Crítica e impulso socialista en Cuba

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Análisis: la Asamblea Nacional debatió durante dos días la marcha de la aplicación de los Lineamentos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución que rigen la actualización del modelo económico en Cuba. Se anunciaron medidas de gran impacto y definieron los objetivos centrales a resolver el próximo año: unificación monetaria, inicio de los “experimentos empresariales”, lucha contra la corrupción y la indisciplina.

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La Revolución Cubana vive un momento crucial tras más de 54 años de vigencia. No es el primero ni el más dramático, luego de que la caída de la Unión Soviética pusiera a la isla bajo el durísimo “período especial”; pero sí uno de importantes y decisivas definiciones. Raúl Castro, máxima autoridad de Cuba, lo expuso sin rodeos al clausurar la primera sesión ordinaria de la actual Asamblea Nacional, con nuevos miembros desde el 24 de febrero: está en juego “la preservación y el desarrollo del socialismo en Cuba”.

La implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados por el 6° Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en abril de 2011, “constituye la principal tarea de todos, por cuanto de su éxito dependerá la preservación y el desarrollo del socialismo en Cuba, un socialismo próspero y sostenible, que a la vez que ratifica la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, reconoce el papel de otras formas de gestión no estatales; reafirma la planificación como instrumento indispensable en la dirección de la economía, sin negar la existencia del mercado”, resumió el presidente cubano sobre la importancia y el carácter del proceso de actualización económica puesto en marcha en la isla.

Castro afirmó que ya se observan los primeros resultados alentadores de los nuevos planes. Pero alertó también que “falta un largo y complejo camino para actualizar nuestro modelo económico y social asegurando el apoyo mayoritario de la población a este proceso”, que se opone por naturaleza a las políticas de ajuste capitalista que hoy se expanden en Europa como respuesta a la crisis económica.

El estado de la aplicación de los nuevos lineamientos fue debatido el 6 y 7 de julio en el período de sesiones de la Asamblea Nacional. Días antes había sido también el tema central de la reunión del Consejo de Ministros del 28 de junio, que encabezó el propio Raúl Castro. En ambas ocasiones tuvieron preponderancia los detallados y críticos informes presentados a modo de balance sobre la marcha de la economía en 2012 y en el primer semestre de este año, así como los planes para 2014, que estuvieron a cargo del vicepresidente Marino Murillo.

También se anunciaron medidas de fuerte impacto y se apuntaron los objetivos centrales a resolver: la pronta disolución de la dualidad monetaria (el peso cubano y el peso convertible o CUC, de valor similar al dólar, que ingresa principalmente a través del turismo); el comienzo de los “experimentos empresariales” el año próximo; la lucha contra la corrupción, la indisciplina y el deterioro de valores morales y cívicos; y la sanción de una Ley de Navegación Marítima, Fluvial y Lacustre, entre otros.

Durante las sesiones Raúl Castro calificó de “vital” la preparación y formación gradual de la población y los cuadros políticos en “la conceptualización teórica del socialismo cubano”. Y les sugirió a los diputados cursar el diplomado de la Escuela Superior de Cuadros para que alcancen una mayor preparación económica y acompañen la implementación de los lineamientos políticos.

La marcha económica

El PIB del país marcó en el primer semestre del año un crecimiento interanual del 2,3% a pesar de los problemas derivados de la crisis económica internacional y los daños ocasionados por el huracán Sandy en octubre último, estimados en siete mil millones de dólares. Un 70% de este crecimiento se explica por el comercio, el transporte y la industria, cuyo aporte al PIB creció en más de cuatro puntos respecto de 2012. Sin embargo, las previsiones para este año bajaron del 3,6% de crecimiento a una cifra que se ubicará entre el 2,5% y el 3%.

Entre los datos positivos se destacan el superávit en la balanza comercial, por el crecimiento de las exportaciones y la disminución de las importaciones; el pago estricto de las deudas contraídas por el país; y un crecimiento del 16% en las inversiones. También resaltaron los niveles de producción de petróleo y gas en relación con el consumo eléctrico registrado (Cuba produce la mitad de la energía que utiliza).

