No estamos solos frente a la pantalla

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Todo lo que hables podrá ser escuchado, y en efecto lo es. Celulares, televisores, computadores personales, capturan voces e imágenes, para agencias de información y de inteligencia de los Estados. Google lidera el proceso

Celulares

Hace algunos meses, en Estados Unidos, la empresa electrónica Vizio, de California, líder en la fabricación de televisores inteligentes, ante una demanda penal de la que fue objeto, admitió que los televisores que producen espían a sus usuarios gracias a tecnologías incorporadas a los aparatos.

Mediante una acción penal de una entidad defensora del televidente, se estableció que los televisores graban todo lo que los televidentes consumen en materia de audiovisuales, contenidos en DVD, programas por cable, paquetes de acceso a internet y otros programas.

En el año 2015, la surcoreana Samsung fue demandada ante los tribunales de justicia por instalar un micrófono oculto en sus televisores, para espiar a los espectadores sin que estos lo supieran.

Ese panorama descrito a través de las pantallas de televisión, se multiplica millones de veces a través del uso del celular y de la navegación por internet. Se ha establecido que Google y Facebook instalan programas de seguimientos para conocer el perfil psicológico de los usuarios, sus gustos, sus facetas culturales, que les permiten ya establecer bases de datos biométricas.

Nada se escapa

El portal Yahoo es consultado regularmente por unas 800 millones de personas y eso le permite capturar unas 2.500 rutinas al mes de cada uno de sus usuarios. Google, que es visitado por más de mil millones de personas, dispone de un impresionante número de sensores, para espiar el comportamiento de cada una de ellas.

El motor Google Search, le permite saber en el acto donde se encuentra cada usuario, qué busca y en qué momento. Otro tanto hacen navegadores como Google Chrome, Google Maps y Google Plus, entre otros.

Los mensajes electrónicos a través de su computador personal, las consultas en la red, cada uso de la tarjeta de crédito, cada clic en el teléfono, todo eso suministra valiosa información que es captada de inmediato por las grandes agencias de navegación electrónica. Si a esto se suma la instalación de cámaras fotográficas en las calles, centros comerciales, establecimientos públicos, podemos entender como en Londres, por ejemplo, un peatón puede ser filmado hasta 300 veces en un solo día.

Se repite en Colombia

En Colombia no estamos muy lejos de esta situación. Bogotá es líder en la instalación de cámaras fotográficas, en Transmilenio, centros comerciales, avenidas, edificios, estadios, que monitorean cada paso que damos. En Medellín, este año, están terminando la instalación de mil cámaras nuevas en sitios públicos y en el estadio Atanasio Girardot. Este programa se repite en otras cinco ciudades principales del país, que serán blindadas con 1.852 cámaras con un costo de 46.851 millones de pesos.

La Fiscalía General de la Nación, a finales del año pasado, confirmó que la inmensa mayoría de las ‘chuzadas’ a ciudadanos, salieron desde las centrales de la Policía Nacional. Hay teóricos que admiten que hacia el futuro estos fenómenos se incrementaran y que la perspectiva es que haya menos respeto por la vida privada, pero más seguridad.

Es muy sutil el equilibrio entre libertad personal y seguridad, y en cualquier momento puede romperse. Las grandes empresas multinacionales del comercio, andan detrás de estos bancos de datos. Pero también las agencias de inteligencia de los Estados, para mantener el orden establecido. La crisis económica estimula el descontento social, que puede llevar a verdaderos alzamientos, que hay que controlar. Lo que está en marcha es pues el control social, la edificación gradual de una sociedad de control social integral, que permita a los poderosos mantener el estado de cosas actual.