Reconocen eficacia de programa cubano de sostenibilidad alimentaria

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Eliurka Milán Morejón

Los programas cubanos para reducir el impacto del cambio climático en la agricultura pueden ser aplicados con éxito en otros países, aseguró una experta de Naciones Unidas.

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En declaraciones a Prensa Latina, la representante en Cuba del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), Bárbara Pesce-Monteiro, destacó el rigor científico y carácter multidisciplinario de las propuestas de este país.

La también coordinadora residente de la ONU valoró el Proyecto Basal, siglas de bases ambientales para la sostenibilidad alimentaria local, sobre cuyos desafíos y proyecciones debaten aquí expertos cubanos y extranjeros.

Señaló que ese proyecto está entre las prioridades de Cuba para manejar la producción a partir de sus vulnerabilidades ambientales, como el aumento de las temperaturas, de las sequías y del nivel del mar.

“Además de la agricultura, el cambio climático amenaza a otros sectores, de ahí la importancia de estos estudios para ajustar los modelos de producción y planificación al contexto actual”, agregó.

Resaltó también el compromiso de Cuba con esa iniciativa, en la que trabajan conjuntamente los ministerios de Agricultura y de Ciencia y Tecnología y gobiernos locales.

“Casi la totalidad de nuestros proyectos son sostenibles, pues están asumidas dentro de las políticas del país y por lo tanto, se vuelven ya el quehacer de la nación y se insertan dentro de las Metas del Milenio”, explicó Pesce-Monteiro.

Según la especialista, las autoridades medioambientales de Cuba se ocupan de lograr un modelo de desarrollo sostenible que integra al ser humano y sus necesidades de tener un nivel de vida digno y saludable dentro de su entorno.

Basal promueve medidas de adaptación a nuevas amenazas ambientales y capacita a los actores claves en la agricultura, tanto para la planificación como para la toma de decisiones.

La actividad agropecuaria en Cuba está directamente afectada por el cambio climático, en particular por los intervalos de sequías y lluvias extremas, el aumento de la temperatura mínima del aire, y una mayor incidencia de plagas y enfermedades.

La agricultura cubana también sufre con el aumento del nivel del mar, que ha salinizado las aguas subterráneas y el suelo, además de inundar algunas zonas costeras.

El proyecto considera ese y otros factores que limitan la producción nacional de alimentos básicos, pues encontrar una solución al problema es un tema de máxima prioridad para Cuba.

Prensa Latina