La JUCO, bastión de la juventud en la lucha por la democracia

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La historia de lucha de la JUCO es parte del acumulado colectivo del pueblo colombiano por lograr abrir el espacio político, por construir la democracia en todos sus ámbitos, política, económica, social y cultural.

XV congreso JUCO

Andrés Álvarez

La Juventud Comunista Colombiana, junto al PCC, desde su fundación ha sido tal vez la organización juvenil de carácter político que mayores aportes ha realizado a la lucha democrática juvenil del país.

Desde su primera experiencia organizativa, la Liga Juvenil Comunista en 1932 enfrentó las ideas retardatarias en nuestro país, organizó e impulsó las movilizaciones antifascistas en solidaridad con el movimiento comunista y obrero europeo, pero también contra su agitación en nuestro país encabezada por sectores del Partido Conservador. Era un momento político en el que conservadores y terratenientes se negaban a perder su hegemonía de cerca de 30 años, habían derrotado el sector progresista del Partido Liberal y arreciaban la persecución contra la emergente clase obrera y la organización campesina. Atacaban continuamente la apertura democrática que realizaba el gobierno de la “Revolución en Marcha” de Alfonso López Pumarejo.

La aparición del PC de C y la LJC de seguro ayudaron a contener la andanada retardataria y ser soporte político de muchas medidas de gobierno, como la ley 200 de 1936, la apertura de la Universidad Nacional y la creación de su campus, además de mayores condiciones para la movilización obrera y popular.

La segunda experiencia de organización de los jóvenes comunistas y que subsiste de manera ininterrumpida hasta hoy es la JUCO, reorganizada en 1951 en medio de la clandestinidad ante la despiadada persecución del gobierno de Laureano Gómez contra el PCC. La decisión de organizar la JUCO mostraría sus resultados en las importantes manifestaciones juveniles y estudiantiles en contra del bombardeo a los poblados campesinos que se oponían a la represión conservadora.

La JUCO promovió en el movimiento estudiantil la lucha contra la dictadura del general Rojas Pinilla, que había ilegalizado al PCC haciendo eco de las tesis anticomunistas del senador norteamericano McCarthy, estas se expresaron en las movilizaciones estudiantiles del 8 y 9 de junio de 1954, en las cuales fueron asesinados 10 estudiantes universitarios, entre ellos el camarada Elmo Gómez Lusinch.

La JUCO fue protagonista de las grandes luchas que libró la Federación Universitaria Nacional (FUN) contra la dictadura de Rojas Pinilla que a la postre terminaron en su derrocamiento. Lamentablemente posterior a ello se impuso el excluyente régimen del Frente Nacional que también combatió. La JUCO desplegó en este periodo una importante actividad de masas juvenil en campos y ciudades para lograr mayores derechos para la juventud colombiana y por la democratización de la vida nacional. Enfrentó el antidemocrático y policivo Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala mediante la construcción de importantes organizaciones juveniles de masas como la Federación Juvenil Obrera (FJO), además de los jóvenes artistas y los deportistas.

En la década de los 80 muchas de sus energías y cuadros se volcaron a la construcción de la Unión de Jóvenes Patriotas (UJP), en la idea de sumar fuerzas a la idea de una salida política al conflicto social y armado que aún desangra la nación y democratizar la vida nacional, promoviendo la organización de los sectores populares en función de la conducción del Estado y la sociedad colombiana. Muchos mártires del genocidio contra la UP fueron cuadros y militantes que la JUCO.

La década de los 90 supuso para el PCC y la mima JUCO la reducción de sus fuerzas ante el retraimiento de las ideas comunistas y transformadoras de la sociedad, a pesar de ello la JUCO ha persistido en la idea de construir una patria nueva, de conquistar la paz con justicia social. Con este horizonte construyó escenarios de articulación juvenil por la paz, movilizó un gran contingente de jóvenes en el fracasado proceso de paz de San Vicente del Caguán.

Empotrado Uribe y su proyecto de ultraderecha en el poder por casi una década, la JUCO luchó por los derechos juveniles, enfrentó la persecución contra los dirigentes de las organizaciones de masas que promovía y el asesinato de sus propios dirigentes. Además de ello la JUCO se sumó a la construcción de los diversos procesos de unidad sociopolítica como el Frente Social y Político y posteriormente al Polo Democrático Alternativo, el primero ya desaparecido y el segundo que atraviesa una fuerte crisis interna producida entre otras cosas por nuestra expulsión.

Esta historia de lucha de la JUCO es parte del acumulado colectivo del pueblo colombiano por lograr abrir el espacio político, por construir la democracia en todos sus ámbitos, política, económica, social y cultural.

En momentos en que se abren nuevas posibilidades para la solución política entre la insurgencia de las FARC-EP y el Estado colombiano, donde hay una reanimación de la lucha social y se hacen ingentes esfuerzos en el campo popular por construir el Frente Amplio, la JUCO deberá jugar un papel más aguerrido junto a otras fuerzas juveniles, nuevas y veteranas, en la batalla por la democracia; es seguro que el movimiento popular le tiene su espacio.