Problemas e incumplimientos se registraron en el transporte, a pesar del crecimiento del sector, principalmente por el deterioro de los ómnibus en La Habana, y también en el ambicioso plan de viviendas proyectado en la capital, cuya meta anual se redujo en 500 unidades.

Para el futuro económico de la isla gran parte de la atención está puesta en los llamados “experimentos empresariales”. Si bien la empresa estatal continuará siendo el eslabón central del socialismo cubano, Murillo aseguró que ya se han comenzado a quitar “todas las trabas al sistema empresarial para que desate sus potencialidades”, con el objetivo de modernizar la economía y alcanzar mayor eficiencia. Inmediatamente aclaró que en Cuba “existe y existirá la propiedad social sobre los medios de producción”, aunque se reconozcan otras formas de gestión, como las empresas mixtas y el trabajo por cuenta propia. “Hay que dejar claro que actualizar no cambia la base ni transforma la propiedad. Se trata de un modelo económico capaz de sustentar las conquistas de la Revolución”, explicó el vicepresidente del Consejo de Ministros y jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los nuevos lineamientos que rigen la política cubana. Y reafirmó que la planificación es el instrumento central de la política económica, que debe ser pensada a largo plazo con el establecimiento de metas a alcanzar.

Murillo hizo un balance de la implementación de los lineamientos durante el pasado semestre y consideró que Cuba está “en una fase de mayor complejidad, en la etapa más difícil de este proceso, la cual exige ser más rigurosos en el control de cada una de las medidas”. Explicó que se encuentra en proceso de evaluación la primera versión de la propuesta de conceptualización del modelo económico y se trabaja tanto en el diseño de políticas macroeconómicas como en el proceso de perfeccionamiento de la separación de funciones estatales y empresariales.

Otro punto que ya está en marcha desde 2010 es la progresiva transferencia de empleados del sector público al privado o a su registro como trabajadores por cuenta propia. Éstos últimos pasaron de ser poco más de 157 mil en septiembre de 2010 a casi 430 mil en mayo de este año. Con el mismo fin el Gobierno fomenta la creación de cooperativas de diverso tipo para “liberar al Estado de actividades productivas y de servicios no fundamentales y concentrarse en el programa de desarrollo a largo plazo”, según explicó Raúl Castro en la Asamblea. También se aprobaron directivas para buscar una mayor autonomía de las empresas estatales en la gestión y la distribución de los resultados.

El anuncio de los planes de unificación monetaria, si bien no está definido cuándo ocurrirá y se reconoce su complejidad, es otra clave en la política económica para los próximos años. “El fenómeno de la dualidad monetaria constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso de la nación”, señaló el presidente cubano. Y comunicó que “han proseguido los estudios para su supresión de forma ordenada e integral, lo cual nos permitirá acometer transformaciones de mayor alcance y profundidad en materia de salarios y pensiones, precios y tarifas, subsidios y tributos”.

Resoluciones

Las sesiones parlamentarias dejaron como resultado una nueva ley de Navegación Marítima, Fluvial y Lacustre, que entrará en vigor, junto a su reglamento, a comienzos de octubre, mientras se busca recuperar, modernizar y reordenar el transporte marítimo y la flota mercante nacional. La legislación regulará el régimen general de navegación en el mar territorial cubano, la zona contigua, la zona económica exclusiva y las aguas interiores, así como todo lo relativo a la marina mercante, la pesca y actividades recreativas. Un objetivo central de la norma es prever y enfrentar el reiterado abandono de buques y embarcaciones en las costas y puertos del país, donde se calcula que hay 250 en esa condición, algunos inclusive sumergidos parcial o totalmente. Días después de su aprobación, Cuba recibió en Shangai el noveno de los 10 buques graneleros contratados a China para la flota mercante.

La Asamblea Nacional también aprobó un llamamiento mundial para redoblar los esfuerzos por la liberación de los cuatro antiterroristas cubanos todavía presos en Estados Unidos, tras el discurso del único liberado hasta ahora, René González.

Al terminar las sesiones quedaron conformadas las diez comisiones permanentes de la Asamblea Nacional encargadas de analizar y proponer ideas al Consejo de Estado y de Ministros encabezado por Raúl Castro. También se delinearon 80 de los llamados grupos parlamentarios de amistad, conformados con órganos legislativos de otros países.

América XXI