La OIT: un gigante inmóvil

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Inicio de sesiones en la 102 conferencia de la OIT.

El Frankenstein en que han convertido a la Organización Internacional del Trabajo debe ser objeto de atención de los trabajadores y sindicalistas clasistas

Inicio de sesiones en la 102 conferencia de la OIT.
Inicio de sesiones en la 102 conferencia de la OIT.

Alfonso Velásquez

Una vez más en la 102ª Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) quedó en evidencia que la patronal y la mayoría de los gobiernos socavan las bases que le dieron origen: la Declaración de Filadelfia.

Esta es un tratado de paz con justicia social; contiene los elementos sustanciales para la construcción de un modelo de convivencia entre empresarios y gobiernos en el marco de la justicia social, entendida como trabajo justo y en condiciones dignas, seguridad social integral, recreación, prohibición del trabajo infantil, etc.

Está demostrado que se llega a un punto de congelamiento y las sanciones contempladas para los gobiernos que violen esos convenios o que toleren que los patronos los violen cada vez son más leves.

Por segundo año consecutivo se pone de manifiesto la crisis en la que han caído los mecanismos de control, a propósito de la discusión sobre el tema de la huelga, cuya percepción desde los gobiernos es que sea en el ámbito nacional. Igual teoría de los patronos. Mientras que la denominada globalización exige negociación por Empresas Transnacionales (ETN) y a nivel global lo mismo que el derecho de huelga de carácter transnacional. En fin, otra vez ha quedado engavetada la discusión poniendo en evidencia que los denominados representantes de los trabajadores siguen dando muestras de debilidad frente a las presiones de patronos y la mayoría de los gobiernos.

En esta ocasión el gobierno colombiano llevó la vocería de los gobiernos de América Latina y del Caribe en varios temas, mostrando su catadura reaccionaria con excepción de los gobiernos progresistas y democráticos de la región. Valga decir que son demasiadas las concesiones que se hacen y pone en evidencia que las “negociaciones” que realizan los “representantes de los trabajadores” se realizan a espaldas de la mayoría de los representantes nacionales y solo hacen algunas consultas con quienes ellos consideran de su confianza.

Colombia

El caso Colombia merece un párrafo aparte. Aunque el “representante de trabajadores” manifestó en el cierre del Comité de Normas que no se habían olvidado de Colombia, ha quedado claro que lo político primó sobre la realidad de nuestro país y los crímenes contra sindicalistas hayan bajado a un mínimo histórico durante los últimos años (porque somos menos), será suficiente para colocar siquiera un párrafo especial. Sin embargo, ni siquiera pusieron su nombre dentro de los primeros 45 que habían preclasificado. El discurso del gobierno colombiano fue aplaudido al haber manifestado que eran varias las razones por las cuales continúa el “progreso en Colombia”:

Las conversaciones en La Habana que ponían en evidencia la intención de abordar el diálogo social por parte del gobierno. El acuerdo firmado por los presidentes de las centrales y federaciones sindicales en Colombia que deja en claro que se está dando cumplimiento pleno al convenio 151 y 154; y el respeto por las sentencias judiciales que ordenaron el reintegro de trabajadores de Emcali y otros, cuyos fallos respetó e hizo respetar el gobierno nacional.

Además, habló de la generación de empleo, de la creación de nuevos sindicatos (mil, dijo), el avance “incontenible” del CETC-OIT en cuanto a la conciliación en varios casos exitosos, la ley de tierras, etc.

Faltó decir que aumentaron las amenazas contra los sindicalistas consecuentes, se mantiene un número elevado de crímenes, se criminalizan ya no solo sindicalistas sino sindicatos como ha acontecido en Enka, Michelin, Fibrexa y se vienen imponiendo con la complicidad de varios “sindicalistas” los contratos sindicales en su condición de tercerizadores en reemplazo de las Cooperativa de Trabajo Asociado (CTA) y las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS).

El Frankenstein en que han convertido a la OIT debe ser objeto de atención de los trabajadores y sindicalistas clasistas. En esta ocasión llegaron 32% de representantes de la FSM, pero hay que mejorar en coordinación e iniciativa con los que se mantienen autónomos en afiliación internacional para poder avanzar y poner fin a la hegemonía que es la responsable del congelamiento de semejante escenario internacional.