La revolución cubana no cae porque el pueblo está convencido del proceso

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Omar R. García Lazo, miembro departamento de relaciones internacionales del comité central del Partido Comunista de Cuba. Foto Nelosi

Nelson Lombana Silva

El heroico pueblo cubano sigue adelante con su revolución contra viento y marea, a pesar de los permanentes ataques del imperialismo norteamericano y sus medios de comunicación, quienes al desplome estrepitoso del modelo socialista de la Unión Soviética anunciaron que la caída del socialismo en esta isla caribeña era cuestión de años, incluso de meses y días. Los agoreros de mala muerte se explayaron para profetizar el regreso de Cuba a las entrañas podridas del régimen capitalista, como muchos sin sonrojarse lo hicieron.

Omar R. García Lazo, miembro departamento de relaciones internacionales del comité central del Partido Comunista de Cuba. Foto Nelosi
Omar R. García Lazo, miembro departamento de relaciones internacionales del comité central del Partido Comunista de Cuba. Foto Nelosi

La revolución cubana enfrentó esa crisis una vez más con heroísmo y dignidad y, sobreponiéndose con tenacidad al ataque artero y rastrero del corrupto sistema capitalista, sale a flote y sigue mostrándole a la humanidad que el único camino que conduce a la justicia social es el socialismo. No hay otro sistema posible, es único.

La pregunta, sin embargo, es elemental: ¿Por qué la revolución cubana no ha caído y posiblemente no caerá nunca? La respuesta es elemental y a su vez, estructural: Porque el pueblo cubano está convencido del proceso revolucionario que se viene dando desde el 1 de enero de 1959, cuando el ejército del pueblo entra triunfal a La Habana (Cuba).

De paso por Colombia recientemente el camarada Omar Rafael García Lazo, miembro del departamento de relaciones internacionales del comité central del Partido Comunista de Cuba, le hicimos precisamente esta pregunta y muchas más, las cuales nos dan una idea clara y concreta de lo que viene sucediendo en la isla de la libertad y su lucha heroica por el socialismo.

Interrogantes crudos como qué será de Cuba cuando el comandante Fidel Castro no esté físicamente entre nosotros, el tema religioso, la base de Guantánamo y, sobre todo, qué significa ser comunista en el siglo XXI. Estos y otros interrogantes le formulamos al joven dirigente de solo 33 años, interrogantes que nos arrojan luces y esperanzas para seguir predicando la lucha contra el capitalismo y por el socialismo.

El reportaje exclusivo para las páginas web www.pacocol.org y www.semanariovoz.com es el siguiente:

—La prensa burguesa decía que con la caída de la Unión Soviética y el muro de Berlín, también caería el socialismo en Cuba. ¿Por qué esto no se ha dado?

—La caída de la Unión Soviética fue un acontecimiento trascendental para todos los revolucionarios del mundo. Más allá de los errores del proceso soviético, indiscutiblemente la Unión Soviética jugó un papel determinante para el mundo y sobre todo para los revolucionarios.

Sin embargo, el hecho de que Cuba sobreviviera, el hecho de que Cuba mantuviera su revolución, demuestra la autenticidad del proceso revolucionario cubano. Demuestra la originalidad del proceso revolucionario cubano. Demuestra también el apoyo del pueblo cubano a su revolución. Fue un golpe tremendo. De un día para otro perdimos más del 80% del comercio con el exterior, fue un golpe a nuestra economía trascendental.

Ahora, yo me pregunto: ¿Qué pueblo puede resistir ese golpe económico? Sobre todo recrudecido con un bloqueo que comparte el gobierno de los Estados Unidos y que vivía contando nuestros días, pensaba que al caer la Unión Soviética a la revolución cubana le quedaban días.

Sin embargo, nos mantuvimos y estamos vivos. Esa es la prueba. Podríamos hablar muchísimo del tema, pero tomemos solamente ese elemento, el apoyo casi unánime del pueblo cubano a la revolución. Fueron años muy difíciles, fueron años de una dura resistencia, fueron años donde la dirección de la revolución fortaleció su vínculo con las masas, fortaleció su relación con el pueblo y el pueblo comprendió que había que resistir los efectos económicos, porque era más importante para nosotros garantizar la independencia, garantizar la soberanía, garantizar las conquistas que durante los años de revolución habíamos conquistado para el pueblo cubano.

