Crónicas…

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Prólogo del más reciente libro de Carlos Lozano

El más reciente libro del periodista y director de VOZ Carlos Lozano Guillén, es un repaso de su visión de un país que carga consigo medio siglo de guerra y que está viviendo los primeros rayos de un amanecer en paz y con la esperanza de transitar a una democracia. El próximo 20 de abril en el marco de la feria del libro de Bogotá, se lanzará el libro de Lozano Guillén. Debido a la situación de salud que va superando paulatinamente, el autor no podrá asistir al lanzamiento, pero allí estará el Secretario General del Partido Comunista Colombiano, Jaime Caycedo y el periodista y coordinador de la agencia Prensa Rural, René Ayala, comentando apartes de Crónicas del conflicto y exponiendo la importancia del texto para los tiempos que vive Colombia. El semanario VOZ, publica el prólogo escrito por el poeta José Luis Díaz-Granados:

“Lozano Guillén hace un pormenorizado recuento del conflicto desde el momento mismo de la fundación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), luego del bombardeo a Marquetalia ordenado por el presidente Guillermo León Valencia, obedeciendo a un macabro plan concebido desde el gobierno de Washington contra “la amenaza comunista” en América Latina.

El cronista se expande con conocimiento preciso de la historia nacional, en la situación política y social del país durante los siglos XX y XXI, donde la burguesía dominante, con el apoyo del Departamento de Estado y el Pentágono, de los dueños de la riqueza criolla y de las jerarquías católicas locales, se valió de todos los medios represores del poder para abatir los justos reclamos de los menos favorecidos, las luchas sindicales y los levantamientos campesinos.

Tradicionalmente, los distintos gobiernos atacaron de manera brutal, primero, a los “liberales, masones y radicales” y de manera inmediata en el tiempo, a “los comunistas ateos, enemigos de Dios y de la patria”. De este modo, las oligarquías de Colombia y de América Latina, dieron su total apoyo, durante décadas no solamente a las más sangrientas dictaduras militares, sino a dictaduras civiles hábilmente disfrazadas de democracias.

Lozano ahonda en detalle en acontecimientos históricos como la Masacre de las Bananeras en 1928 y el asesinato del estudiante Gonzalo Bravo Pérez al año siguiente, bajo el gobierno conservador de Abadía Méndez. También ahonda en los orígenes de la insurgencia, en el por qué, a finales de la década del 40 y comienzos del 50, se conformaron agrupaciones de campesinos liberales y comunistas, en su mayoría, en el Sur del Tolima, en el Meta y en los llamados “territorios nacionales”, que enfrentaron los embates de la atroz policía goda, más conocida como “los chulavitas”, lo mismo que a “los pájaros”, esos tristemente célebres agentes camuflados de los gobiernos conservadores de Ospina Pérez, Laureano Gómez, Urdaneta Arbeláez y Rojas Pinilla.

Con la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Bogotá —el “ministerio de colonias”, como la bautizó el Che Guevara—, coincidente con el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, se impone en la torcida imaginación de las clases dominantes, la enfermedad mental del anticomunismo, heredera de la persecución a los liberales y radicales, lo que dio como resultado inmediato el magnicidio de Gaitán. Posteriormente, con la llegada al poder del general Gustavo Rojas Pinilla, se recrudece la persecución con la ilegalización del Partido Comunista, la clausura de los periódicos de oposición, el asesinato de universitarios el 8 y 9 de junio (a manos de soldados que acababan de regresar de Corea), la masacre de la Plaza de Toros de Santamaría, la tragedia de Cali en 1956 y la muerte de los estudiantes en los días finales de la dictadura militar.

Lozano repasa con abundancia de argumentos y conocimientos la sombría década del 50, la caída de Rojas y la instauración del Frente Nacional, fruto de un pacto entre las clases dominantes, tanto liberales como conservadoras, gracias a sus comunes intereses, para impedir que la izquierda creciente pudiera tener acceso en forma legal al poder en Colombia.

Dedica también capítulos en los que analiza de manera minuciosa y a la vez con asombrosa capacidad de síntesis la travesía y resistencia de las FARC-EP, en medio de la persecución por parte de los sucesivos gobiernos, desde Valencia hasta Santos, pasando por el de Turbay con su Estatuto de Seguridad, la guerra sucia, la primera frustración de los diálogos de paz bajo la presidencia de Belisario Betancur, el genocidio de la Unión Patriótica, los fracasos de la Operación Centauro (administración Barco Vargas), la política de guerra integral (gobierno de César Gaviria), el fantasma del “Ocho mil” contra la paz (gobierno de Samper Pizano), los infortunados diálogos de El Caguán (presidencia de Andrés Pastrana) y el fracaso de Uribe Vélez, quien había prometido derrotar a las FARC.

También, Lozano Guillén analiza someramente los diálogos de La Habana, con sus tropiezos y dificultades, pero también con sus indiscutibles logros, acuerdos y compromisos, como apertura de una era de paz, reconciliación y esperanzas. En los capítulos finales, el autor ahonda en semblanzas y comentarios muy certeros y reveladores sobre algunas de las personalidades protagónicas de esta última fase del conflicto y sus aportes al diálogo y a la paz en Colombia —Manuel Marulanda Vélez, Hugo Chávez Frías, Gilberto Vieira, Manuel Cepeda Vargas, Gabriel García Márquez, John Lee Anderson y su libro sobre el Che, Jaime Pardo Leal y el exministro y dirigente conservador Augusto Ramírez Ocampo—, lo mismo que a acontecimientos que marcaron momentos complejos como la Operación Fénix contra Raúl Reyes con la incursión ilegal de tropas del gobierno colombiano en territorio ecuatoriano.

Este libro, muestra de todas las formas de represión para con millares de luchadores populares, campesinos y rebeldes con causa, al mismo tiempo constituye una contribución fundamental para el esclarecimiento de innumerables crímenes políticos que navegan invisibles en el limbo de la impunidad.

Desde luego, que a medida que se van consolidando los acuerdos de La Habana, en medio de un tumultuoso sendero sembrado de trampas puestas por los enemigos de la reconciliación, las parciales evidencias históricas han de desembocar en una sola verdad inequívoca. Por ello, la contribución a la claridad histórica realizada por Carlos Lozano es de una magnitud incalculable.

Hombre formado en el humanismo clásico del derecho, inteligencia esclarecida en el campo de las ciencias políticas, periodista certero y honesto que en cincuenta años de ejercicio permanente ha sabido denunciar sin renuencias y con valor civil, las atrocidades cometidas por los enemigos del pueblo, así como no ha escatimado jamás el sentido orientador de la temática social que está tratando, Carlos A. Lozano Guillén, en este libro titulado de manera precisa Crónicas del conflicto. ¡Las FARC cumplieron, adiós a las armas!, no sólo hace gala de su incomparable estilo periodístico ágil, sencillo y directo, sino de su conocimiento minucioso de la historia colombiana con un hondo sentido de la responsabilidad histórica y política ante las generaciones venideras”.

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