La historia a contrapelo: La comisión histórica

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La entrega del informe final, conformado por doce informes analíticos, que superan las 550 páginas, y dos relatorías que abarcan cerca de 160 pliegos, representa un esfuerzo colectivo más por asumir con rigor y determinación la comprensión y superación de nuestro conflicto.

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Sergio de Zubiría Samper

Luego de la instalación el 21 de agosto del año anterior en la ciudad de La Habana de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV), este próximo 10 de febrero de 2015 se entregará el informe final. Un trabajo de investigación y sistematización de los orígenes, causas, factores o condiciones de la persistencia del conflicto y sus efectos más notorios sobre la población del conflicto armado interno que experimenta desde hace décadas la sociedad colombiana.

Ha sido el trabajo de catorce académicos durante cerca de seis meses y existe expectativa en el mundo académico, social y político por los resultados y recomendaciones de esta Comisión. Doce comisionados y dos relatores acogidos por las dos partes. Desde sus orígenes y su mandato fue concebida como una comisión académica que muestre la pluralidad de perspectivas de análisis y la complejidad de este largo conflicto armado interno. Constituye un esfuerzo por avanzar en el esclarecimiento de la verdad histórica y un insumo básico para una futura comisión de la verdad. Hace parte de la búsqueda de un proceso de reconciliación entre los colombianos. También debe aportar en la discusión del punto del “Acuerdo General” sobre víctimas.

Los miembros de la Comisión han obrado con “oportunidad y celeridad”, como también con “discreción”, como lo determinó el mandato acordado por las partes. Para ningún investigador es desconocido que sintetizar tantos años de historia concreta no es una tarea sencilla, pero la tarea del fin del conflicto y la reconciliación exige esfuerzos de síntesis, aunque aún sean provisionales y problemáticos.

En una sociedad obsesionada por el espectáculo, la chiva y el narcisismo, no es fácil mantener la ponderación, el equilibrio reflexivo y el respeto a las diferencias. La entrega del informe final, conformado por doce informes analíticos, que superan las 550 páginas, y dos relatorías que abarcan cerca de 160 pliegos, representa un esfuerzo colectivo más por asumir con rigor y determinación la comprensión y superación de nuestro conflicto.

Es necesario agradecer a las universidades públicas y privadas que apoyaron a sus profesores para enfrentar esta tarea, felicitar a la Mesa de Negociaciones en Cuba por la decisión de darle una papel relevante a la teoría y a la investigación social, y reconocer el apoyo decidido de la Conferencia Episcopal para facilitar sus escenarios para la reflexión y discusión de la CHCV.

La tarea que se abre ahora es inmensa. Contribuir con serenidad y capacidad crítica a promover la difusión y discusión masiva de este informe final. Sólo con el apoyo de la sociedad en su conjunto, podremos elevar la conciencia teórica de la complejidad de nuestro conflicto y su superación.