Subrayo: Esa es la prueba. El hecho de que estemos aquí constata fehacientemente que el pueblo cubano apoya su revolución y que el pueblo cubano está decidido a continuar la revolución.

—Recordemos la visita de M. Gorbachov a la isla para decirle al comandante Fidel Castro que participara de la perestroika y la glasnost. ¿Cómo enfrentó el líder cubano esta visita? ¿Qué sabe usted de este histórico encuentro?

—Bueno, ya me estás preguntando cosas de esas cuando yo era muy pequeño; tengo 33 años y no me atrevo a dar elementos sobre lo que conversaron nuestro comandante y el presidente soviético. No me atrevo a dar elementos.

Ahora, lo que sí te puedo decir es que la decisión de la máxima revolución, en este caso la dirección del Partido, la dirección del gobierno encabezada por nuestro comandante en jefe, tuvo muy claro la cosa. Ahora lo dije. Salvar la patria, salvar la independencia, salvar la soberanía y salvar las conquistas del socialismo, ese fue el lema en aquellos años. Yo era un niño de la escuela y recuerdo que en medio de las dificultades económicas el pueblo se mantuvo al lado de la revolución, el pueblo se mantuvo al lado del Partido.

Lo que hizo fuerte y ha hecho fuerte a nuestra revolución es precisamente el hecho de que exista un Partido que representa los intereses de la nación, que representa los intereses más nobles y más sagrados de la nación. Ese Partido, que es un Partido unido, fuerte, sólido, un Partido con prestigio frente a las masas, mantuvo el socialismo como única salida para la crisis económica, no había otra alternativa: era el socialismo y el socialismo garantizaba como te dije la independencia.

Y, por supuesto, la guía indiscutible del comandante en jefe también jugó un papel trascendental en esos momentos de resistencia y lo sigue jugando hoy, porque el comandante está ahí como símbolo y como líder histórico de la revolución.

—Dice la prensa burguesa que Cuba gira hacia el capitalismo, sobre todo a partir del último congreso nacional del Partido Comunista, al tomar decisiones como la dolarización y otros fenómenos económicos. ¿Qué piensa usted sobre el particular?

—Mira: Cuando cae la Unión Soviética y se inició el período de crisis que nosotros llamamos el período especial en tiempos de paz, nos dimos a la tarea de establecer determinadas medidas para garantizar la resistencia, para garantizar la supervivencia de la revolución.

Una de las medidas que se tomaron, dentro de las muchas que se tomaron, fue precisamente el hecho de todo lo que conocemos como la dualidad monetaria.

En aquel momento fue una medida, creo, indispensable en un momento de crisis, en un momento realmente de ciertas dificultades. Esas fueron medidas de resistencia como te digo. Hoy estamos en una nueva etapa, estamos en una etapa en que estamos empeñados en salir de esa etapa de resistencia y crear las bases para un desarrollo ulterior que está aliado y está dirigido a fortalecer el socialismo.

El conjunto de medidas que estamos implementando en estos momentos, están recogidas en un documento que se llama Lineamientos de la política económica del Partido y la revolución. Ese es un proceso que comenzó en el año 2007, un proceso de discusión con toda la población; participó la población discutiendo y proponiendo las medidas que teníamos que implementar para hacer avanzar el socialismo y para salir de esa etapa.

Se recogieron todas las propuestas de la población. La población discutió en cada comunidad, en cada escuela, en cada universidad, en cada centro laboral, en cada fábrica, en cada cooperativa agropecuaria, en cada hospital, en las unidades militares, en todos los centros laborales, en todos los lugares del país se discutieron y se propusieron. Como te digo, todas esas propuestas fueron recogidas y fueron elevadas a la dirección del Partido.

Y sobre la base de las propuestas de la población, se creó un primer proyecto de documento. Ese proyecto de documento se editó en material que fue distribuido por todo el país y se volvió a discutir, nuevamente se volvió a un proceso de discusión de ese anteproyecto y se modificó en una buena parte.

