Nelson Fajardo

El próximo 7 de agosto cumple tres años de gobierno el señor Juan Manuel Santos, representante de la rancia oligarquía colombiana. Durante esos tres años el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento del 5,1%, 5,4% y 4,8%, entre 2010 y 2012; a junio de 2013 iba en 2,8%.

Es un crecimiento irregular descendente soportado en la bonanza agro exportadora, a través del retorno del país a exportador neto de materias primas a partir de feriar la soberanía nacional. Al respecto, veamos el comportamiento de la Balanza de Pagos. El saldo en reservas internacionales brutas arrojó para el mismo período los siguientes montos: 28.464 millones de dólares en 2010, 32.303 millones en 2011 y 37.474 millones en 2012. La causa central de este comportamiento está en el enorme flujo de capitales de que es objeto el país, acompañada de la creciente exportación de materias primas, que permite una balanza comercial superavitaria y las grandes utilidades del sector financiero; los cuales inflan el crecimiento de una economía cada vez más vulnerable a las externalidades.

Mientras esto sucede por el lado de la economía externa; otra cosa sucede con nuestra industria nacional, que pierde cada vez más en peso específico en la economía nacional; así en 2010, el Índice de la Producción Manufacturera Nacional, con base 2001=100, fue de 135,2, en 2011 de 136,7 en 2012, de 132,5 y de 133,5 a mayo de 2013. Este comportamiento tuvo su mayor protagonismo en la fabricación de equipos de transporte, seguido de metales preciosos y no ferrosos. A esta conducta oscilante y ambigua del sector real de la economía, se agrega la crisis total del sector agropecuario, con un campesinado levantado en lucha por las zonas de reserva campesina.

Esa economía que tiene una baja capacidad distributiva (inversión en la economía real); y redistributiva, relacionada con el bienestar de los colombianos que trabajan, se expresa en el desempleo estructural de 11,8% en 2010, 10.8% en 2011, 10,4% en 2012, situación que continua en 2013. Cifras que reflejan los efectos de esa baja capacidad inversora en el aparato productivo nacional y su sustitución por importaciones innecesarias que reducen la productividad del mismo.

Bajo estas circunstancias es de prever que la economía colombiana durante el gobierno neoliberal de Juan Manuel Santos, quede bajo la influencia de la crisis mundial del capital, se concentre mayormente la riqueza en pocas manos y se agudice el deterioro de la clase trabajadora, altamente individualizada y desorganizada.

Desde luego que la meta es convertir a Colombia en un bastión para América Latina, léase Iniciativa del Pacífico; modelo de acumulación neoliberal, transnacional y supraestatal, en contravía, de la fuerte tendencia a la integración latinoamericana.