Con la lámpara de Diógenes: ¿Quién mató a César García?

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Foto: Greenpeace Switzerland via photopin cc

Rubén Darío Arroyo Osorio

La ambición desmedida de quienes toman el poder político y económico sin miramientos de respeto por sus congéneres es tan antigua como la división de los humanos en clases sociales. En nuestra América Latina y en nuestro país hemos padecido este flagelo desde la invasión de los españoles y portugueses hasta nuestros días por las pretensiones del imperialismo norteamericano y las demás potencias que se disputan el control de las riquezas.

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Cristóbal Colón en 1503 escribía así expresando la intención de su reino y la de él mismo: “Qué cosa maravillosa es el oro, que el señor me guíe en su misericordia para que yo encuentre el oro, quien tiene oro es dueño de cuanto apetece, con él se alcanza el perdón de los pecados, la salvación de las almas y se abren las puertas del cielo”. Así a nombre de Dios se exterminó a miles de aborígenes.

Pero no solo es el oro lo que ambicionan robar las potencias imperialistas de nuestros suelos, también el carbón, los diamantes, las esmeraldas y el petróleo para mencionar algunas de estas riquezas expoliadas.

Recientemente (1964-1992) la transnacional Chevron-Texaco en sus explotaciones petroleras en el Amazonas ecuatoriano en una zona de 1.500.000 hectáreas de selva, habitada por comunidades indígenas víctimas de atropellos y muertes por cáncer y otras enfermedades causadas por el envenenamiento paulatino de sus ríos, de aguas subterráneas, sus tierras, su atmósfera, de todo su hábitat y su población, afectó a más de 30 mil personas, derivadas de la contaminación ambiental por químicos tóxicos y cancerígenos todavía existentes.

El exterminio de quienes pretendieron salvar su territorio y sus comunidades en América Latina fue inmisericorde, contrario a lo que cuenta la historia oficial. Ahora en una nueva ola de recolonización por las potencias europeas, orientales, y de los EE.UU. siguen expropiando las riquezas naturales de nuestro país, en los territorios ancestrales para su explotación por los macroproyectos extranjeros sin garantizar la vida digna de los compatriotas que habitan esas zonas, ni siquiera su supervivencia y menos su integridad.

La tragedia continua: En Anime, municipio de Cajamarca, Tolima, este sábado 2 de noviembre, César García, colombiano de 37 años, padre de un niño de 8 años y una niña de 4 años, fue asesinado por sicarios en presencia de su esposa. César García, trabajador, honrado. Presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda el Cajón-La Leona, corregimiento de Anaime. Un líder de su comunidad, miembro activo del Comité “Conciencia ambiental”, defensor de sus derechos territoriales y opositor del proyecto transnacional Anglo Gold Ashanti (Cajamarca) que pretende explotar la estrella aurífera de la zona y contaminar tierras del páramo colombiano. ¿Alguna autoridad nos puede decir, quién mató a César García?