Se volvieron a recoger los planteamientos, se modificó ese documento original y se formuló el actual documento que fue discutido en el congreso del Partido y fue aprobado por los delegados al congreso. Ese documento también fue discutido en el Parlamento Cubano y fue aprobado en el Parlamento Cubano.

¿Qué te quiero decir con esto? Que el proyecto de lineamiento de la política económica del Partido y de la Revolución está legitimado por el pueblo; y el pueblo propuso y el pueblo aprobó esas medidas que están encaminadas a fortalecer el socialismo.

Te voy a poner un ejemplo: En Cuba no se ha privatizado absolutamente nada. la prensa trata de tergiversar, ocultar, sobredimensionar determinadas medidas, pero no subraya –por ejemplo– que no se ha privatizado nada.

Más bien, estamos cambiando en determinados sectores de la economía del país la manera de gestionar esas empresas y esas cosas. Hay dos elementos fundamentales: El político va dirigido al fortalecimiento del socialismo y lo otro es que estamos fortaleciendo la empresa estatal socialista. De eso no habla la prensa.

El proyecto recoge muy bien en su primera página que el elemento fundamental de la economía en Cuba será la empresa estatal socialista y que la planificación será un elemento fundamental en el desarrollo de la economía. El Estado, como representante del pueblo, seguirá controlando los principales medios de producción, y en aquellos de los sectores más primarios de la economía, digamos, lo más básico de la economía lo que estamos modificando es la manera de la gestión de la propiedad.

Pero, la propiedad sigue siendo del Estado, la propiedad sigue siendo del pueblo. Como te dije: No se ha privatizado absolutamente nada.

Lo que estamos es tratando de actualizar y adaptar nuestra economía a las circunstancias actuales, porque, como te dije, la idea es salir de esa etapa de resistencia y proyectar un desarrollo sostenido y sustentable, con el objetivo de tener un socialismo próspero, un socialismo sustentable, para elevar las condiciones de vida de la población y sustentable para crear nuestras propias condiciones, fortalecer nuestras fortalezas internas, de tal manera, que sea un socialismo firme y que pueda ser heredado por todas las generaciones que nos seguirán a nosotros.

Pero, subrayo: No puede haber temor en los amigos del mundo, la Revolución Cubana es consciente del papel que tiene en América Latina y en el mundo. Además, sería imperdonable que la actual dirección de la Revolución pudiera ser traicionada y traicionado su papel en América Latina. La Revolución no dejará de construir el socialismo, siempre, por supuesto, con nuestras peculiaridades, con nuestra singularidad y con el apoyo mayoritario del pueblo, que fue el que en definitiva fue el que propuso y apoyó las medidas que estamos desarrollando.

El Partido, como vanguardia organizada de la Revolución, como vanguardia organizada de la nación, está llamado a garantizar la implementación de esas medidas que han sido aprobadas y que han sido respaldadas y que han sido de alguna manera propuestas por el pueblo.

Vamos hacia el sistema socialista. Además, el socialismo, para nosotros, es la opción de soberanía, es la opción de justicia social. Sin socialismo retrocederíamos de manera tremenda y perderíamos todas las conquistas que hemos logrado. La opción para Cuba no es otra que sea socialismo. Socialismo significa para nosotros: soberanía, independencia y justicia social.

—El comandante Fidel Castro decía que la Revolución Cubana era indestructible y que los únicos que la podrían destruir eran los mismos cubanos. ¿Qué opina usted?

—Precisamente, eso lo dijo el comandante en el año de 2005 en la Universidad de la Habana y es un discurso que marcó y nos llamó la atención a todos nosotros.

Mi interpretación, muy personal, sobre ese discurso, es que en primer lugar eso demuestra que no hay factores externos que nos puedan destruir. La Revolución es indestructible y lo ha demostrado durante más de 50 años resistiendo a la principal potencia del mundo. Resistiendo bloqueos, resistiendo las acciones terroristas, resistiendo planes subversivos.

Ahora, obviamente, que solo podrá ser destruida la Revolución por nuestros propios errores, por nuestra incapacidad para no erradicar esos errores. Y precisamente este proceso de actualización de la economía cubana está dirigido a corregir errores que de alguna manera cometimos; actualizar algunas medidas que en su momento tuvimos que tomar y que en su momento jugaron su papel, pero que en las actuales condiciones de la economía, en las actuales condiciones del país, obstaculizan el desarrollo y estamos enfocados precisamente a actualizar todos esos factores, todos esos elementos para seguir avanzando por el camino del desarrollo y en el camino del socialismo.

