El Bagre (Antioquia): Viaje al fondo de la mina

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Trabajador desciende desde el primer al segundo túnel adonde no llega el vagón. Foto J.C.H.

La producción de oro no solo ha dejado altas ganancias sino problemas sociales y ambientales que aunque se intenten mitigar nunca se solucionan. La ausencia del Estado propicia la contaminación, provoca cambios culturales y afectaciones a pequeñas economías campesinas

Juan Carlos Hurtado F.
@aurelianolatino

Para bajar al socavón, los particulares deben firmar un documento donde dan fe de no sufrir ciertas enfermedades, claustrofobia, miedo a la oscuridad o miedo a las alturas. Tener la indumentaria adecuada que consta de botas de caucho punta de acero, overol, guantes, casco y lámpara. Luego se descienden unos 150 metros en un pequeño vagón para personas que se desliza colgado de un riel y se continúa el recorrido a pie por un amplio túnel horizontal donde paulatinamente se empiezan a encontrar obreros en diversas actividades: reparación y mantenimiento de equipos, adecuación y fabricación de nuevos rieles para el transporte de roca, taladro de rocas y vetas, fabricación de escaleras, y construcción de nuevos túneles en busca del preciado metal.

En esta sociedad, Operadora Minera, perteneciente a Mineros S.A., son más de 750 trabajadores con salarios promedio de 900 mil pesos mensuales, de los cuales 540 están sindicalizados. Es casi imposible hablar con tranquilidad con uno de ellos pues los visitantes siempre están acompañados de un ingeniero que explica al detalle el trabajo, sin dejar de hacer énfasis en el progreso que la empresa le ha traído a la región.

Acostumbrados a exigentes labores físicas, con poco oxígeno y altas temperaturas, los obreros usan taladros y picas para romper la roca en busca de la veta, siguiendo las guías que dejan los ingenieros, y extraer el material que será triturado. Vagones llenos de este son subidos al exterior para iniciar un proceso de trituración, cianuración y pulverización.

A la salida de la mina -luego de la jornada laboral- los trabajadores que han estado encuevados pasan por un estricto control con detector de metales, a cargo de una empresa de vigilancia contratada por Operadora Minera, encargada de la operación subterránea en el municipio de El Bagre (Antioquia).

El proceso

Según la explicación de la empresa sobre la extracción del mineral, las rocas extraídas de los socavones pasan al área de trituración donde, en una primera etapa, se almacenan para darle la continuidad al circuito en un silo de gruesos. Luego pasa a tres trituradoras diferentes de acuerdo con los tamaños, con siete bandas para el transporte y dos zarandas que clasifican el mineral y dejan una granulometría aproximadamente de cinco milímetros.

En la primera etapa o de trituración se garantiza granulometría para entregar el material a un molino que lo arroja más fino y que pueda pasar a la etapa de concentración por flotación, donde se agregan reactivos que vuelven hidrofóbico al material de interés. Para esto se usan químicos como MX, A404, A65, xantato y sulfato de cobre. Luego se pasa a la etapa de cianuración para disolver el oro y la plata, y obtener una solución rica.

El mineral desechado sale a una relavera. “Hay una etapa que no tiene cianuración, tiene reactivos de flotación que en su mayoría son orgánicos, entonces no hay problema, y la pulpa que tiene cianuro entra a un circuito que se llama filtrado de toxificación. Esa pulpa se filtra porque el cianuro no está en el sólido sino en el líquido, entonces trato de sacarle la mayor cantidad de líquido.

“Lo importante es que lo que tenía cianuro es filtrado, de tal forma que sea mínima la cantidad que le queda, y eso lo destoxifico con peróxido. En unos agitadores realizo la cianuración que son 42 horas más o menos, son seis tanques donde la pulpa entra y sale. Todo el esfuerzo fue para obtener un tanque lleno de solución rica; pasa a un proceso que se llama Merrill Crowe, en donde clarifico la solución, saco el oxígeno y agregó zinc en polvo. Entonces, el oro que estaba con el cianuro desplaza al cianuro, quedando el oro libre. Con el precipitado, que es como un ceniza, se genera el proceso de fundición”, explica una ingeniera de la planta.

Mineros S.A. desarrolla un proceso de recuperación ambiental que le ha permitido reconocimientos en los ámbitos nacional e internacional como el Premio Colombiano a la Calidad de la Gestión 2012 de la Presidencia de la República; el Premio a la Transparencia Empresarial 2012 de la Alcaldía de Medellín, Gobernación de Antioquia; el Premio Mejores Prácticas Ambientales 2102 de la Cámara de Comercio Colombiano Británica y el Premio a la Minería Responsable Gobernación de Antioquia 2011; entre otros.

Carlos Alberto Cardona, jefe del Departamento de Recuperación Ambiental de Mineros S.A., explica la manera como hacen la recuperación de los terrenos intervenidos en la minería de aluvión: “La empresa desarrolla un proceso de perfilamiento que facilita la siembra de especies vegetales, básicamente especies maderables y algunas leguminosas. En las zonas intervenidas hay sembrados de plátano y árboles pequeños. Algunas áreas son habitadas y por la intervención de Mineros S.A. son establecidas parcelas agroforestales.

“Estamos buscando que nuestro proceso de restauración sea lo más integral posible, de tal forma que podamos decir ‘sí es posible hacer una minería bien hecha’ donde se asuma un compromiso, donde sabemos que es prácticamente imposible volver a dejar esta intervención como la encontramos, pero sí dejamos algo que deje de ser un pasivo y se convierta más en un activo”.

