La quema del club en Anzoátegui (Tolima)

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Panorámica del municipio de Anzoátegui, Tolima. Foto Nelosi.

Cada pueblo tiene su historia. Conocerla y dimensionarla es una forma concreta de proyectarla en el tiempo y en el espacio.

Panorámica del municipio de Anzoátegui, Tolima. Foto Nelosi.

Nelson Lombana Silva

El municipio de Anzoátegui (Tolima) se encuentra encaramado en una de las estribaciones de la cordillera Central, municipio fundado el 16 de julio de 1895 por grupo de antioqueños que con heroísmo escaló la hirsuta cordillera para plantar allí sus anhelos y esperanzas.

Duramente golpeado por la violencia bipartidista de las décadas de los 50 y de los 60; el conservatismo se impuso a sangre y fuego sobre el liberalismo. Era la época en que el pueblo pensaba que era diferente ser liberal y conservador.

De ese error se lamentó hasta su muerte Pedro Nel Morad. “Nos pusieron a matarnos entre sí y nosotros cometimos ese error”, dijo en cierta oportunidad.

Antes de 1964, funcionó un colegio en la parte céntrica del poblado, al lado del templo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, exactamente donde funcionó el ancianato construido por la comunidad con el liderazgo del cura Roberto Londoño Botero.

Las autoridades no le pusieron mayor atención. Por eso, su vida fue fugaz. La señora Blanca Idalina Enciso recuerda que por este claustro pasaron, entre otras, Nina y Ángela Herrera. Esta institución se constituyó en el preludio de lo que sería años después el colegio Manuel Briceño o lo que es actualmente el Carlos Blanco Nassar.

El principal centro de recepción en este municipio durante muchos años, fue el club social Beima, el cual funcionaba con tres mesas de billar, la cantina y un apartamento anexo donde vivió Josué Jaramillo con su esposa Dora Lombana.

Este club fue pasto de las llamas el 4 de febrero de 1964. Aún se desconocen las causas del siniestro. Solamente hay un par de hipótesis: Una se relaciona con un corto circuito y la otra por la acción vandálica de Juvenal Vargas, hijo de Rudecindo Vargas y Blanca Vargas.

Acosado por las deudas, al parecer habría tomado la fatal decisión. Esta conflagración fue registrada fotográficamente por don Jaime Ramírez Ramírez.

En este club social estuvieron personajes del orden nacional. Entre otros, el dictador Gustavo Rojas Pinilla, Mariano Ospina Pérez y Cuéllar Velandia, gobernador militar que ayudó a la construcción de la carretera Cruce de Palobayo – Anzoátegui en una extensión de 34 kilómetros. A principios de la década de los 70 el “famoso” club fue clausurado definitivamente.

Precisamente, en este club, Pablo Enrique Núñez Sierra, natural del municipio de Santa Isabel (Tolima), les propuso a los líderes del momento de este municipio, la necesidad de impulsar la construcción de un colegio. Francisco Barragán, Alfonso Morad Montoya, Tirso Jaramillo y Víctor Cardona se identificaron con la iniciativa.

Pablo Enrique consideraba que la violencia se combatía con educación y formación de la juventud. La iniciativa fue combatida por Eduardo Blanco Gaviria y Manuel Aristizábal Cardona, entre otros. Eduardo Gaviria sostenía que sus hijos “jamás estudiarían en un colegio de villorrio”.

La iniciativa le permitió llegar a la personería municipal en marzo de 1963, librando desde este despacho enconada lucha por materializar esta iniciativa.

La iniciativa se materializó con el concurso de muchas personas que desde los cargos públicos aportaron a la fundación del colegio. Habría que recordar a José Liborio Osorio, por ejemplo, prestigioso hijo anzoateguiense que llegó a ser gobernador del Tolima encargado por el conservatismo.

Recientemente el Carlos Blanco Nassar celebró las bodas de oro. Se mantiene la institución con su filosofía teológica – conservadora. Son muy pocos los rectores que han pasado por allí con apertura democrática. Habría que recordar a Ricardo Elías Hurtado Melo. Era liberal con mentalidad democrática, crítica y analítica.

Este municipio, ubicado al norte del departamento de Tolima, se encuentra a 72 kilómetros de la ciudad de Ibagué por carretera pavimentada. Entre sus bellezas naturales cuenta con el nevado del Tolima, el cerro de Guambeima y numerosas lagunas, entre otras: Corrales, El Corazón, El Encanto, Bomboná, etc.