Trabajadores de la seguridad reconocen que su organización sindical aún no tiene la fuerza para no permitir los abusos, pero esta crece y se fortalece

El día para un escolta inicia muy temprano pero no sabe a qué horas termina. No recibe pago por horas extras ni dominicales.
El día para un escolta inicia muy temprano pero no sabe a qué horas termina. No recibe pago por horas extras ni dominicales.

Redacción laboral

Dicen que por cada trabajador la Unidad Nacional de Protección, UNP, paga hasta cinco millones de pesos, pero la temporal solo nos paga dos millones 300 y se queda con el resto”, explica un escolta contratado a través de una unión temporal que hace intermediación con el Ministerio del Interior.

El problema inició cuando algunas empresas privadas de seguridad se aliaron para licitar ante la UNP la prestación de servicios de seguridad especial que Mininterior brinda a defensores de derechos humanos, partidos políticos y centrales obreras como la Central Unitaria de Trabajadores, CUT.

En protección trabajan para la UNP alrededor de 1.800 personas, pero en el Sindicato de Profesionales de la Seguridad, Sinproseg, hay afiliados que no trabajan para el Estado. Alrededor de un 40 por ciento del total está sindicalizado. La organización agremia a trabajadores de la protección contratados por la UNP, adscrita al Ministerio del Interior, pero también a celadores y otros de la seguridad que trabajan con empresas privadas.

Su queja es que a través de la unión temporal el Estado terceriza los esquemas de seguridad, dejando espacio para la corrupción y evadiendo su responsabilidad en la contratación directa. Un escolta comenta que empresas como Prosegur están investigadas porque facturaban dos escoltas y carro para un personaje que solo tenía uno y a pie.

También se quejan de la manera como les pagan, puesto que ganan dos millones 300 mil pesos por mes pero les aparece como salario solo un millón 200 mil, el resto lo hacen pasar como bonificaciones, transporte o subsidios. De esta manera las empresas disminuyen la carga prestacional.

En cuanto a estabilidad comentan que a muchos protegidos de un momento a otro la UNP les quita el esquema y dejan a los escoltas sin trabajo. Sus horarios laborales no existen ya que inician labores muy temprano y no saben a qué horas terminan; no tienen horas extras ni nocturnas. Los viáticos son solo por 15 días: “Lo que nos afecta en casos de políticos que por ejemplo están en campaña o por razones de su labor viajan por largos periodos”, expone uno de ellos.

Listas con compromiso

Los anteriores y muchos otros problemas generaron que estos trabajadores decidieran organizarse y el 12 de abril pasado crearon la subdirectiva Bogotá de Sinproseg, que ya se prepara para la negociación de un petitorio que presentará a las empresas privadas. Tratarán los problemas más acuciantes como la intermediación que hace la unión temporal, el paso de algunos de ellos a la planta de la UNP, además, revisar las formas de contratación, estabilidad, salarios y prestaciones. Actualmente se adelantan negociaciones entre la UNP y profesionales de seguridad en otro sindicato, que laboran directamente para esa entidad.

Los próximos 26 y 27 de abril son las elecciones para la dirección nacional del sindicato y para los delegados al congreso nacional de la organización. Para la dirección se presenta la plancha número 7 encabezada por John Monsalve y compuesta por otros trabajadores comprometidos con la búsqueda de condiciones laborales dignas. Y para el congreso algunos de los dirigentes participan con la lista 33 por Bogotá, encabezada por Juan Carlos Conde; por Bucaramanga las listas encabezadas por Juan de Dios Solano, número 22 y la 28 con Joel Enrique Almenares; y por el Tolima la lista 35 encabezada por Juan Carlos Prieto.