Actualmente la empresa tiene cerca de 500 hectáreas en sistemas agroforestales, 36 parcelas, aunque la meta es completar 39 este año con igual número de familias beneficiadas, y entre 2005 y 2013 han reforestado cerca de 1.300 hectáreas con especies nativas e introducidas.

El drama de los pequeños

Mineros S.A. está en la zona hace 40 años. Tiene una historia que data del año 1900 y sus primeros propietarios fueron ingleses; luego norteamericanos y desde 1974 pasó a ser capital solamente de colombianos. Su principal accionista es el Grupo Colpatria y solo hace 10 años se le conoce como Mineros S.A., antes se llamaba Mineros de Antioquia. Es una compañía que en el año 2013 pagó 29 millones de dólares al Estado colombiano por concepto de impuestos sobre la renta y más de 5,5 millones de dólares en impuestos y regalías sobre el oro.

En competencia con esta empresa están los mineros informales, quienes sobre el río Nechí desarrollan sus actividades en busca de sustento. Un pequeño minero que habló con VOZ y quien pidió reserva de su nombre, explicó que la producción de oro en El Bagre siempre ha sido explotada por grandes empresas ya que los pequeños mineros, o artesanales, de antaño o rudimentarios, no han contado con la tecnología ni el conocimiento para aprovecharlo. “Arañan la tierra con rudimentarias y escasas herramientas, sin la técnica ni el conocimiento necesarios para desarrollar una minería mucho más responsable”. Por su forma primitiva de trabajar, la pequeña y mediana minería bota o desperdicia el 60% de la producción.

Sobre la responsabilidad de Mineros S.A. con el medio ambiente y la recuperación de tierras reconoce que se ha dado solo desde los últimos años. Y anota que el caudal de los ríos ha sido dañado por sus grandes dragas de succión.

Sobre la responsabilidad de los mineros artesanales en los daños al medio ambiente, reconoce que por ser un material liviano el minero necesitaba cantidades exorbitantes de mercurio, pero que al ser la producción de la empresa en El Bagre y Zaragoza de aproximadamente 500 kilos al mes -que supera la de los pequeños mineros- también son mayores los daños ambientales que esta ha ocasionado.

“Hay un historial fílmico de algunos periodistas en La Mojana sucreña, donde ha habido metamorfosis en los animales, niños con problemas en los dedos, en los ojos, producto de la contaminación con el mercurio, que viene de años atrás, porque los habitantes de estas regiones del país se alimentan con los peces que hay en los yacimientos o ciénagas de los ríos Nechí y Cauca. La devastación por parte de un dragón es mucho mayor que la devastación que ocasiona una retroexcavadora o un dragón de minería pequeña; una draga de succión a la de un barequero.

“Además, una retroexcavadora repalea lo que ya fue trabajado -precisamente por haber botado en años pasados ese 40% o 50% de la producción-, pues la gente está volviendo a trabajar la tierra para captar nuevamente los materiales”.

Como en la mayoría de poblaciones del país donde sus habitantes sobreviven con esta actividad económica, el Estado no ha establecido parámetros para que en conjunto con los pobladores se establezcan planes y programas de contingencia para el desarrollo de una minería responsable.

“Nos toca mirar por qué no se ha hecho la misma reforestación desde los años 90, por qué se está haciendo hasta ahora. Yo digo, si ellos proyectan la empresa hasta el 2050, por qué no proyectan programas de reforestación de la misma manera. El daño causado hasta ahora es mucho mayor, no hubo un plan alternativo en el que pudiéramos decir tenemos industria gracias a Mineros S.A. en piscicultura, en yuca, en plátano, cacao, maíz, sorgo, arroz y no tuviéramos tantos lunares de tierras degradadas. No hay otra manera de sobrevivir, no existe un plan B”.

El pequeño minero consultado también reconoce que toda la minería contamina:

“Es innegable que el mercurio que la gente utiliza, que lo quema de manera irresponsable, se evapora y mantiene en el ambiente. Aparte de eso la contaminación de lo sólido en las quebradas producto del lavado. El gobierno debe centrar su objetivo a largo plazo comenzando por los alumnos de preescolar, primaria y bachillerato; aquí los jóvenes salen del colegio y tienen tres alternativas: una es que cogen la pala y la pica para ser minero o cogen un cigarrillo y lo convierten en un tabaco de marihuana, y el otro camino es la guerrilla. El gobierno debe ser consciente de que en estas poblaciones -donde la producción mensual de oro llega a 500 kilos- el consumo de cerveza llega a 30 mil cajas y crece el de droga.

“La solución es con planes alternativos, creando conciencia en la gente que le permita visualizar un futuro mejor. Hay mucha ignorancia por todas partes y así no se puede, porque en este municipio tenemos 80 años de retraso pero se manejan 40 millones de dólares al mes por la producción del oro en el municipio y sus alrededores”.

Otra de las preocupaciones de algunos pobladores es lo que denominan “la segunda etapa de la bonanza del oro” en El Bagre y Zaragoza. Se refieren a la minería de veta o en socavón, ya que advierten la falta de preparación de las comunidades en todos los ámbitos: “No tenemos la educación ni la tecnología para eso y esto se podría convertir en un Remedios o Segovia, donde se encuevan 200 o 300 personas a socavar la tierra a 400 o 500 metros de profundidad para luego salir a gastarse el dinero en licor y prostitutas, y al otro día volver al hueco…”.