Holandesa: “Necesitamos blindar el proceso contra cualquier coyuntura política”

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Entrevista exclusiva a Alexandra Nariño, de la Delegación de Paz FARC-EP en La Habana

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Yelitza Colmenares
Agencia de Noticias Geopolitic News

“El deseo de un mundo más justo, más libre y más solidario seguramente ha sido una aspiración común desde que existe el ser humano. Por lo tanto, en un sentido amplio, podemos decir que las mujeres han desempeñando un liderazgo histórico, esta vez tenemos la posibilidad de entrevistar a la Holandesa, una mujer de temple de acero que hace parte de las filas de la FARC-EP”.

Yelitza Colmenares (YC): Continuamos en La Habana, dándole seguimiento a la noticia que ha dado mucho de qué hablar a nivel mundial como lo es el proceso de diálogo de paz, en esta ocasión tenemos la oportunidad de entrevistar a Alexandra, conocida como la Holandesa, quien ingreso a la insurgencia colombiana.

Alexandra (A): ¿Cómo una ciudadana europea se une a las filas de las FARC en condiciones tan complejas del conflicto armado, qué fue lo que más la motivó?

Entender, poco a poco, que el mundo con el sistema económico como está hoy día, no tiene futuro. Que la desigualdad existe no por obra y gracia de Dios, sino de los seres humanos y que por lo tanto, podemos luchar contra ella. Donde hay injusticia, hay que luchar, a nivel personal, pero también a nivel universal. Para la mayoría de las personas es más fácil entender la lucha contra la injusticia a nivel personal, por ejemplo, si tú eres tratado injustamente por alguien, sea físicamente o psicológicamente, inmediatamente en ti se despierta un sistema de defensa, que se puede manifestar en muchas formas diferentes.

A nivel de pueblo pasa lo mismo, y cuando el maltrato y la injusticia son de tal tamaño que no dejan espacio para ninguna otra forma de defensa que la armada, pues lógicamente se alza en armas. Así entiendo yo la lucha del pueblo colombiano, e indiscutiblemente la humanidad tenemos que ser solidaria con las personas afectadas por la injusticia. La lucha contra la injusticia y la solidaridad deben traspasar el ámbito meramente individual, deben ser más amplias.

Hoy día, en el mundo globalizado, ¿cómo no nos va a interesar lo que le pasa a otros seres humanos, así vivan al otro lado del globo? ¿Cómo no nos va a preocupar que estemos acabando con el planeta, con nuestro futuro? ¿Cómo no vamos a luchar contra eso, para instaurar un sistema que sí creemos justo? Nos concierne a todos y hay que ser consecuentes.

Yelitza Colmenares (YC): ¿Qué importancia le ve usted a la participación de la mujer en la lucha guerrillera y qué papel juega en el cumplimiento de sus objetivos políticos?

Alexandra (A): Las FARC nos llamamos oficialmente FARC-EP, la sigla EP quiere decir Ejército del Pueblo. Esa “EP” no es cualquier capricho, sino que implica un enorme compromiso. El compromiso de defender, siempre y donde sea, los intereses de nuestro pueblo. Ese pueblo consiste en más de un 50% de mujeres, por lo tanto, en las FARC-EP, que somos su ejército, también debe haber una representación femenina, para que la mujer colombiana se pueda identificar con nuestra lucha. Hay cada vez más mujeres en las FARC; en este momento estimo que somos alrededor del 35% de la fuerza, y la participación de nosotras es un termómetro para medir el nivel de conciencia revolucionaria del pueblo colombiano.

Yelitza Colmenares (YC): ¿Cómo entienden ustedes desde su perspectiva la igualdad de género en una sociedad con conflictos de clase que han conducido al alzamiento armado?

Alexandra (A):En Colombia (y en toda la región) existe mucho machismo; la mujer ciertamente es un sector marginado; por lo tanto, hay que luchar en contra de la opresión de la mujer, como parte de la lucha de clases. Eso implica que no es una lucha aparte, la igualdad de género es una reivindicación revolucionaria, que la llevan a cabo los hombres y las mujeres proletarias, entre todas y todos. Pero que implica, además, una lucha al interior de la guerrilla e incluso dentro de nosotros mismos, lo que el comandante Jorge Briceño llamaba “autorevolucionarnos”.

Tanto hombres como mujeres tenemos que despojarnos de muchos prejuicios y valores preestablecidos por la sociedad capitalista en cuanto al papel de la mujer. Sería una gran mentira decir que eso es una tarea fácil, o que en las FARC-EP logramos la igualdad de género. No. Son procesos muy lentos; una cosa es que en las FARC-EP la mujer sea libre, como dicen nuestros documentos; otra cosa es cómo las guerrilleras practiquemos esa libertad.

De ahí la importancia de revolucionar nuestras cabezas. En teoría los guerrilleros están de acuerdo que la mujer tiene derecho a ser comandante; en la práctica muchas veces les toca tragar saliva cuando una mujer les imparte una orden. Eso es completamente natural y entendible, por eso insisto: es un proceso que puede demorarse generaciones enteras.

