Nuestra bandera es y seguirá siendo la paz

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Declaración política de la I Conferencia del XV Congreso de la Juventud Comunista Colombiana, Regional Hernando González Acosta

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Conmemorando el legado del Camarada Gilberto Vieira, a 16 años de su deceso, y a los 27 del deceso del camarada Teófilo Forero, nos reunimos las y los jóvenes comunistas los días 26, 27 y 28 de febrero con el objeto de trazar los principales derroteros de cara al nuevo momento político, es así que desarrollamos nuestras deliberaciones con el mejor espíritu propositivo y revolucionario, con la combatividad, alegría y altura política que históricamente le ha entregado esta organización a nuestro país.

Vemos con preocupación la crisis humanitaria que vive el Medio Oriente a causa de la guerra orquestada por los países miembros de la OTAN, que ha sido usada por estos como medio de dominación y para la apropiación de los recursos energéticos de estos pueblos, poniendo sus intereses por encima de la vida de miles de seres humanos. Saludamos los ejercicios democráticos en algunos países de Europa donde el proceso de resistencia al sistema político dominante ha logrado avanzar hacia ejercicios de elección popular como es el caso de Podemos e izquierda Unida en España; consideramos necesario que la izquierda y los sectores democráticos sigan avanzando en el marco de la crisis económica y haciendo frente al ascenso del neoliberalismo con construcción de alternativa, observamos con bastante atención el apoyo popular que Bernie Sanders tiene para las elecciones en EEUU y su impacto en nuestro país.

Los recientes ejercicios electorales en Venezuela, Argentina y Bolivia dieron como resultado la perdida de la presidencia de Argentina, que la derecha lograra una mayoría parlamentaria en Venezuela y que en Bolivia se perdiera el referendo, lo cual evidencia una avanzada de la derecha por retomar América, de lo anterior creemos necesario fortalecer los avances y corregir los errores que se han cometido a lo largo de los años, resaltamos los ejercicios que van en vías de fortalecer los proyectos progresistas y revolucionarios de la región y que abonan a la integración de nuestros pueblos, sumado a lo anterior sigue siendo un referente el proceso cubano que se ha mantenido y avanza como ejemplo de dignidad nuestroamericana.

En el caso de nuestro país, el gobierno Santos ha querido imponer una Paz sin cambios –la mejor muestra de ello es el sofístico cambio del Plan Colombia por el “Paz Colombia” perpetuando la dominación yanqui– cimentada sobre la base de un modelo económico que aumente la precarización de las condiciones de vida de las y los colombianos con la reciente venta de Isagén, la sanción presidencial de la Ley Zidres, las reformas en materia fiscal y tributaria que se anuncian para este año, además de regalar los recursos naturales a las multinacionales que ven en la firma de los acuerdos una oportunidad para enriquecerse acabando con el ambiente necesario para la subsistencia del ser humano.

El proceso de paz viene avanzando a pasos de gigante, recriminamos los ataques de la ultraderecha y la recomposición del paramilitarismo en varias zonas del país, para este periodo es una de nuestras principales tareas el ejercicio de pedagogía para la paz que se base en educación, organización y movilización, no solo sobre los acuerdos sino principalmente sobre aquellos puntos que aún no han sido abordados en la mesa, que solo podrán ser conquistados a partir de la lucha callejera; si bien el mecanismo de refrendación se encuentra aún en discusión, será nuestra responsabilidad defenderlos, haciendo una campaña en contra del conejo que Santos quiere hacerle a la paz y en contrapeso a las intenciones guerreristas de los enemigos de la misma.

La paz con justicia social solo será posible con la materialización de un proceso constituyente que se construya a partir del trabajo de masas diario, enarbolando las banderas de indignación de nuestra gente, con el fin de que se organice, luche por sus derechos y exija la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que construya un nuevo pacto social, de esta forma y recordando a Pepe Antequera afirmamos: nuestra bandera es y seguirá siendo la paz.
Además de defender las necesarias reformas sociales para la consecución de la paz, llamamos al gobierno y a las insurgencias a que se abra la fase pública de diálogos con el ELN y se establezcan contactos de negociación con el EPL.

