Instinto de solidaridad
El pasado lunes 9 de diciembre se realizó una larga reunión de la dirección de la Unión Patriótica, del Partido Comunista y de otros aliados aspirantes al senado de la República. El tema era la lista única con la Alianza Verde. Al medio día la tendencia era a no aceptar y más bien inscribir la lista a nombre de la Unión Patriótica. Sin embargo, tan pronto se conoció de la destitución de Gustavo Petro por el procurador general de la Nación Alejandro Ordóñez, la tendencia cambió y se impuso el instinto de solidaridad y se le dio el sí a la Lista Unitaria por la Paz. Ante la embestida de la extrema derecha, debemos unirnos, dijo la mayoría que participaba en la reunión.
Ola de amenazas
Una nueva ola de amenazas contra dirigentes de izquierda, sociales y populares se están desatando en el país a través de anónimos enviados por correo electrónico, cartas y en Twitter, sin que haya ninguna actuación gubernamental para investigarlas y castigar a sus autores. En el caso de Carlos Lozano, director de VOZ y candidato al Senado de la República, abundan los mensajes en Twitter con todo tipo de insultos y amenazas. En el pasado estos actos han sido denunciados ante las autoridades competentes y nunca se adoptó investigación o correctivo para impedir el desafuero de los desadaptados.
La ingenuidad de Petro
En enero del presente año, una delegación del Partido Comunista Colombiano, integrada por Jaime Caycedo, Gloria Inés Ramírez y Carlos Lozano, se reunió en el Palacio Liévano con el alcalde Gustavo Petro. El tema fue la campaña que iniciaba la derecha para buscar su destitución. En el análisis los dirigentes comunistas opinaron que la destitución llegaría por vía del Procurador Ordóñez, porque el procedimiento del referendo revocatorio es muy engorroso.
Petro respondió que no creía, porque existía una coincidencia con Ordóñez: “Él es víctima de la extrema izquierda y yo de la extrema derecha”. Los comunistas se sonrieron por la candidez del alcalde. El tiempo, por desgracia, les dio la razón.
¡Cuál moral!
El nuevo embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, en reciente intervención ante el Congreso de su país, criticó la destitución de Gustavo Petro y la calificó de mal precedente para los diálogos de paz en La Habana. Y ahí fue Troya. Sobre él llovieron rayos y centellas desde el Gobierno Nacional, reuniones fueron y vinieron, la “gran prensa” todo el día descalificó al nuevo embajador gringo y Darío Arizmendi, durante toda la mañana del jueves 11 de diciembre le endilgó todo tipo de epítetos a Whitaker.
En Bogotá, cada embajador de Estados Unidos se considera un virrey y opina de lo divino y lo humano y nunca hay la más mínima protesta, todos ellos se inclinan ante el amo. Pero esta declaración, en Washington, que no fue del agrado del Establecimiento, desata todo tipo de agresiones verbales y de arrebatos chouvinistas. ¡Hipócritas!