Indignada, Dilma anuncia comienzo de larga lucha por la democracia

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Roberto Stuckert Filho PR

En su primera manifestación pública después que los legisladores admitieran anoche por mayoría de votos la solicitud de impeachment, la jefa de Estado enfatizó que considera sus derechos torturados, pero negó que pudieran matar su esperanza.

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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, manifestó hoy su indignación por el modo como la Cámara de Diputados aprobó un pedido de juicio político y anunció que esto solo marcó el comienzo de una larga lucha por la democracia.

En su primera manifestación pública después que los legisladores admitieran anoche por mayoría de votos la solicitud de impeachment, la jefa de Estado enfatizó que considera sus derechos torturados, pero negó que pudieran matar su esperanza.

La democracia es el lado correcto de la historia, sentenció y puntualizó que tiene ánimo, fuerza y coraje suficientes para enfrentar la injusticia a que fue sometida.

No me voy a abatir, ni me van a paralizar con eso; no es el comienzo del fin, es el inicio de una larga y lenta lucha por la democracia, advirtió.

Refiriéndose a lo acontecido ayer en el plenario de diputados, relató que vio todas las intervenciones y ninguna discusión sobre el delito de responsabilidad que le imputan y el cual pudiera ser la única manera de juzgarla, como lo establece la Constitución.

Insistió en que no cometió crimen de responsabilidad alguno y explicó que todos los actos practicados por ella – y antes por otros gobernantes sin que se consideraran actos delictuosos- se basaron en pareceres técnicos, en toda una cadena de decisiones, y ninguno fue para obtener beneficios propios.

Tengo la conciencia tranquila, pues nada fue hecho de forma ilegal, dijo antes de señalar: lo peor es que tengo la convicción que ellos (los diputados) saben que es así.

Rouseeff expresó luego su esperanza en poder conseguir que un proceso como éste, sin base legal y conducido por personas que deberían estar investigadas, no vuelva a repetirse.

Yo no estoy acusada de tener cuentas en el exterior (como el titular de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha), ni de enriquecerme ilícitamente, afirmó antes de subrayar «quienes me juzgan, sí».

Dilma criticó también abiertamente al vicepresidente Michel Temer y aseguró que a la sociedad no le gustan los traidores.

Es espantoso que un vice en ejercicio de su mandato conspire abiertamente contra la presidenta. En ninguna sociedad del mundo quien hiciera eso sería respetada, observó.

Con relación al proceso de análisis del pedido de juicio político que deberá ahora llevar adelante el Senado federal, manifestó su confianza en ser absuelta.

De cualquier modo, estoy preparada para un «cuarto turno», aclaró en alusión a las disputas políticas que enfrenta desde su victoria en el segundo turno electoral (2014), promovidas por quienes practican sistemáticamente la que definió como táctica de cuanto peor (para el Gobierno), mejor (para la oposición).

La Presidenta reiteró que la situación creada en la Cámara de Diputados solo puede provocarle una sensación abrumadora de la injusticia, la violencia que existe en Brasil contra la verdad, la democracia y el Estado Democrático de Derecho.

Prensa Latina