Embarazo en adolescentes: Una secreta vergüenza

0

Las cifras de embarazo entre adolescentes se incrementan en Colombia, asociado a problemas culturales y de marginalidad. La violencia sexual y la originada en el conflicto armado, empeoran el panorama

Embarazo

Alberto Acevedo

Hace pocos días, la oficina de las Naciones Unidas en Bogotá, advirtió al gobierno que cerca del 20 por ciento de las mujeres embarazadas en Colombia, están en el rango de 15 a 19 años de edad. Lo que sitúa al país como uno de los tres de América Latina con mayores índices de embarazo adolescente, junto a Venezuela y Ecuador.

Seguramente, la intención de la ONU era llamar la atención de las autoridades nacionales para que anunciaran planes de salud pública lo suficientemente audaces que permitieran enfrentar el problema, mediante campañas en escuelas y universidades, barrios populares, hospitales, lugares de trabajo y de residencia, especialmente en los sectores más vulnerables.

Y aunque alguna persona desprevenida pudiera decir, que por lo reciente del anuncio, el gobierno no ha tenido oportunidad de diseñar una respuesta adecuada. La verdad es que el problema no es nuevo, hay entidades públicas y privadas que han realizado diagnósticos muy serios al respecto, y al menos en la última década el problema viene en aumento. Así lo certifican estudios de Profamilia y de organismos médicos.

Pero como suele suceder frente a este tipo de problemas sociales, el gobierno no destina las partidas presupuestales necesarias, las campañas de prevención que debieran adelantarse son timoratas, y las iniciativas y los recursos en la generalidad de las veces, se esfuman en la maraña burocrática.

Sólo que, en el caso del embarazo adolescente, la tolerancia del problema y el incremento de cifras, acarrea graves y preocupantes consecuencias sociales. Para no ir muy lejos, el pasado 28 de septiembre concluyó una denominada “semana de prevención”, que apenas sí ocupó la atención de periódicos regionales y prácticamente ninguna en los grandes medios de comunicación capitalinos.

Índice en crecimiento

Pero los registros estadísticos permanecen como un dramático “yo acuso”, frente a la indolencia de los organismos oficiales. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, en promedio en Colombia, una de cada cinco adolescentes, entre 15 y 19 años de edad, está embarazada de su primer hijo o ya ha sido madre.

En Risaralda, uno de cada cuatro niños que nacen tiene una madre menor de edad. El porcentaje es mayor en municipios como Balboa, Pueblo Rico, Marsella y La Virginia. En Barranquilla, de cada 100 mujeres entre 15 y 19 años de edad, 19.3 por ciento está en embarazo.

En 2011, asegura el DANE, el 22.6 por ciento de los nacimientos registrados, correspondieron a madres de 15 a 19 años de edad. El 66 por ciento de los embarazos de este rango, no son planeados. Y aunque entidades como la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer aseguran que hay un descenso en el registro oficial, otra cosa dicen los organismos especializados.

Un estudio de Profamilia indica que en 1990, este fenómeno afectaba al 13 por ciento de las niñas, y ya para el 2005 el porcentaje era del 19.5 por ciento. Este flagelo, afecta a todos los estratos sociales, dice la entidad.

El peso de la pobreza

Justo es reconocer que este problema es universal, aunque lo padecen de manera más dramática los países pobres y en vías de desarrollo. Según Save The Children, cada año nacen en el mundo 13 millones de niños de mujeres menores de 20 años, de los cuales, el 90 por ciento, en países en desarrollo.

Para el director ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, Babatunde Osotimehin, “el embarazo adolescente continúa siendo uno de los desafíos más importantes en materia de derechos y de salud sexual y reproductiva” en el caso de América Latina.

Es causa y consecuencia de grandes desigualdades sociales, económicas y de género, además de inequidad, dice el funcionario, quien además precisó que “la persistente desigualdad de género y el alto número de embarazos adolescentes en la región, son los mayores problemas que encaran América Latina y el Caribe en temas de población”.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha dicho que las embarazadas adolescentes deben enfrentarse a una mayor desprotección social, mayores preocupaciones sobre su salud y su situación socioeconómica, especialmente las menores de 15 años y las adolescentes en países con escasa atención médica.

Una cuestión normal

Otros organismos como el Guttmacher Institute, anotan que en el fenómeno materia de estudio intervienen aspectos culturales, como la aceptación de que tener prácticas sexuales a los 20 años, es un hábito normal en el mundo. Pero introduce otra faceta del problema: el de la violencia sexual. Dice este organismo especializado, que entre el 11 y el 20 por ciento de los embarazos adolescentes son producto de violaciones. Un 60 por ciento de las madres adolescentes, tuvieron experiencias sexuales no deseadas. Hasta el 60 por ciento de las madres que dieron a luz en su adolescencia, sufrieron abusos sexuales siendo niñas.

Nombra el estudio diversas modalidades de agresión sexual: violencia doméstica; violencia durante el noviazgo; violencia en el lugar de trabajo (acoso sexual del jefe), y finalmente factores socio económicos (la pobreza se asocia a altas tasas de embarazo adolescente).

A estos factores, absolutamente válidos en Colombia, habría que agregar, en nuestra escabrosa realidad social, el fenómeno de la violencia sexual por razones del conflicto armado.

Dura realidad

Investigaciones recientes de la Fiscalía indican que apenas ahora (septiembre), ocho años después de la ‘desmovilización’ paramilitar, comienzan a documentarse los delitos sexuales de la cúpula de las autodefensas. Los jefes paramilitares deberán responder por 624 crímenes sexuales, y los peritos forenses tienen pistas de otros 540 casos más.

Al menos 13 de los grandes capos paramilitares deberán responder por estos delitos y la lista sigue creciendo. Por ahora se sabe que Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, fue el que más abusos sexuales cometió. Sigue en la lista Hernán Giraldo, alias ‘El viejo’, a quien se le imputan no menos de 50 crímenes sexuales. Los departamentos de Antioquia y Magdalena, se colocan en la cima de estos delitos, de acuerdo al curso de las investigaciones penales.

El problema, nacional y global, es pues complejo más aún en nuestra realidad doméstica. Hay países donde los adolescentes representan entre el 20 y el 25 por ciento de la población. Esto muestra las dimensiones del asunto. En 1980, dice la ONU, había 856 millones de adolescentes en el planeta. Para el 2000, la cifra era de mil cien millones. Esto nos puede indicar la magnitud de las soluciones que deberían esperarse.