Caballería ligera: Gendarmes del terror

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José Ramón Llanos

La expresión gendarme del mundo fue acuñada en plena Guerra Fría, para calificar especialmente a los Estados Unidos, cuando pretendían imponer en el orbe a sangre y fuego su modelo jurídico-político. No es que desde antes no lo hicieran los países imperialistas, recordemos las acciones vandálicas de Gran Bretaña, Francia, Italia y otros gobiernos europeos que asolaron y sometieron tribus enteras de África, para explotar sus recursos naturales e imponer jornadas de trabajo similares a las que utilizó el capitalismo en la fase de la llamada acumulación originaria de capital: doce y catorce horas diarias.

La diferencia entre el imperialismo europeo del siglo XIX y los primeros años del siglo XX y el yanqui, es que en la segunda posguerra, ya existía en el mundo el socialismo con sus valores altruistas, con una democracia de contenido diferente. Además presentaba la emulación como estrategia de desarrollo y relaciones humanas más solidaria, comparada con la brutal competencia entre los habitantes de un país capitalista, especialmente la potencia del norte. El objeto de los gendarmes del mundo de los años cincuenta y sesenta, aparte de apropiarse de los recursos naturales de los países llamados entonces subdesarrollados, era evitar que esos pueblos eligieran el socialismo como modelo jurídico político y sus estrategias para desarrollarse.

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Hoy la gendarmería internacional de los gobiernos del viejo mundo y los Estados Unidos, ha vuelto a la brutalidad y barbarie de la tierra arrasada. Aparte de que borró la noción de coexistencia y de autodeterminación de las naciones, de la política internacional. Los genocidios cometidos en Irak, Afganistán y Siria, constituyen una dolorosa prueba de estos desafueros. Pero la violación del derecho internacional y el principio de autodeterminación de las naciones y sus gobiernos ha sido descaradamente violentado por todos los regímenes implicados.

La CIA y los aparatos de inteligencia de las grandes potencias europeas, sistemática y fríamente prepararon las acciones de terror que hoy causan el genocidio del pueblo sirio. Han intervenido con desvergüenza armando a la oposición al gobierno de Bashar al Assad y prácticamente los obligaron a desatar la guerra que está destruyendo las ciudades y exterminando a mujeres, niños y ancianos de Siria.

Tan grave como esa hecatombe humana, es el rol jugado por las agencias internacionales de prensa de occidente, que han manipulado en tal forma los hechos que la opinión pública mundial cree que los victimarios intelectuales del pueblo sirio, los gobiernos terroristas de Estados Unidos y sus cómplices, son los defensores del pueblo exterminado. El infortunio nuestro es que los periodistas independientes colombianos, guardan un silencio cómplice.