—Bueno, una pregunta dolorosa, pero realista. ¿Cómo se está preparando Cuba para cuando no esté físicamente el comandante Fidel Castro?

—Mira: Sin lugar a dudas el papel del comandante en jefe en la Revolución Cubana ha sido trascendental. Pero en este momento el Partido Comunista de Cuba como vanguardia organizada, en unión al resto de las organizaciones sociales que componen el universo de la sociedad civil cubana, estamos empeñados en fortalecer, en primer lugar, la dirección colectiva, reforzar y ampliar el vínculo de la dirección del Partido con las masas.

Este proceso de implementación de las medidas que estamos desarrollando es un ejemplo fehaciente de ese vínculo constante de la dirección con el pueblo.

El Partido Comunista de Cuba avanza indisolublemente ligado al pueblo de Cuba en la dirección de su destino. Y como decía el comandante general del ejército y actual primer secretario del Partido, el general del ejército Raúl Castro Ruz, solo el Partido podrá heredar la confianza que ha depositado el pueblo en Fidel. Solo el Partido puede heredar esa autoridad basada en el prestigio, basada en el vínculo con el pueblo que tuvo y sigue teniendo Fidel.

Desgraciadamente, nuestros líderes en un plazo todavía indeterminado y que esperamos sea un plazo amplio, esperamos tenerlo con nosotros muchos años más, pero el Partido está preparado para ese momento, precisamente porque es un Partido que está ligado indisolublemente al pueblo. Y el pueblo confía en su Partido, el pueblo confía en la dirección actual del Partido. Estamos preparados para ese momento.

Eso evidencia la legitimidad que tiene el Partido y eso demuestra y evidencia la legitimidad que tiene la Revolución, el prestigio y el apoyo que tiene la Revolución en el pueblo.

Es que la Revolución Cubana es el pueblo, no es de un liderazgo, no es un grupo de políticos; la Revolución Cubana es un proceso que está basado en tradiciones de lucha que vienen de hace más de cien años. Es por eso que todo el pueblo ha puesto la confianza en ese Partido, en esa dirección colectiva que estamos desarrollando y que estamos ampliando en todos los niveles. El Partido está presente en todos los niveles: en los municipios, en las provincias, a nivel nacional, junto al pueblo presente en todos los cambios que estamos desarrollando.

Estamos preparados para ese momento. Va a ser un momento, obviamente, doloroso, pero el mayor homenaje que les podemos hacer a nuestros líderes históricos es seguir el camino que ellos marcaron, es seguir el camino que ellos esbozaron y avanzar en la senda del socialismo.

—En Cuba solamente hay un partido, lo cual genera mucha especulación en la burguesía. ¿Cómo es posible la existencia de ese único partido con amplitud democrática y participación popular?

—Mira: El elemento del partido único es una tradición en la lucha revolucionaria cubana. José Martí, el prócer de la independencia de Cuba, se convenció y convenció a sus seguidores de que la única manera que había para lograr la independencia de Cuba a finales del siglo XIX, era la creación de un partido.

En ese empeño, fundó el Partido Revolucionario Cubano, que era el partido de la revolución. Y el Partido Comunista de Cuba es el heredero de esa tradición, tiendo en cuenta la singularidad nos dimos cuenta que desde el siglo XIX nos percatamos los revolucionarios cubanos de que la única manera que había de lograr la independencia, de lograr la soberanía, de impedir que nuestro país fuera anexado o fuera dominado por el imperialismo estadounidense, era garantizando la unidad de todos los revolucionarios en torno a un proyecto político que reflejara los anhelos más sagrados de la nación.

Eso fue lo que hizo que se fundara ese Partido Revolucionario Cubano y 50 años después con el reinicio de la etapa definitiva de la Revolución Cubana como la del ataque al Moncada que concluyó con el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959, se fue afianzando y se fue consolidando la unidad de los distintos grupos revolucionarios que se enfrentaron a la dictadura de Fulgencio Batista.