El 2016 ha sido y seguirá siendo un año de grandes movilizaciones, desde los cientos de personas en las calles los días 24 de enero y 25 de febrero, pasando por los espacios de articulación del movimiento sindical y popular y hacia la realización de un gran paro nacional que tendrá como primer medidor la movilización del próximo 17 de marzo. Como Juventud Comunista ratificamos que este espacio no debe ser construido a partir fechas aisladas, su preparación debe ser el pan de cada día, con espacios sistemáticos de movilización y que sea el pueblo quien imponga el Paro Cívico Nacional; es preciso señalar que no hay escenario más idóneo que este, para materializar nuestra política de unidad.

Iniciamos el 2016 bajo un gobierno Distrital que, en cabeza de Peñalosa, apunta a construir una ciudad de bienes y servicios, que favorezca al sector inmobiliario y financiero y a las clases adineradas de la ciudad; rechazamos tajantemente el alza de las tarifas del transporte público, la construcción de un metro que no tenga en cuenta los intereses populares, el detrimento del medio ambiente y la política de seguridad represiva que estigmatiza y criminaliza la protesta social y a la juventud.

Haremos un ejercicio de oposición contundente con construcción de alternativa, que ilegitime a partir de la pelea en las calles a este actual gobierno, proponemos como ejes políticos la defensa de la democracia, de lo público, del medio ambiente, del derecho a la movilidad con la exigencia de la construcción del metro subterráneo, la tarifa diferencial y la reducción general del precio del transporte, además del rechazo a la política de seguridad anteriormente mencionada, estos ejes deberán ser nutridos por las y los jóvenes de la ciudad con los que construimos nuestro trabajo de incidencia y organización a diario.

Es nuestro imperativo la construcción de la unidad, esta deberá ser construida desde los territorios y sectores desde donde incidimos, que avance en la construcción y fortalecimiento de la unidad distrital, generando además acercamientos con las organizaciones juveniles que tienen presencia en el distrito, es así que creemos importante la participación en las plataformas de juventud de las distintas localidades en clave de compromisos unitarios, debemos rescatar los avances que en materia de banderas y movilización hicimos en el Festival Distrital de la Juventud y el reciente Encuentro de Unidad Juvenil “Jóvenes construyendo ciudad para la paz con justicia social”, los espacios de articulación deberán darse a partir de la movilización y proponemos como principal iniciativa que a partir de ello le apuntemos a la construcción del II Festival Distrital de la Juventud, que tenga como centro la edificación de la paz con justicia social desde la juventud capitalina.

Ratificamos nuestro compromiso con la Unión Patriótica, rescatamos su legado histórico y en correspondencia con aquellos que dieron la vida por este proyecto, seguiremos fortaleciéndola a partir de la Unión de Jóvenes Patriotas, ratificamos a la UP como un referente de unidad e insistimos en la responsabilidad que tenemos en su relevo, la Unión Patriótica sigue siendo un proyecto vigente que abonará el camino en la construcción de la paz.

Nuestro compromiso con Marcha Patriótica, se dará a partir de las iniciativas de paz que mancomunadamente podamos construir articulando lo que hemos venido mencionando.

Exigimos que, en un gesto de compromiso con la paz, se dé la liberación inmediata de quienes se encuentran privados de la libertad en las cárceles de Colombia por construir un país distinto, es el caso de David Rabelo, Húbert Ballesteros, Miguel Ángel Beltrán y los 9500 prisioneros y prisioneras políticas, sin contar a quienes se encuentran encerrados en cárceles del extranjero: clamamos por la libertad de Simón Trinidad como garantía de voluntad política de los gobiernos colombiano y estadounidense en la construcción de la paz.

Salimos con el compromiso irrestricto y con todos nuestros esfuerzos a disposición de cumplir con la tarea histórica que demanda nuestra sociedad: construir y edificar a partir de la movilización las bases de un nuevo país en paz y con justicia social.

Anapoima
26, 27 y 28 de febrero