Yelitza Colmenares (YC): ¿Distintos medios de comunicación han dicho que las mujeres guerrilleras son esclavas de los comandantes, que les dan usos denigrantes, usted que nos dice al respecto?

Alexandra (A): Es importante analizar qué tipos de medios transmiten semejantes afirmaciones tan fuertes, por qué lo hacen y qué fuentes utilizan. En primer lugar, no olvidemos que en Colombia los medios más influyentes están en poder de la clase dominante, y que esa clase tiene un interés primordial: la defensa de su poder, de sus privilegios.

Nosotros somos una amenaza a ese poder, por lo tanto, tratan de aplastarnos utilizando todas las formas de lucha, y una de ellas es la lucha ideológica, a través de campañas de propaganda por ejemplo. En segundo lugar, vemos que en la inmensa mayoría de los casos utilizan desertoras, trabajadas por el ejército además, para dar testimonios falsos.

Hay una diferencia muy grande entre decir que en la guerrilla hay manifestaciones de machismo, que pueden haber comandantes o guerrilleros que en su proceso de formación aún no hayan alcanzado un nivel tal de formación que les permita entender mejor el papel de la mujer dentro de las filas, a decir que somos esclavas o que nos denigran. Sinceramente pienso que el trato a la mujer en la sociedad colombiana es muchas veces peor que en la guerrilla, ya que en la guerrilla la mujer no depende económicamente de su compañero, sino de la organización. Eso marca una diferencia muy grande.

Además, la juridicidad de las FARC es favorable para la mujer, la violación sexual es un delito y puede implicar consejo de guerra y hasta la pena máxima. Es decir, lo único que yo tengo que hacer como guerrillera cuando siento que me están vulnerando mis derechos, es pasar al frente en la formación por la tarde, que se hace cada 24 horas, y por ejemplo decir: Juanito anoche me pegó, y ahí la dirección toma medidas disciplinarias al respecto.

O, si quiero que el hecho sea analizado más detenidamente, lo informo en la reunión de mi célula política, que se hace cada 15 días, para que la gente opine, critique a Juanito y tome la decisión conjunta, como célula, de sancionarlo políticamente, con una autocrítica por ejemplo, algo constructivo.

Yelitza Colmenares (YC): ¿Alexandra, siente que su gestión en los diálogos de paz como vocera de las FARC es aprobada en Colombia y en su país?

Alexandra (A): Tanto en Holanda como en Colombia hay una diversidad de opiniones al respecto. He recibido mensajes, postales desde todas partes del mundo de personas quienes aprueban lo que hago y me desean fuerza, sabiduría. Pero basta no más entrar en el internet para saber que mucha gente desaprueba fuertemente mi presencia en la guerrilla y acá en La Habana.

Todo tiene que ver con la conciencia de clase de esas personas y la medida en que se han dejado influir de las ideas contrarias a la lucha de los pueblos del mundo. Yo no vivo de las opiniones de los demás, simplemente trato de esforzarme al máximo para que en Colombia se puedan dar las transformaciones estructurales y las garantías que –luego de tantos años- puedan traer la paz a la gente del común.

Yelitza Colmenares (YC): ¿Confía usted que habrán acuerdos de paz?

Alexandra (A): Para mí sería imposible trabajar diariamente en esto sin creer en el triunfo de la paz con justicia social. Desde que nació las FARC, esa paz con justicia social ha sido una bandera, una profunda convicción y siempre hemos luchado por ella. Así que estos diálogos son sencillamente una continuación de nuestra política de siempre.

Además, confío en la gente de Colombia, que está reclamando la paz; confío que a través de la movilización y el clamor nacional puedan hacer que el gobierno escuche y entienda que para lograr la paz tiene que mostrar disposición para hacer las transformaciones que necesita Colombia, que en este momento pareciera que no fuera de este siglo, con una desigualdad, una organización casi feudal del campo y una persecución política que producen vergüenza en pleno siglo XXI, imposible que ellos no la sientan un poquito también.

Yelitza Colmenares (YC): ¿Cuál es su mensaje a la juventud colombiana y a quienes acompañan los diálogos de paz?

Alexandra (A): Todos soñamos con el país que queremos, y los seres humanos necesitamos tiempo y espacio para construirlos, pensarlos. Pero al mismo tiempo hay que aterrizar, poner los dos pies sobre la tierra y hacer propuestas concretas, pasar a la acción, para poder realizar esos sueños. Mi llamado es a la acción, al compromiso con este proceso de paz. Necesitamos blindarlo contra cualquier coyuntura política; la paz es un derecho fundamental y debe ser una convicción de todos, no puede nunca convertirse en una táctica política.

Ese blindaje tiene que ser construido por la gente, mediante la movilización popular. Hay que exigir la participación de todo el pueblo, el cese de fuego bilateral, la permanencia en la mesa de las dos partes, el inalienable derecho a la paz.

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