Ese proceso concluyó en la fundación en el año de 1965 del Partido Comunista de Cuba, heredero de todas esas tradiciones unitarias, heredero de todas esas tradiciones que patentizaban que la única salida para mantener el triunfo logrado era la unidad de las fuerzas revolucionarias.

Fue un proceso que no estuvo exento de obstáculos, obviamente, y que se inició con la fundación de las Organizaciones Revolucionarias Integradas.

Eso dio paso después de establecido el carácter socialista de la Revolución a la fundación del Partido Unido de la Revolución Socialista en la que se integraron el Partido Socialista Popular, el antiguo Partido Comunista, se integró el Movimiento 26 de Julio dirigido por el compañero Fidel, que fue el que desarrolló la etapa más importante de la guerra revolucionaria, también otras organizaciones como el Directorio Estudiantil Revolucionario 13 de Marzo, que era una organización integrada por los estudiantes universitarios que también se enfrentaba a la dictadura.

Ese proceso convergió en la fundación del Partido Comunista de Cuba, porque todos los revolucionarios cubanos comprendieron que era la única manera de garantizar la independencia, que era la única manera de garantizar la supervivencia de la Revolución.

Insisto: Hay una tradición unitaria en la Revolución Cubana. O sea, no fue un acto obstinado, no fue un acto improvisado, no fue el deseo de un grupo revolucionario en especial, era el deseo de una nación. Por supuesto, el Partido Comunista de Cuba es un partido de vanguardia, en la vanguardia no puede estar todo el mundo, en la vanguardia están los mejores revolucionarios, están los más capaces, los más comprometidos, que sirven de ejemplo al resto de la población.

Ese Partido está legitimado por la población, ese Partido está legitimado por la población aun no siendo militante, está legitimado por todos los sectores sociales de la Revolución que ven en el Partido, precisamente, esa vanguardia que guía, que conduce los destinos de la Revolución y que sirve de ejemplo al resto de la sociedad.

Por eso, habría de haber más tiempo para ampliar la singularidad de este proceso, pero insisto: Hay una tradición unitaria, hay una tradición de conciencia sobre la necesidad de una fuerza política unitaria que conduzca los destinos de la nación. Por eso nosotros decimos que el Partido Comunista de Cuba es el Partido de la nación, es el Partido del pueblo cubano, es el Partido que es capaz de heredar la confianza que el pueblo cubano durante muchos años puso a un líder. Por lo tanto, el Partido tiene un papel trascendental en los destinos de la Revolución y seguirá jugando ese papel trascendental sin ninguna duda.

—Hay dos temas que llaman poderosamente la atención: la base de Guantánamo y la religiosidad en la república de Cuba. ¿Qué nos puede decir sobre esto?

—Voy a comenzar por el tema religioso: Cuba es un país que su propia Constitución refrenda y de alguna manera permite y respeta el derecho de cada ciudadano a tener la fe religiosa que estime pertinente. Y en el propio Partido Comunista de Cuba hay compañeros que practican distintas religiones.

En Cuba esas divisiones por cuestiones religiosas nunca se han manifestado y nunca han provocado cismas dentro de la población.

El Partido Comunista de Cuba, respetando el postulado constitucional que está reflejado muy bien en nuestra Constitución, respalda también y defiende como vida de la sociedad, vela porque esos preceptos constitucionales sean respetados y en su propio seno da el ejemplo, permitiendo que compañeros y compañeras con determinada fe religiosa tengan las condiciones revolucionarias, tengan la ejemplaridad como revolucionario, como seres humanos, sean ejemplos en las fábricas, sean ejemplos en la escuela, sean ejemplo en la comunidad e ingresen al Partido Comunista sin ningún problema, y hoy tenemos un gran número de compañeros y compañeras religiosos dentro del Partido Comunista.

Hoy, toda la fe religiosa convive en armonía dentro del país. Eso no es ningún problema y es parte de la madurez, precisamente, que ha alcanzado nuestro pueblo y es parte también de la tradición de nuestros próceres independentistas, muchos practicaban distintas religiones, dentro del propio ejército rebelde que alcanzó el triunfo de la Revolución también había compañeros combatientes que practicaban distintas religiones y así sucesivamente.

