sectores populares nos conducirá a la paz y juntos veremos una Colombia en paz. Ya las comunidades campesinas del Catatumbo hemos anunciado nuevas movilizaciones para este 2015, ya le hemos dicho al gobierno: nos volveremos a ver en las calles. Seguiremos defendiendo nuestros derechos mediante la protesta social y queremos recordarles que ni sus amenazas ni sus hostigamientos nos harán renunciar a este sueño de construir una Colombia Nueva.

Respaldamos a César Jerez y exigimos respeto por su integridad y la de su familia.