Notas al sol: Las valoraciones de Santos vs. la realidad

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Zabier Hernández Buelvas

La valoración “positiva” que ha hecho el presidente Santos del hecho que las FARC hayan reconocido sus responsabilidades en actos de la guerra, es un síntoma interesante de cambio en la actitud del mandatario, pero este cambio tiene que ser real, sincero y generalizado en todo el equipo de gobierno y en las instituciones del Estado.

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Los altos funcionarios del gobierno, ministros como el de Defensa y el mismo negociador Humberto de la Calle, deben entender que la paz, es una nueva oportunidad para el país, que la paz no es para que todo quede igual, deben cambiar las erradas políticas públicas, deben cambiar las relaciones de centralismo y periferia entre el centro y la regiones, debe haber una disminución del ejército y la policía y un cambio de doctrina, de la visión guerrerista a una visión humanista y social de las relaciones Estado sociedad civil, porque no es lo mismo una fuerza pública para la guerra que una para la paz.

Entre los hechos y fenómenos que deben cambiar, está la idea del exterminio contra la oposición de izquierda en Colombia. El diálogo y el proceso de paz deben servir para que el Estado demuestre que es posible que la Marcha Patriótica, la Unión Patriótica, el Partido Comunista y todos aquellos que plantean cambios profundo en nuestra sociedad, puedan participar en los actuales procesos políticos electorales y en la movilización pacífica en la exigencia de los cambios que requiere el país.

No es coherente que hable de paz y se siga asesinando, deteniendo arbitrariamente, hostigando y desapareciendo a líderes, militantes y candidatos de la UP, de la Marcha y de los movimientos sociales que luchan por los derechos humanos. No es coherente que se hable de diálogo y paz y no se les cumpla a los campesinos, indígenas y afrodescendientes que participaron del paro nacional agrario y no es coherente hablar de paz y haya instituciones y dictadores como el procurador, golpeando los procesos de gobernabilidad democrática.

La demagogia de valorar positivamente y decir que estamos por la paz, para que todo siga igual, no la van a soportar el país y los sectores populares. Por eso en medio del proceso electoral, debemos seguir apoyando y participando en la movilización popular; la cumbre nacional agraria y popular se constituye en el referente popular de construcción de paz con justicia social, edificando la paz desde abajo.

Construir y hacer la paz es en esencia construir un nuevo país. Este proceso debe ser como la sabia decisión que se tomó con el caso Space, tumbar todo para poder construir una estructura nueva, sólida y fuerte que garantice dignidad y garantías de un buen vivir.