El Partido Comunista propuso para que se diera el derecho constitucional sea respetado y no vemos ningún problema más allá de casos aislados que puedan existir. Te puedo comentar: Hace algunos años el compañero primer secretario general del Partido general del ejército Raúl Castro Ruz hizo un llamado público y puso como ejemplo un caso de exclusión (llamémosle) a una compañera que ocupaba determinado cargo en una provincia y manifestó públicamente que ni él ni su compañero habían hecho la Revolución para que sucedieran cosas así.

Eso evidencia la decisión de la máxima Revolución de respetar algo tan sagrado como el derecho de cualquier ciudadano a tener una fe religiosa. Eso no es ningún problema en Cuba, eso no es ninguna dificultad. Hay casos aislados de personas con determinados prejuicios que se combaten con aclaraciones, con persuasión y se trata, como te dije, defender los derechos de cada ciudadano a tener la fe religiosa que decida. Eso no le vemos ningún problema.

Ahora, con relación a la base naval de Guantánamo: Es un problema que tenemos, que de alguna manera nos duele todavía tener un pedazo de nuestra tierra ocupada por el imperialismo estadounidense, pero nuestra política es de ser pacientes en tanto fue un acuerdo que se estableció antes del triunfo de la Revolución con determinadas cláusulas legales que desde el punto de vista jurídico nos impiden de alguna manera restituir nuestro derecho sobre ese pedazo de tierra.

Obviamente, en cada oportunidad que tenemos reiteramos nuestro deseo de que ese pedazo de tierra cubana regrese a la jurisdicción de Cuba. Por supuesto, rechazamos el uso que se les está dando como campo de prisión a personas acusadas por distintas cuestiones que no han sido tratadas correctamente ni derecho a un debido proceso. Pero somos pacientes. No renunciaremos nunca al reclamo de que ese pedazo de tierra regrese a Cuba. Esperamos que en un momento determinado se creen las condiciones para poder rescatar ese pedazo de tierra de la nación.

—Finalmente, ¿Qué concepción tiene sobre ser comunista en el siglo XXI?

—Bueno, en primer lugar: para ser comunista y revolucionario hay que tener vocación de justicia social a toda prueba; creo que cualquier revolucionario que luche por la justicia social es potencialmente un comunista, aun cuando no se llame así.

La lucha por la justicia social implica la lucha por transformaciones fundamentales que se deben realizar para garantizar precisamente esa justicia y esa equidad. Creo que es un elemento fundamental básico.

Lo demás es ser coherente con las ideas que se tienen, ser solidario con los revolucionarios y revolucionaras del mundo, tener un profundo sentido humanista y tener un profundo sentido del momento histórico.

Creo que si no se tiene sentido del momento histórico, podemos desviar el camino y podemos desviarnos de los fundamentales elementos en los que los revolucionarios se deben enfocar en la actualidad.

En América Latina, ser revolucionario, ser comunista hoy, es defender los procesos transformadores que se están desarrollando en la región; es como decía Ernesto Che Guevara sentir en nuestra propia cara cualquier injusticia que se cometa contra cualquier ser humano en la región.

Ser revolucionario, ser comunista hoy en América Latina es defender los procesos de integración que se están desarrollando, es defender la Revolución Bolivariana, es defender los procesos de cambio que están dando en Bolivia, Ecuador; las transformaciones que con singularidad se están desarrollando en Argentina, en Brasil.

Ser revolucionario y comunista hoy en América Latina, es defender el proceso de paz en Colombia. El pueblo colombiano merece la paz y una paz con justicia social y democracia, donde todas las fuerzas políticas puedan expresarse con garantías, donde todas las fuerzas políticas sean del signo que sean, puedan hacer política de una manera justa, transparente, con garantías de seguridad.

Ser revolucionario y comunista hoy es enfrentarse a todas las políticas del imperialismo en nuestra región. Y, como te dije al principio: Tener siempre presente el deseo de justicia social y el deseo de transformar la realidad que hacen que hoy vivan bajo la pobreza millones de compatriotas en el continente, que hoy vivan en la pobreza y en la desnutrición millones de niños.

Estar dispuesto a aportar nuestro granito de arena cada día sin intereses particulares, sin intereses grupales. Creo que eso es lo importante.