Que quede claro: es un triunfo de la voluntad popular, no de los periodistas y mucho menos de los politiqueros y oportunistas que hoy quieren lucir como defensores de la voluntad popular.

Agua-11

Víctor Chaves Rodríguez

El pueblo le ganó la primera batalla a los políticos y oportunistas que pretenden vender y dejar en manos privadas el agua de los pastusos.

La noticia sobre el aplazamiento del proceso privatizador del ente encargado de llevar el agua potable hasta las casas, oficinas y empresas de todos en esta ciudad, Empopasto, se regó como pólvora en la noche del martes. Muchos celebraron el acontecimiento como si se tratara de un gol del Deportivo Pasto inclusive sin entender de qué se trataba el anuncio.

El alcalde saliente Harold Guerrero, decidió notificar sobre el aplazamiento de las negociaciones para ubicar a un operador especializado que sea además poseedor de una gran porción de la torta accionaria de la empresa, a través de una carta dirigida al Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado, quien le había solicitado precisamente que se postergue este proceso.

Sin que se expliquen razones o argumentos, el mandatario no atendió el requerimiento que le hizo el pueblo, que se expresó mediante una votación masiva en favor de Pedro Vicente Obando, quien fue el candidato que se apersonó de la defensa de Empopasto, que humilló hasta la saciedad al aspirante que se esperaba continuara con la privatización de la entidad manejadora de las aguas en la capital nariñense, Gustavo Núñez.

Tampoco la respondió a Obando cuando siendo ya el alcalde elegido para administrar la ciudad en los próximos cuatro años, le insistió para que atendiera el clamor de la gente. Lo mismo hizo con el gobernador de Nariño, Raúl, Delgado, los concejales entrantes y alientes que le expresaron sus sentimientos adversos frente a la determinación de poner en venta una porción del manejo del vital líquido. Tampoco tuvieron éxito los llamados de los congresistas Myriam Paredes y Eduardo Enríquez para que se detuviera esta operación que movería inicialmente unos 3 mil millones de pesos en comisiones y prebendas, según trascendió en las propias oficinas de Empopasto.

Solo cuando el llamado de atención vino desde Bogotá entonces Guerrero decidió hacer caso y parar el procedimiento que conllevaría a la privatización de Empopasto.

Como era de esperarse, en la misma noche del martes y en el amanecer del miércoles, los medios de comunicación y algunos periodistas en especial comenzaron a sacar pecho y a declararse como artífices de esta victoria. Los opositores politiqueros del mandatario, incluyendo a los medios de comunicación que son propiedad de uno de los enemigos más acérrimos del Alcalde en este momento, lanzaron gritos de victoria y se auto declararon defensores de las instituciones y de la voluntad de la gente.

Otros periodistas le enviaron besos, abrazos y muchos agradecimientos a los senadores Paredes y Enríquez, a sabiendas de que ellos lo único que pretenden es defender es un escenario para ubicar sus cuotas burocráticas y aprovechar otras “bondades” de la entidad.

Tras todo esto deben quedar varias cosas en claro:

—Se ganó una batalla, no la guerra contra los oportunistas y globalizadores que seguirán buscando la manera de quedarse con el agua de la región sin tener que pagar por ello.
—La victoria es absolutamente popular, no de algunas figurillas que hoy quieren posar como redentores y defensores de lo que le pertenece al pueblo pastuso.
—El alcalde entrante Pedro Vicente Obando tendrá que resolver más pronto que temprano el tema de la modernización de Empopasto y tendrá que medir con absoluta transparencia hasta dónde podrá comprometer a las fuentes hídricas para garantizar que el agua llegue a todos los pastusos.
—La comunidad y el movimiento que surgió para defender el agua deben permanecer atentos y vigilantes a lo que suceda de aquí en adelante, pues como ya se advirtió no será el último intento que se haga para quedarse con el recuso natural, que hoy es peleado en el mundo entero.

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